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‘El poder del perro’, de Jane Campion: mirar más allá de lo evidente

La cineasta neozelandesa regresa de su exilio cinematográfico. Desde el 2013 hasta el presente se centra en la producción televisiva. La serie Top of the lake se convierte en su única obra hasta ahora. Tras ese tiempo, Jane Campion retoma su brillante producción cinematográfica con El poder del perro (2021).

El poder del perro se convierte en una de las cintas más galardonadas de los Globos de Oro 2022. Ganadora del premio a Mejor Película (Drama), Mejor Directora y Mejor Actor de Reparto. Jane Campion vuelve a lograrlo y regresa al cine con un premio bajo el brazo. La película, adapta la novela homónima de Thomas Savage. Y es que uno de los rasgos que caracterizan a la cineasta es la adaptación de guiones. Adaptaciones de biografías o novelas que se trasladan a la pantalla de forma excepcional. En la recién estrenada, la cineasta y guionista se aleja de su línea más usual y se acerca de forma exquisita al wéstern.

Los personajes del wéstern desde un prisma atípico

La cineasta logra perfilar varios personajes redondos enmarcados en este género cinematográfico. Los enfoca desde un prisma con complejas aristas. No hay una sola forma de mirar el filme de Campion. Gracias al gran trabajo narrativo, se transporta sutilmente a la audiencia de un ángulo a otro. Un viaje exploratorio donde la persona espectadora queda completamente absorbida en la pantalla. Una travesía increscendo por las diferentes personalidades de los protagonistas.

El eje central de El poder del perro está sostenido por un impecable Benedict Cumberbatch. El actor encarna el difícil papel de Phil. Copropietario de un rancho en Montana, en 1925. Un hombre de apariencia cruel y egoísta. Junto a él, la cara opuesta de la moneda. Su hermano George, interpretado por Jesse Plemons. Un hombre sensible e introvertido que equilibra la balanza fraternal. Junto a ellos, aparecen Rose (Kirsten Dunst) y su hijo Peter (Kodi Smit-McPhee). Este último, ganador del merecido Globo de Oro a Mejor Actor de Reparto.

Kodi Smit-McPhee es Peter en El poder del perro. KIRSTY GRIFFIN/NETFLIX © 2021
Kodi Smit-McPhee es Peter en El poder del perro. KIRSTY GRIFFIN/NETFLIX © 2021

Estos cuatro personajes se construyen de forma redonda. Peter disecciona sus animales para estudiar su anatomía. Del mismo modo, la cineasta presenta a unos personajes complejos y honestos. Abiertos en canal para que la audiencia los examine hasta el más mínimo detalle. En este sentido, la trama es absorbente por la evolución del arco narrativo. A través del personaje de Phil especialmente. De manera casi imperceptible, se construye el crecimiento personal del protagonista. Una metamorfosis afectiva nutrida de forma excepcional a través de la presentación estética y musical.

El poder del perro: Los engranajes esenciales que hacen rodar un filme redondo

La banda sonora original de Jonnhy Greenwood es una pieza esencial. Componente del aclamado grupo de rock Radiohead y reconocido compositor. Sus composiciones musicales, destacan como pilar firme. Imprescindible para la construcción de la atmósfera afectiva del filme. La audiencia navega con placer por el vaivén de sus notas. Una marejada de sentimientos intensificados por las diversas tonalidades. Tonos auditivos perfectamente acompañados por los que también tiñen visualmente cada plano.

La dirección de fotografía de Ari Wegner es inconmensurable. Destacan los contraluces y paisajes pictóricos. Así como la enmarcación de los personajes a través de la luz y escenografía. Un juego recurrente para poner el foco en ciertos aspectos. Y dirigir así la mirada de la audiencia. Junto a ello, destaca como rasgo principal el subtexto. Un juego de simbolismo brillante. Con detalles tan sencillos como el trenzar una cuerda o castrar un toro. Estos aspectos, son característicos de la cineasta.

La firma de Jane Campion se reconoce en cada detalle de la cinta. Retazos de obras genuinas e inconfundibles como El Piano (1993). En este caso, la línea general de la cineasta a la hora de esbozar a mujeres en el papel principal da un giro de 180º. En El Poder del perro, son los hombres y sus masculinidades los incuestionables protagonistas.

Benedict Cumberbatch en El poder del perro.
Benedict Cumberbatch en El poder del perro.

Un esbozo imprescindible de las masculinidades

Jane Campion ha sido una directora destacada por sus personajes encarnados por mujeres cis. En su última película, pone el foco en una temática necesaria. Las masculinidades. Dicho enfoque lo traslada de forma espectacular a un género normalmente interpretado por hombre, el wéstern. Figuras como las de Clint Eastwood o John Wayne tienen una posición férrea en el imaginario colectivo. Masculinidades que el cine del Oeste estadounidense de los años 40 y 50 establece como canónicos.

Excepciones como Río Rojo (Howard Hawks, Arthur Rosson, 1948) esbozaban una masculinidad diferente. Con el personaje de Matt Garth, interpretado por el actor Montgomery Clift. Tal y como definió la actriz Judy Balaban: “fue un pionero, un hombre sensible”.

Montgomery Clift como Matt Garth.
Montgomery Clift como Matt Garth.

Más adelante, películas como Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), transformaron los roles. Dos hombres homosexuales protagonizan la cinta. Aunque las masculinidades tóxicas siguen siendo preeminentes.

Phil y Peter

El poder del perro se aleja de cualquier imagen normativa. Al mismo tiempo que se aleja de cualquier crítica evidente. Más allá de las apariencias, el subtexto brilla por su riqueza. El tándem perfecto en este caso se compone de Phil y Peter. Dos personajes presentados de una forma, y lentamente diseccionados dejando ver su personalidad más honesta. Ambos se descubren el uno al otro, poco a poco. Al mismo tiempo que lo hace la audiencia. Ahí reside la mayor virtud de la cinta de Campion.

El poder del perro.
El poder del perro.

El crecimiento personal de ambos personajes es excepcional. Una transmisión afectiva formidable a través de las transformaciones más sutiles. De este modo, se plantea una reflexión sobre la existencia de distintas masculinidades. Desde la sensibilidad escondida en el más tosco rechazo. Hasta la fortaleza más inflexible escondida tras la apariencia más frágil. La masculinidad además, no solo es encarnada por los hombres. El personaje de Rose recoge los estereotipos más canónicos de las figuras del cine del Oeste. Aportación sobresaliente a la perspectiva de género del filme.

Kirsten Dunst es Rose en El poder del perro.

En definitiva, una obra maestra incontestable. La cineasta neozelandesa incluye en el género wéstern una pieza imprescindible. La representación de las masculinidades desde la perspectiva de género más exquisita. Un juego con las emociones de la audiencia. Absorbiendo poco a poco a la audiencia a través de la identificación espectatorial. La inmersión más íntima y afectiva hacia el arco del protagonista. Un llanto reprimido, que brota de la forma más inesperada.