‘Suite francesa’: la obra cumbre de Irène Némirovsky (más actual que nunca)
Irène Némirovsky es una de las principales voces de la literatura europea del siglo XX y Suite francesa está considerada como su obra magna. El 13 de julio de 1942, Némirovsky fue detenida por los nazis y enviada al campo de exterminio de Auschwitz; entre sus muros murió con tan solo 39 años, por lo que su carrera literaria fue corta, aunque rica.
Años después de su asesinato, se descubrió en una maleta el manuscrito de esta novela en el que estaba trabajando cuando la detuvieron. Suite francesa en uno de esos tesoros de las letras europeas. Con ilustraciones de Elena Odriozola, la editorial Alma edita una exquisitez gráfica dentro de su colección “Clásicos ilustrados”. Una excelente opción para regalar o autorregalarte uno de esos clásicos que te acompañará en todas tus mudanzas.

Suite francesa: el horror de la guerra y sus consecuencias
En un contexto de guerra mediatizada en el que asistimos a acciones bélicas por episodios al más puro estilo Netflix, comprender quién es quién en el tablero de la contienda no es tarea sencilla. Aunque la estrategia bélica actual no recuerda en casi nada a las grandes guerras del siglo XX, especialmente la cruenta Segunda Guerra Mundial en la que se circunscribe Suite francesa, de la escritora ucraniana Irène Némirovsky, las guerras siempre tienen en común un sufrimiento que se hereda por generaciones.
Desde luego que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Sabemos que el siglo XX fue despiadado en cuanto a lo que a guerras se refiere, sin embargo, parece que el mundo no ha aprendido la lección y los fascismos e imperialismos crecen como la espuma.
Bombardeos sorpresivos de madrugada, aliados que buscan saquear tierras ajenas, muertes masivas que se ejecutan con total impunidad y al margen de la legalidad internacional… Cambian los nombres de los países, cambian la tecnología armamentística y la estrategia, pero la lógica de la guerra sigue pareciéndose demasiado a la de hace casi un siglo. Basta con volver a Suite francesa para comprobarlo.
La ocupación nazi en Francia
Suite francesa es una obra clásica escrita en plena ocupación nazi de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. En aquella época de ocupación, Némirovsky describió desde la cotidianeidad y las emociones que todos compartimos el éxodo desesperado de miles de civiles que abandonaron París y otras ciudades francesas mientras el ejército nazi avanzaba sin descanso.
Como decíamos, en la novela de Némirovsky se plasma el día a día, las preocupaciones más cotidianas, las angustias propias de una situación como esta, la ausencia de privilegios de clase… No hay épica ni heroísmo. Lo que vemos son familias que huyen con lo puesto, carreteras colapsadas, saqueos improvisados y un miedo constante a la muerte propia, pero sobre todo de quienes nos acompañan.
La autora retrata cómo la guerra descompone las estructuras sociales y deja al descubierto lo peor de las personas, pero en muchos casos también lo mejor. A lo largo de las páginas de Suite francesa vemos como en las peores épocas de la historia siempre hay momento para la luz, para compartir una copa de vino, para enamorarse, para soñar con otras vidas posibles.

Suite francesa: lo que vemos en sus páginas sobre los conflictos actuales
Si ponemos el foco en los conflictos contemporáneos, la comparación resulta evidente. Las imágenes de ciudades destruidas, poblaciones desplazadas o civiles atrapados recuerdan a los tristes pasajes del caos que relata Némirovsky en las primeras páginas de Suite francesa. Allí, los bombardeos caen sin previo aviso sobre la población civil. Y, como entonces, las sirenas antiaéreas y los refugios subterráneos vuelven a convertirse en necesidad vital para las personas de a pie que no han tomado parte en el conflicto, pero que son los más perjudicados.
Sin embargo, sí encontramos una gran diferencia entre la guerra narrada por Némirovsky y las guerras del siglo XXI: es la forma en la que observamos. En Suite francesa, la tragedia llega filtrada por la mirada íntima de personajes anónimos, cada cual con sus anhelos y preocupaciones. Son vecinos, campesinos, pequeños burgueses, asalariados que viven en grandes ciudades o escritores de renombre que intentan sobrevivir a una situación que se escapa por completo a su control. En cambio, las guerras actuales se consumen muchas veces en tiempo real, convertidas en imágenes virales, mapas interactivos o debates geopolíticos en redes sociales. De alguna forma, las hace menos reales. La distancia emocional puede ser mayor, aunque el sufrimiento humano sea igual de real, igual de despiadado y salvaje.
Un clásico con plena vigencia
Tal vez por eso la novela de Némirovsky sigue resultando tan vigente. Porque nos recuerda que, detrás de cada titular sobre un nuevo conflicto, de cada imagen espectacular, hay siempre historias individuales, vidas reales marcadas por el miedo, la pérdida, el dolor, la incertidumbre y el ansia por la supervivencia.
A pesar de los avances tecnológicos de las guerras del siglo XXI, en los que los grandes gobiernos no paran de invertir bajo la etiqueta de “defensa”, se perpetúan los mismos patrones de dominación de unas personas sobre otras: la destrucción de la vida cotidiana de quienes nunca decidieron combatir.
Suite francesa es una novela imprescindible para quien quiera adentrarse en la narrativa de Némirovsky y observar la guerra desde un prisma muy diferente al mediatizado. Si estás cansada de imágenes y voces grandilocuentes, en Suite francesa podrás centrar la mirada en lo que pocas veces se muestra en imágenes: el sufrimiento real de las personas en cualquier conflicto.

La escritora Irène Némirovsky
Hablar de Irène Némirovsky es hablar de una escritora que encarnó, en su propia vida, las contradicciones de la Europa del siglo XX. Nacida en Kiev en 1903 en el seno de una familia judía acomodada, huyó junto a los suyos tras la Revolución Rusa y encontró en Francia no solo un refugio, sino también el escenario de su identidad literaria. Allí se convirtió en una autora de éxito.
Némirovsky escribió sobre la ambición, la familia, el antisemitismo o el desarraigo con una elegancia narrativa que evita el panfleto y la protesta directa, pero que deja un poso que invita al lector a pensar y cuestionarse cómo se posiciona en su vida ante diferentes situaciones. En 1942 fue arrestada y deportada a Auschwitz, donde murió ese mismo año con tan solo 39 años.
Ilustración de la portada de Elena Odriozola.
