‘Rifkin’s festival’, ¿debería ser lo último de Woody Allen?

Jesús Santaella

Para los amantes del cine de autor, Woody Allen es una referencia obligada. O amas su creatividad y visión de mundo, o te parece un director más del montón lleno de publicidad. Simplemente no puedes ignorarlo. Ahora, Allen nos presenta esta nueva producción cinematográfica que ha sido considerada como un tributo a la historia del cine, Rifkin’s festival.

Con la enorme responsabilidad de abrir del Festival de San Sebastián de 2020, esta última obra de Woody dista mucho de sus anteriores e icónicas superproducciones.

Sergi López, Gina Gershon, Elena Anaya, Wallace Shawn y Allen en San Sebastián.
Sergi López, Gina Gershon, Elena Anaya, Wallace Shawn y Allen en San Sebastián.

En Rifkin Festival nos encontramos con una trama muy lánguida y monótona que, para ser honestos nos lleva hasta el aburrimiento. Una historia simple y bastante usada: un hombre de mediana edad profesor de cine e hipocondriaco acompaña a su joven y bella esposa publicista al Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Hasta ahí todo normal, mientras conocemos al personaje antagónico: un director mucho más joven, exitoso y atractivo que le roba todas las atenciones de su esposa. Lleno de inseguridades y atacado por los celos, nuestro protagonista, termina conociendo a una doctora española que le servirá de refugio y compañía.

Elena Anaya, Wallace Shawn y Allen en Rifkin Festival
Elena Anaya, Wallace Shawn y Allen en Rifkin Festival.

Para muchos, esta película es un autorretrato del propio Allen. Wallace Shawn hace una interpretación magistral de un hombre inteligente, apasionado pero analítico. Cargado de fobias e inseguridades que arrastra una gran tristeza al verse cerca del final de su camino.

Aquí no hay lugar para ese humor negro o irónico del que Allen ha hecho gala en otras ocasiones.

¿Debería ser lo último de Woody Allen?

Aunque este gran autor y director de 84 años ya se encuentra en el ocaso de su vida y su carrera, nos resistimos a creer que esto será lo último que veremos de su ingenio. Aunque, en honor a la verdad, a veces parece que debería serlo.

Sin embargo, Woody Allen es para el cine algo así como un mal necesario. No podemos concebir la historia del cine sin sus obras, pero de vez en cuando nos preguntamos si sería mejor que no estuviera en activo.

Así que mientras logre conseguir la financiación necesaria para continuar dando rienda suelta a su imaginación, seguiremos conociendo más de su obra. Por ahora, estamos casi seguros que no será lo último que veremos de Woody, pero debería empezar a considerarlo.

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