‘Sangre sabia’: predicando la palabra de Flannery O’Connor

Sangre sabia es la primera novela de Flannery O’Connor, una figura de culto en el santoral de la iglesia de Las Furias Magazine (alabada sea nuestra Señora).

Agresiva, corrosiva, y grotescamente humorística, se erige como uno de los grandes logros de la literatura del siglo XX. No en vano, ha ejercido una gran influencia sobre numerosos artistas tanto dentro como fuera del ámbito de la escritura.

En el presente artículo intentaremos explicarte por qué tú también debes leerla, si es que aun no lo has hecho.

Pongámonos en pie y gritemos un fuerte “¡Aleluya!”.

Sangre sabia: Bajo el sombrero del predicador

Sangre sabia es la historia de Hazel Motes, un hombre joven que se dirige a Taulkinham, una ciudad ficticia del sur de Estados Unidos, recién llegado de combatir en la Segunda Guerra Mundial.

Motes tiene aspecto de predicador, no lo puede evitar. Todo en él, desde su austero traje azul hasta su sombrero de ala ancha, parece indicar tal cosa. Su abuelo sí que lo fue, “un viejo viperino que había recorrido tres condados llevando a Jesús oculto en la cabeza como un aguijón”.

Siendo niño, Motes vivió aterrorizado por la figura del Mesías. Para vencer a dicho temor, adoptó un pensamiento atrozmente nihilista que lo acompaña hasta la adultez. Pese a su negación del cristianismo, el protagonista de la novela se muestra obsesionado con varios conceptos que suelen asociarse a la religiosidad: la culpa, el pecado, la clarividencia, la limpieza de espíritu… etc.

'Sangre sabia', de Flannery O’Connor

Llevando consigo una Biblia (con el único propósito de no leerla) y las gafas de su difunta madre, Motes llega hasta su destino, donde planea establecer una nueva fe: la de la Iglesia sin Cristo. Montado sobre el capó de un viejo coche, se dirige a las multitudes hablando de esta iglesia “en la que la sangre de Jesús no enreda con la redención”, y en la que “los ciegos no ven y los lisiados no andan y lo que está muerto… muerto se queda”.

Un nuevo Jesús

Por el camino, Motes se va topando con una serie de personajes que juegan un papel más o menos trascendente en su particular misión.

El primero de ellos es Enoch Emery, un adolescente granujiento que guarda un secreto en busca de alguien con quien compartirlo. Nada más toparse con Motes, se obsesiona con él, y se esfuerza infructuosamente por ganarse su afecto.

Luego está Asa Hawks, un predicador que afirmó abrasarse los ojos con cal viva como muestra de su devoción a Jesús y equiparándose al apóstol Pablo, el cual fue cegado por el Espíritu Santo para enseñarle humildad. También su hija de unos quince años, Sabbath Lily Hawks, la cual reparte panfletos con su padre, y planea seducir al fundador de la Iglesia sin Cristo.

Recopilación de novelas de de Flannery O’Connor en que la se incluye Sangre sabia. Editado por DeBolsillo.
Recopilación de novelas de Flannery O’Connor en que la se incluye Sangre sabia. Editado por DeBolsillo.

Por último, cabría destacar a Onnie Jay Holy, un antiguo predicador radiofónico, y el primer feligrés de Motes, al que considera como el nuevo Jesús.

Estos se muestran como seres tullidos, literal o metafóricamente. A todos les falta algo, lo cual provoca en el lector una mezcla de simpatía y repulsión a partes iguales. Comenzando por Motes: el personaje principal del libro produce una cierta lástima por todos los lastres que lleva consigo y su búsqueda constante de redención. Sin embargo, su agrio carácter y reprobable comportamiento le convierten en un fanático tan o más censurable que aquellos contra los que se manifiesta.

Rezando a Flannery

Como buenos devotos, en Lasfuriasmagazine ya hemos hablado de Flannery O’Connor en el pasado.

Como decíamos entonces, su prosa es “un espectáculo monstruoso”, un circo de fenómenos en que lo bestial acaba imponiéndose a lo ordinario. Y bestiales son los personajes de O’Connor, así como las situaciones en las que se ven envueltos, “violentas, estrafalarias, y con un trasfondo de humor negro”.

Enferma de lupus, la autora se vio recluida durante gran parte de su corta vida a su casa en Georgia. Quizá fuese esta condición la que marcó su tendencia a escribir sobre seres marginales, subproductos de una agreste realidad sureña con dejes de horror kafkiano.

Flannery O'Connor.
Flannery O’Connor.

Todos estos rasgos están muy presentes en Sangre sabia. Las comparaciones de los personajes con animales son constantes, incluso su metamorfosis, por remitirnos de nuevo a Kafka. También las referencias religiosas, centradas, sobre todo, en el sentido de la vista (o en la carencia de esta) y en la separación entre el alma y el cuerpo, resaltando el contraste entre lo puro y lo impuro.

En una nota adjunta a la segunda edición de Sangre sabia, O’Connor la define como “una novela cómica que trata de un cristiano a su pesar”, y “de asuntos de vida o muerte”. Dichos asuntos se observan de forma ambivalente, desde la visión de una devota cristiana (como era ella) que no tenía miedo de resaltar las más oscuras connotaciones de su propia fe.

Otros acólitos

Sangre sabia fue publicada originalmente por la editorial Harcourt en 1952, reuniendo fragmentos de historias publicadas anteriormente en las revistas Mademoiselle, Sewanee Review, y Partisan Review. Ocho años más tarde fue traducida por primera vez al español.

Actualmente puede conseguirse fácilmente en nuestro idioma en el recopilatorio de novelas de Flannery O’Connor publicado en 2013 por la editorial DEBOLSILLO.

En 1979 fue llevada al cine por un ya veterano John Huston. Protagonizada por Brad Dourif (cuatro años después de que volase por encima del nido del cuco), constituye una adaptación bastante atinada de la obra de O’Connor, aunque no alcance su visceralidad.

En 1984 fue incluida en un conocido ensayo en el que el crítico literario Anthony Burgess listaba sus 99 novelas favoritas desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta entonces. Otros autores que han hecho pública su admiración por Flannery O’Connor y su obra fueron Truman Capote, Joyce Carol Oates, y Alice Walker, por citar a unos pocos.

Más allá de la literatura y el cine, su influencia se extiende al mundo de la música, por el que O’Connor demostró un especial interés. En 1985, Peter Buck, guitarrista de R.E.M., la citó como su autora favorita. Sangre sabia, en concreto, se deja notar especialmente en su conocida canción Losing my religion.

Igualmente, P. J. Harvey afirma haber compuesto su álbum de 1995 To bring you my Love mientras leía la novela.

En 2009, el dúo Soulsavers le dedicó una canción instrumental de su disco Broken, en la que se refleja perfectamente el espíritu apesadumbrado y sombrío del libro.

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