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Crítica de ‘El practicante’. A Mario Casas le sienta bien el thriller

Hoy se ha estrenado en NETFLIX, El prácticante, la nueva película de Carles Torras (Callback (2016)), protagonizada por Mario Casas y Déborah François. Una película de suspense en la que lo más destacable es el trabajo corporal de Mario Casas para poder interpretar a su odioso personaje.

El prácticante, nos muestra la vida de Ángel, interpretado por Mario Casas, un técnico en emergencias sanitarias, posesivo, dominante y aburrido. Ángel vive en un piso de los años 70 con una tenebrosa decoración que le encantaría a una abuela de la época, o a Jaume Balagueró para rodar otra secuela de REC (2007). No vive solo, vive con Vane, su novia, la francesa Deborah François, que desde que aparece en la película te estás preguntando qué hace viviendo en esa casa y con ese tipo.

Ángel sufre un accidente, a partir de ahí, comienza la película. El personaje de Mario Casas desarrolla todos los malos sentimientos y defectos que le intuíamos antes del accidente. Como decía al comienzo, Mario Casas sorprende por el buen resultado del trabajo de cuerpo necesario para poder interpretar al accidentado Ángel. No podemos decir lo mismo del trabajo emocional, en el que a veces parece seguir una clara línea de pensamiento para su personaje y otras veces no lo encontramos tan enfocado. Nunca sabremos si la culpa es suya, del director o del guion. Apuesto que, en este caso, es por los dos últimos.

Sin duda, lo mejor de “El Practicante” es Mario Casas. El guion hace aguas en diferentes momentos de la peli. Es predecible, torpe, y en ocasiones demasiado inverosímil. Aquí unos ejemplos:

El practicante: Los problemas del guion

El edificio en el que vive Ángel con Vane, da la sensación de estar abandonado ya que solo un, exageradamente inocente, vecino, reacciona a los llamativos sucesos y estruendos que allí se suceden. El interpretado por el desaprovechado Celso Bugallo. Cómo se multiplican las sillas de ruedas, y medicamentos de difícil acceso. La fantástica aplicación espía. Y un final precipitado que no hay por dónde cogerlo.

Los personajes son de una cara. El sociópata interpretado por Mario Casas es sencillo y no muy inteligente. De objetivos básicos y con una forma de realizarlos nada sorprendente. Deborah François, es una excelente actriz interpretando a un personaje que no le funciona ni por perfil ni por lo poco definido que está. Su personaje hace y deshace porque está escrito, no porque tenga sentido.

La dirección de la película es correcta, no destaca en nada en concreto. Sigue la línea de los thrillers tipo a los que nos tiene acostumbrado el cine catalán. Carles Torras, estuvo más inspirado en Callback. Ojalá vuelva por esos derroteros.

Eso sí, El practicante, es corta y entretiene. Ya me diréis en comentarios qué os pareció.

Saludos furiosos.