Sitges 2026: ‘Upiro’, un cuento gótico sobre vampiros en la iglesia católica española
Óscar Martín, el director de, Amigo, estrena su nueva película augurando una prolífica carrera. En el guion, Elena Muñoz se descubre como una muy buena escritora de la que queremos leer muchísimo más. Un tándem excepcional que da como resultado, Upiro, una película de terror gótico donde el misterio y la ocultación del monstruo es una de sus mayores virtudes.
Dentro del cine de género, hay un sector muy específico que ama el cine de vampiros. Los nombres más populares para hacer referencia a este monstruo chupasangre son Nosferatu, Conde Orlok y Drácula. Una figura de lo más llamativa que ha protagonizado leyendas, libros, películas y cualquier tipo de creación artística. ¿Qué fascina tanto de estos seres?
Los no muertos que te chupan la sangre se han representado de miles de formas: sin que les pueda dar la luz del sol, brillantes, que no se reflejan en los espejos, con dedos y uñas muy largas, orejas puntiagudas y (casi) siempre, con colmillos para poder hincarlos en la carne ajena y alimentarse de su elemento más preciado: la sangre.
En el folklore eslavo estos seres inmortales eran llamados “upiros”, que traducido al español significa, sanguijuelas. Durante siglos, estos gusanos repugnantes fueron usados para purgar la sangre humana. Así que, si hay animales hematófagos que sobreviven de este modo, ¿porqué no podrían hacerlo también las personas?

Upiro, el primer caso de vampirismo documentado en España
En el siglo XVIII, siglo de la Ilustración en España, la lucha entra la razón, la ciencia, la religión y la superstición, era inevitable y, leyendas como la que en Upiro se relatan, fueron motivo de grandes temores. El padre franciscano Antonio Rubí era descrito como un alquimista, una figura religiosa que no se conformaba con las creencias divinas, sino que investigaba con la realidad –de forma un tanto cuestionable-.
Desde una perspectiva diacrónica, los límites entre la superstición, lo fantástico y la realidad de los documentos sobre los upiros, se entretejen y mimetizan de tal forma que dejan a la libre interpretación de quien lo lea el decidir si lo que se cuenta ocurrió de verdad, o era todo fruto del contexto en el que se documentó. Y de este modo, Elena Muñoz y Óscar Martín hacen un trabajo excelente revisitando y transformando la historia sobre el primer caso de vampirismo documentado en España.
Este caso tiene lugar en un convento en Murcia donde las hermanas viven en clausura, pero no han llegado allí por voluntad propia. La mayoría de ellas llegan hasta las puertas del centro porque son enviadas para purificarse. Mujeres jóvenes cuya comportamiento, según las normas establecidas en la época, era totalmente cuestionable y necesitaba ser saneado. Y así, como una sanguijuela que te purga la sangre, la Iglesia se convertía en ese purgatorio donde las jóvenes debían terminar de eliminar sus pecados para estar más cerca de Dios.

Upiro, las mujeres y la representación del ente demoníaco que las posee
En el cine de terror una de las representaciones más paradigmáticas en relación con las mujeres es la maternidad. O las madres están locas, o son muy malas o, si son buenas y puras, el demonio las posee o las deja embarazadas. La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) es una de las más populares donde vemos este último caso. La violación de la mujer por un ente maligno que solo quiere usarla por su capacidad reproductiva.
Particularmente en el seno de la Iglesia, Upiro tampoco es la primera en hablar sobre esto. Otras como Inmaculate (Michael Mohan, 2024) o La primera profecía (Arkasha Steve son, 2024), ya representaron la figura de la monja como objetivo de Satán para engendrar su descendencia.
Sin embargo, hay algo que hace que Upiro sea totalmente genuina: el ente que persigue a las monjas es un vampiro dentro de un convento español. Las actrices protagonistas no son rostros conocidos pero todas ellas llevan a cabo un trabajo magistral. Destacan Pauline Brisy en su rol como Ana, la nueva joven que ha sido obligada a ingresar en el convento, y Victoria Cerrada como la Hermana Remedios. Esta última se descubre como un gran talento que esperamos ver en el futuro en otros trabajos.

Upiro, la ocultación del monstruo como elemento narrativo clave
El director de fotografía Alberto Morago, conocido por sus trabajos en películas como La mesita del comedor (Caye Casas, 2022) o la anterior de Óscar Martín, Amigo (2019), despliega todos sus recursos para hacer un trabajo de iluminación sublime en Upiro. La creación de la atmósfera gótica en el cine es una de las más complejas de conseguir y mantener sin que resulte demasiado. Películas como cualquiera de las de Nosferatu o Drácula, u otras en otra línea como la brillante La hija eterna (Joanna Hogg) siguen esta atmósfera que, sin duda, también tenía que formar parte de la española.
Dentro de esta atmósfera que impregna al público desde el principio, uno de los aspectos más atractivos es la ocultación del monstruo protagonista. La construcción narrativa de la mano de Elena Muñoz junto a la dirección de Óscar Martín es de una calidad excelsa. No se requieren sustos constantes ni grandes demostraciones de efectos especiales. El monstruo está ahí, la persona espectadora lo sabe, y la curiosidad se alimenta del propio enigma que oculta la figura protagonista de la historia. Y es que, en algunas ocasiones, menos es más, mucho más.
Respecto a lo monstruoso, hay un aspecto en la película que me genera gran controversia. Representación cuya justificación entiendo, pero que no comparto del todo en la forma de hacerlo. Sin decir nada más, porque no quiero desvelar una de las claves de la historia, lo dejo en manos del público para averiguar y reflexionar sobre ello cuando la vean.

Upiro, un excelente cuento gótico sobre vampiros
Las monjas del convento de Upiro dedican su vida a Dios. Pero cuando rezan, no solo le rezan a Jesús y la Virgen María, sino que también le rezan a Santa Catalina. Esta figura destaca porque cuando tenía seis años tuvo una visión de Cristo y desde entonces dedicó su vida a Dios y la caridad con los humanos. Además, tal y como ocurrió con Santa Teresa de Jesús, esta también destacó por su inteligencia y capacidad de escritura, dedicándose a escribir cartas donde animaba a sus feligreses a cumplir siempre la voluntad del señor, afirmando que: “escribía con la sangre de Cristo“.
En el sacramento de la Comunión dentro de la Iglesia Católica el sacerdote ofrece el cuerpo y sangre de Cristo para tener más cerca su presencia. Así que, ¿porqué no podría existir un vampiro en la religión que se alimentara de la sangre de sus fieles seguidoras, las novicias, para así ayudarlas a purgarlas de sus pecados?
El director español Óscar Martín llega a Sitges 2026 con una película sobresaliente. Una de las más destacadas del cine español de este año, que aborda una historia original con una construcción del relato extraordinaria. Para el público amante del subgénero de vampiros pero también para quien no lo sea. Porque Upiro no es tan solo una película de vampiros, sino que esboza un subtexto repleto de reflexiones interesantes. Una historia terrorífica no solo por lo que vemos en pantalla, sino, sobre todo, por lo que no se ve.
