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Entrevista a Zoé Arnao: “Es importante reivindicar personajes femeninos imperfectos”

Hay actrices y actores que persiguen el éxito y otras que simplemente disfrutan de seguir trabajando y aprendiendo. Zoé Arnao pertenece a este segundo grupo. Empezó a formarse cuando apenas tenía nueve años y, desde entonces, construye una carrera marcada por la curiosidad, el aprendizaje constante y una sorprendente naturalidad a la hora de enfrentarse a personajes cada vez más complejos.

Ahora regresa a la gran pantalla con Día de caza, una relectura contemporánea del clásico de Carlos Saura que sustituye a los protagonistas masculinos por un reparto íntegramente femenino sin renunciar a la incomodidad, la violencia o la reflexión social que hicieron de la película original una obra imprescindible del cine español. La película llega mañana a los cines y no solo acerca la obra de Saura a una nueva generación de espectadores, sino que también invita a reflexionar sobre las inquietantes similitudes entre la sociedad actual y la de las élites franquistas retratadas por el maestro a finales de los años sesenta.

En Día de caza, Zoé Arnao da vida a Diana, una reinterpretación del personaje que Emilio Gutiérrez Caba encarnó en La caza. Su trabajo consigue que no echemos de menos el referente original para descubrir a un personaje con identidad propia: una joven que parece ser la única plenamente consciente del mundo que la rodea.

Con motivo del estreno de Día de caza, conversamos con la actriz sobre su trabajo en la película, el legado de Saura, el feminismo, las etiquetas que todavía persiguen a las intérpretes jóvenes, el peso de las redes sociales en la industria audiovisual y la necesidad de seguir contando historias que rescaten la memoria y aquellos relatos que el tiempo ha relegado al olvido.

Portada de Día de caza, con Zoé Arnao.
Portada de Día de caza, con Zoé Arnao.

Hablamos con Zoé Arnao

– ¿Dónde estudiaste?

Estudié interpretación en Estudi Laura Jou, en Barcelona. Empecé con nueve años y estuve allí unos once años seguidos. Ahora estoy en segundo en Corazza, en Madrid, así que sigo formándome.

– ¿Qué idea sobre el éxito has tenido que desaprender desde que empezaste a actuar?

Realmente ninguna, porque mis padres son actores y artistas también. Desde siempre he tenido muy claro que este es un trabajo muy complicado, de subidas y bajadas. Para mí, el éxito depende más de estar contenta con lo que haces que de cosas externas. Poder trabajar, vivir de ello y ser feliz haciendo lo que te gusta ya es un éxito en esta profesión.

– En La caza, Saura hablaba de un país marcado por una guerra. ¿Qué heridas crees que retrata Día de caza sobre la España de hoy?

Creo que Día de caza retrata precisamente el contraste entre la España de La caza y la España actual, y cómo, en realidad, no son tan diferentes. Muchas de las cosas que aparecían entonces siguen existiendo hoy. Por mucho que el mundo haya evolucionado, hay aspectos que permanecen igual.

– La película cambia hombres por mujeres, pero no parece querer decir que las mujeres sean “mejores”. ¿Te interesó precisamente esa incomodidad de escapar de los estereotipos?

Sí, muchísimo. Además, me parece muy interesante el trabajo que hacen las otras actrices, Carmen, Rossy y Blanca. Interpretan personajes muy diferentes a ellas mismas y se alejan completamente de los estereotipos. Es una crítica muy potente. Dicen auténticas barbaridades durante la película y me parece increíble.

Zoé Arnao junto a Rossy de Palma, Blanca Portillo y Carmen Machi en Día de caza.
Zoé Arnao junto a Rossy de Palma, Blanca Portillo y Carmen Machi en Día de caza.

– ¿Crees que lo verdaderamente feminista es permitir que los personajes femeninos también sean contradictorios, incómodos e incluso crueles?

Sí. De hecho, hay una frase de la serie Industry que me gusta mucho. Dice algo así como: “Yo creo en un feminismo donde las mujeres también pueden ser unas hijas de puta”. Y me parece muy acertada.

A veces parece que el feminismo obliga a que todas las mujeres tengan que ser perfectas, buenas o casi hadas. Evidentemente, todos deberíamos tratar a los demás con respeto, pero también es importante reivindicar personajes femeninos imperfectos, con sus fallos, contradictorios e incluso malos. Eso también forma parte de la realidad.

– Si Saura utilizó La caza como metáfora del franquismo, ¿cuál dirías que es la gran metáfora de Día de caza?

Creo que la gran metáfora de Día de caza es la recesión que estamos viviendo ahora mismo sobre cosas que parecen olvidadas. Muchas veces vivimos en nuestra burbuja y pensamos que determinados problemas ya no existen, pero siguen ahí, muy vivos.

– ¿Qué conversación sobre el cine crees que todavía estamos evitando tener?

Es una pregunta difícil… Creo que el cine, especialmente el cine español, está viviendo un muy buen momento y también está bien aceptar que, de vez en cuando, las cosas van bien.

Más que una conversación pendiente sobre el cine, creo que hay conversaciones pendientes en la sociedad. Tenemos muy integrados determinados temas de los que no hablamos, no solo en las películas, sino también en nuestro día a día o en una cena familiar. Quizá antes de llevar ciertos temas al cine también tenemos que empezar a hablar de ellos con la gente que tenemos al lado.

– ¿Qué personaje femenino de la literatura o del cine te gustaría interpretar?

Hay dos personajes que son un sueño para mí. Me encantaría interpretar a María Antonieta. Vi la película y me fascinó; me parece un personaje muy interesante.

Y después está Abigail, de Las brujas de Salem. También existe la película (El crisol) con Winona Ryder y ese personaje me encanta.

Creo que también tiene que ver con un interés muy personal. Parte de mi familia es del Pallars y siempre he estado muy conectada con toda la mitología de los Pirineos. Mi madre, de hecho, impulsa el Tabaca Film Fest, un festival dedicado precisamente a esa mitología, así que en casa siempre hemos estado muy cerca de todas esas historias.

Zoé Arnao en Día de caza.
Zoé Arnao en Día de caza.

Si pudieras borrar una norma no escrita de la industria audiovisual, ¿cuál sería?

Diría que la importancia que se da a Instagram y a las redes sociales.

No tanto por el tema de los seguidores, sino porque muchas veces la primera impresión que alguien tiene de un actor es a través de su perfil. Yo tengo un Instagram profesional, pero también tengo otro para mis amigos, y son cosas completamente diferentes. Si alguien quiere conocer mi personalidad, probablemente no la va a encontrar en Instagram porque esa parte me la guardo para mi gente cercana.

Creo que, si quieren conocer de verdad a un actor o una actriz, deberían hablar con esa persona, compartir una comida o hacerle una entrevista, en lugar de quedarse solo con lo que transmite una red social.

Y, si pudiera añadir otra cosa, diría los self tapes. De vez en cuando están bien, pero cuando todo son self tapes resulta complicado. Prefiero los castings presenciales porque tienes a alguien que te dirige, que te orienta y te dice qué está buscando.

En casa, en cambio, envías una propuesta sin saber si va en la dirección adecuada. Además, hay que encontrar un sitio con buena luz, buen sonido, alguien que te dé la réplica… Es bastante complicado.

Para mí lo importante siempre ha sido trabajar, hacer lo que me gusta, ser feliz y poder vivir de ello.

Zoé Arnao.

– En Las Furias defendemos que la cultura también puede ser una forma de resistencia. ¿Qué historia crees que hoy es urgente contar?

No lo sé, pero quizá algo relacionado con la mitología. Hasta hace poco, por ejemplo, yo no sabía que existían historias de brujas en Cataluña. Me interesan mucho esas historias locales que casi nadie conoce.

Todos conocemos las grandes historias o la mitología griega, pero creo que hay pequeñas historias de nuestra propia tierra, historias locales, que son fascinantes y que permanecen bastante ocultas. Seguro que existen muchísimos episodios de nuestra historia que merecerían convertirse en películas.

– Si dentro de diez años alguien descubre Día de caza por primera vez, ¿qué te gustaría que sintiera al verte en esa película?

(Ríe). Me gustaría que pensara: “Ay, qué mona… ahora lo hace mucho mejor”.

Espero que me reconozcan y que también me hayan visto trabajar de mayor. Me haría ilusión que vieran esa evolución y pensaran precisamente eso: “Qué pequeñita era aquí”.

– Has crecido en una industria que muchas veces siente la necesidad de etiquetar a las actrices jóvenes como “la promesa”, “la revelación” o “la nueva…”. ¿En qué momento una deja de intentar cumplir esas etiquetas y empieza simplemente a decidir quién quiere ser?

Nunca me lo he tomado de esa manera. Creo que esta profesión ya es bastante difícil: es complicado elegir proyectos, es complicado subsistir y trabajar de forma continuada.

Siempre me he sentido muy orgullosa de todo lo que he hecho, pero con los pies en la tierra. Para mí lo importante siempre ha sido trabajar, hacer lo que me gusta, ser feliz y poder vivir de ello. Lo que los demás puedan decir o las etiquetas que quieran poner no depende de mí.

– ¿Tienes algún tipo de forma, alguna técnica concreta para interpretar? ¿Cuáles son las herramientas que utilizas tú como actriz?

Lo que hago es trabajar mucho el personaje. A partir de ahí intento descubrir cómo se mueve, cómo habla y cómo es.

También creo que escuchar al otro es fundamental. Es algo básico en la interpretación, pero muchas veces nos centramos demasiado en el diálogo y olvidamos que gran parte de la magia está precisamente en escuchar. Cuando escuchas de verdad y consigues relajarte, todo empieza a fluir.

Además, a lo largo de los años he ido aprendiendo muchas técnicas diferentes y al final hago una especie de mezcla, un batido con todo aquello que me funciona para cada personaje.

– Has trabajado con actrices como Patricia López Arnaiz, Ariadna Gil, Marta Nieto, Rossy de Palma, Carmen Machi o Blanca Portillo. ¿Qué has aprendido de todas ellas?

Sobre todo, tenacidad y compromiso.

Evidentemente son actrices extraordinarias y he aprendido muchísimo simplemente observándolas, pero lo que más me ha impresionado es el compromiso que tienen con su trabajo. Se lo preparan muchísimo. Te das cuenta de que nada llega por casualidad y de que detrás de una gran interpretación siempre hay muchísimo trabajo.

Zoé Arnao, foto de Noemi Elías.
Zoé Arnao, foto de Noemí Elias.

Cuestionario Furioso de Zoé Arnao

Película favorita: Climax, de Gaspar Noe.

Serie favorita: Juego de tronos.

Libro favorito: Just Kids, de Patti Smith.

Cómic favorito: Tintín. Los tengo todos en catalán y en francés.

Cantante o grupo de música: Charli XCX.

Artista plástico favorito: Claude Monet.

¿Un miedo tecnológico? Los robots. La inteligencia artificial todavía no me da miedo, pero los robots, al ser algo físico, sí me producen bastante respeto, la verdad.

Imagen de la portada de Noemí Elias.