El Grinch que nos robó la Navidad 2020

Silvia Panadero

Este año se cumplen 20 años de muchas cosas. Una de ellas es el estreno de la película El Grinch. Un clásico que adapta el relato de Dr. Seuss, famoso por sus cuentos infantiles, entre otras cosas.

No hace falta hacer una introducción sobre El Grinch, entiendo que todo el mundo la conoce o ha oído hablar de ella, ya que la figura de ese hombrecillo verde es reconocible universalmente sin necesidad de saber la historia en profundidad.

La sinopsis obligada

Pero bueno, vale, voy a ser benevolente y a hacer una pequeña sinopsis. La historia se desarrolla en Villa Quién. Lugar extraño en el que sus habitantes no son humanos, pero tampoco animales. Allí todos están tremendamente comprometidos con la Navidad y no dejan de hacer preparativos y comprar mierdas varias para regalar.

No obstante, alejado del núcleo de población, en una colina que recuerda un poco a aquella de Pesadilla antes de Navidad, vive un ser exiliado: el Grinch. Es como los demás, pero más feo, más peludo y verde. Por este motivo le putearon de pequeño y él se fue a la montaña. Está resentido y es malo, pero de una manera muy ingenua, solo hace trastadas de niño pequeño.

Tylor Momsen y Jim Carrey. Carrey es el de la derecha. The Grinch (2000)

Luego está la niña protagonista, una jovencísima Taylor Momsen, que se pregunta si la Navidad realmente tiene tanto que ver con los regalos como parece en Villa Quién. Indagando en esto la niña se encuentra con el Grinch y trata de unirlo a la comunidad de nuevo.

Las cosas no salen como ella quería y el Grinch acaba robando los regalos, árboles y adornos de Navidad de todos los vecinos del pueblo.

La crítica a las navidades consumistas

Me parece una buena opción para ver en Navidad, se sea niño o no. Al final, es un cuento que trata de devolver los valores navideños a esta festividad. Critica implacablemente el fuerte consumismo en el que nos vemos atrapados en estas fechas y, a través de la protagonista, nos hace preguntarnos qué es verdaderamente la Navidad.

El Grinch no la robó, sino que, tratando de robarla, devolvió a Villa Quién el espíritu navideño y colocó todo en su sitio de nuevo. Es un cuento para niños, no podíamos esperar que no tuviera final feliz. Aún así, la moraleja debiera dar que pensar a los más adultos y hacer que los peques entiendan que la Navidad no va de dar regalos, sino de compartir y potenciar los valores de caridad y empatía que deberíamos tener todo el año.

El coronavirus que nos robó la Navidad

Este año me siento un poco Grinch.

Este catastrófico 2020 nos han robado la Navidad, pero no ha sido el Grinch, sino el maldito coronavirus que parece que no nos va a dar ni un respiro en este año y parte del siguiente.

Yo adoro la Navidad. Desde noviembre ya estoy escuchando villancicos de Michael Bubblé a todo trapo por mi casa. Pero este año… este año no me gusta cómo pinta la cosa. Lo mejor de la Navidad es, sin duda, reunirnos con nuestras familias y reencontrarnos con esos viejos amigos que solo vemos un puñado de veces al año.

Un motivo más para ver esta película en este momento concreto y poder aliarnos con el malo y desear que esto acabe cuanto antes. No sé vosotros, pero, aunque la Navidad de 2020 nos la haya robado el coronavirus, yo he de confesar que me siento bastante Grinch.  

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