Entrevista a Elena Furiase, talento más allá de un apellido

Cristina Sierra

La conocemos desde que nació en el seno de la familia Flores. Ya ocupaba portadas de revistas de papel couché con tan solo unos días de vida. Hemos escuchado cientos de veces su nombre, conocemos la historia de su vida o, al menos, la que los medios del corazón nos han contado. Pero Elena Furiase es mucho más que una vida mediática. Es una actriz luchadora a la que no le han regalado nada, que lo mismo te borda una película, que cocina en MasterChef, que te hace una serie, que coge el micro y resulta ser una reportera la mar de resuelta. Una actriz polifacética que se atreve con todo, vamos.

A través de esta entrevista queremos ir más allá y conocer a la Elena Furiase que nos maravilló con interpretaciones como la de la película Cruzando el límite (2010) y que, después de años de luces y sombras en los que no ha parado de trabajar o el teléfono no ha sonado durante meses, ahora vive un momento profesional muy dulce con dos estrenos: Rosalinda y Vampus Horror Tales, además de su trabajo como gastro reportera en el programa Como sapiens.

Elena Furiase es otra Flores fuerte, talentosa y carismática, que ha heredado mucho de ese duende de la eterna faraona.

La actriz Elena Furiase. Fotografía de Omar Ayyashi.

Hablamos con Elena Furiase

– Hola Elena, ¿Cómo estás? A tope de trabajo, ¿no?

Estoy muy bien, tranquila. Y sí, por suerte, trabajando mucho. Desde septiembre no he parado, parecía que no había Covid, así que estoy muy contenta. Con el programa Como sapiens he estado viajando mucho, grabando muchos reportajes y también haciendo bastante plató. Además, ha coincidido con el estreno de las dos películas: Rosalinda y Vampus Horror Tales, con las que también he tenido mucha actividad de promo en diferentes ciudades. Ahora en diciembre descansaré un poco más.

– Cuéntanos un poco más sobre estos estrenos. ¿Cómo fue la experiencia en Vampus Horror Tales, película en la que te adentras en el género de terror?

Vampus Horror Tales ha sido un rodaje muy divertido, además es un género con el que no había experimentado tanto. Quizá sí en algún corto, pero como largometraje no. Hacer terror y, sobre todo, un terror tan inusual, es muy divertido de interpretar. Además, en mi «historia» estaba con el actor Félix Gómez, con el que ya coincidí en MasterChef y con el que tengo una amistad muy bonita. Con Manu Velasco, que fue el director de mi relato (son cuatro relatos de diferentes directores) he trabajado muy a gusto, también tengo amistad con él. Ha sido un proyecto muy bonito de hacer.

– Acabas de estrenar Rosalinda ¿Qué nos puedes contar del rodaje? Creo que, además, estabas embarazada…

Sí, con Rosalinda estuvimos rodando casi un año y medio. No contábamos con todos los medios necesarios, y tuvimos que ir rodando poco a poco y en función de la disponibilidad de los diferentes miembros del equipo y de los actores. Al principio del rodaje me pilló embarazada y todo el equipo, incluido Ramón Luque, el director, no lo vieron como un problema, cosa que agradezco mucho. Lo digo porque mi personaje, Celia, no tenía que estar embarazada. Lo pudimos adaptar y disimular un poco.

Durante la segunda parte del rodaje ya había dado a luz, así que lo pude disfrutar un poco más, ya que cuando tienes que rodar embarazada, estás también más pendiente de que no se note la tripa y estás más cansada.

Fue un rodaje muy divertido en el que construimos una especie de familia. Fue muy gratificante; mantengo la amistad con los compañeros de rodaje y fue una experiencia muy guay, la verdad.

– En Rosalinda vemos una historia de mujeres fuertes y valientes, que toman las riendas de su vida y se crecen ante las adversidades. ¿Qué te has quedado para ti de tu personaje de Celia?

Bueno, ellas son dos mujeres, como dices, pero realmente son dos niñas. Y eso se ve en que tratan los problemas del amor y los problemas de la vida en general de forma banal, como un juego. A veces, te pones a pensar, y a lo mejor deberíamos tratar los problemas que tienen solución, que no son graves, un poco así. Creo que en esta vida en la que nos ponen muchas trabas y muchos problemas todo el rato, tenemos que tratar de jugar y de disfrutar un poco más, porque solo vamos a tener una vida…

La vida es maravillosa y enamorarse es genial, pero también sufrir un poco de vez en cuando es muy necesario, es bueno y nos ayuda a aprender.

Rosalinda trata de decirle al espectador que casi nada tiene tanta importancia. De hecho, aunque durante la película los personajes se desviven por amor, al final de la película, en el speech de Rosalinda (Olivia Baglivi) lo deja muy claro: dice que el amor es absurdo y que se cometen muchas tonterías por un amor ciego; que quizá no hay que darle tanta importancia, ni a las cosas buenas ni tampoco a las malas. Hay que vivir y disfrutar. Que juguemos y disfrutemos del tiempo que estamos vivos.

En mi carrera como actriz he vivido de todo. He vivido el éxito, pero también el «abandono».

Elena Furiase, actriz.

– Eres una todoterreno, has hecho cosas muy distintas. ¿Cómo ves tu carrera como actriz, cómo te definirías? Y, sobre todo ¿Qué te gustaría hacer de aquí en adelante?

¡Qué pregunta tan difícil! A ver, en mi carrera como actriz he vivido de todo. He vivido el éxito, pero también el «abandono», entre comillas; he vivido el no dejar de trabajar, pero también el no trabajar. Lo he vivido todo. He hecho películas, series, también muchos cortos, teatro y televisión, porque cuando no te llaman para interpretar, hay que buscarse la vida de alguna manera. En este sentido, siempre he intentado hacer programas «blancos» que no vayan contra mis valores, el respeto ante todo.

La verdad es que igual está mal que lo diga yo misma, pero me considero una actriz muy polifacética. Un día, hablando con mi madre, yo le decía: «Yo es que, mamá, hago de todo y no sé de otra actriz que, así como yo, también haga de todo, no sé qué referente puedo tener…», se me quedó mirando y me dice: «Pues, aquí me tienes» (risas). Y me entró la risa, porque es cierto. Quizá yo soy así, tan «buscavidas», porque tengo el referente de mi madre. Excepto en lo de cantar, ella ha hecho un poco de todo. Eso sí, si tuviera que quedarme con algo, me quedo con la interpretación, que es lo que realmente me hace vibrar. Me adapto a cualquier cosa. También pienso que casi todos los actores somos así, lo que nos hace decidirnos por un proyecto es el personaje y la historia.

Lo que más me gustaría sería hacer más series con un papel fijo. Me apetece muchísimo volver a la televisión de esa manera.Y siempre digo que me apetece mucho hacer algo de ciencia ficción. Soy una friki de la ciencia ficción (risas), ¡me encanta! Algún papel en una nave espacial, como alienígena, en mundos paralelos… (risas). Eso, me encantaría.

Fotografía de Omar Ayyashi.

– En la familia Flores hay mujeres muy fuertes, muy empoderadas. ¿Qué has aprendido de las mujeres de tu familia? ¿De qué forma te han influido?

He aprendido a sobrevivir. Nosotras no tenemos charlas de «clase», en plan, a ver mamá, cómo hiciste esto o lo otro… Realmente, con solo verlas tener conversaciones entre ellas, aprendes mucho. Incluso también viendo vídeos de mi abuela o de lo que me cuenta mi madre sobre ella, de momentos que ella pudo pasar. Lo que más aprendo de ellas es eso, como te decía, a sobrevivir y a tirar del carro de la familia.

Aunque siempre hemos tenido hombres con los que vamos de la mano, vamos a la par, es cierto que en mi familia parece que «la figura» es la mujer, las que tenemos esa fortaleza y tiramos del carro. A ver, también están «nuestros hombres» (risas), eso ha sonado muy feminista… (risas).

Además de esa fortaleza como mujeres, también he aprendido de ellas el valor de la familia. Aunque pueda parecer que vamos cada uno a nuestra bola, nos gusta mucho estar en familia, nos gusta disfrutar de nuestros hijos, parejas, tías, sobrinas, madres, primos… Hay un núcleo familiar muy fuerte y muy potente.

– Y ya si hablamos de tu abuela, para qué queremos más… Vosotras tenéis mucha de esa energía suya tan especial…

El otro día me di cuenta de que muchos huracanes, maremotos y cosas de esas tienen nombre de mujer, y me gusta, porque una mujer cuando quiere, arrasa (risas). Y creo que mi abuela tendría que dar nombre también a un huracán, «el huracán Lola». Ella arrasaba por donde pisaba y nos ha dejado una molécula de su energía, pero ella fue muy lista y dijo: «os voy a dar un poquito, pero como yo no se va a repetir». Y ha sido así.

Todos podemos tener un poco de ella y seguir un poco su estela, pero ser como ella es muy difícil y tampoco lo pretendemos, porque no tendría sentido. Cuando uno es genio, es genio por algo. Habrá gente peor o mejor, pero genios como Lola Flores son irrepetibles.

He salido en la prensa desde chiquitita, sin quererlo y sin elegirlo. Entonces, sí que es cierto que a veces noto un poco de celo, eso de: ‘¡Uy!, es que esta es famosita’, pero, claro, eso no lo he elegido yo.

Elena Furiase.

¿Sientes que el apellido Flores te ha venido un poco a la contra? ¿Te ha lastrado en tu carrera como actriz?

Pues mira, me duele mucho decir esto. Yo me siento muy Flores y adoro a mi familia; lo mejor que me ha pasado y que tengo es mi familia. Sin ellos no podría vivir, y además, me gusta decir que pertenezco al «Clan Flores». Son gente trabajadora, gente artista, gente que habrá hecho más o menos por la cultura de este país y que ahí están. De hecho, es una familia muy querida y muy respetada…

Pero, lo que sí es verdad es que yo soy famosa desde que nací y aunque he intentado desvincularme del ‘mal corazón’ (porque el ‘buen corazón’, a veces, ayuda, pero ‘el mal corazón’ es un mundo que puede hacer mucho daño) al final, es muy difícil. Para ser actriz no te deben encasillar nunca, digamos que tienes que ser ‘neutra’ y claro, a mi me conoce toda España desde que era pequeña, sobre todo la gente más mayor.

He salido en la prensa desde chiquitita, sin quererlo y sin elegirlo. Entonces, sí que es cierto que a veces noto un poco de celo, eso de: ‘¡Uy!, es que esta es famosita‘, pero, claro, eso no lo he elegido yo. Por eso es cierto que a veces el apellido pesa un poco. Me da rabia, porque yo jamás voy a renunciar de donde vengo. Soy quien soy, soy como soy. Como me dijo el otro día una amiga mía: «Soy como soy y cuanto antes lo acepten, menos cuesta arriba se les hará» (risas).

También tengo que decir que muchos directores de casting o actores y actrices más veteranas que han trabajado con mi familia, pues me tratan con mucho cariño. Es algo así como un arma de doble filo; algunas personas lo aceptan y a otras les cuesta un poquito más.

Elena Furiase en el papel de Celia en la película Rosalinda.

– ¿Cómo ves la situación actual de los actores y actrices en España?

Yo tengo mucha esperanza, porque, a pesar del Covid, hay un montón de producciones que siguen adelante y las plataformas permiten que haya más trabajo, aunque también es verdad que se ha dañado un poco más al cine, me refiero a las propias salas, pero como te decía, es una realidad que con más producciones hay trabajo para más gente. También está siendo una buena oportunidad para ver nuevas caras…

Lo que espero es que a la cultura se la trate cada vez mejor. A muchas personas, durante el confinamiento, la cultura les dio la vida. La cultura es muy importante. A la gente le gusta ir al teatro, escuchar música, le gusta leer un libro o ver un cuadro, porque al final es algo que está fuera de tu vida cotidiana y todo lo que es cultura siempre te crea un sentimiento. Así que creo que la cultura no podrá morir nunca y espero que nuestra situación y la de toda la profesión mejore con los años.

– Por otro lado, ¿cómo te ha cambiado ser madre?

Ser madre me ha cambiado todo. Mi hermano me lo dice (risas), tú ya no eres Elena, ya eres mamá (risas). Pues sí, me ha hecho ser más protectora, más casera, no sé cómo explicarlo bien, soy más «mamá». Como uno se imagina a la madre (risas), soy algo así. Antes pensaba más en mí y mis prioridades eran otras, ahora pienso sobre todo en él.

Además, me ha pasado una cosa, y es que me he sensibilizado muchísimo. Por ejemplo, cuando veo películas o documentales en los que hay niños, o incluso cachorros de animales…, me generan mucho sentimiento. De hecho, ya no como carne que provenga de ningún animal cachorro. Supongo que era algo que ya tenía, pero que a raíz de ser madre, ese sentimiento se me ha arraigado más.

Los hijos te dan lo mejor y lo peor. La preocupación absoluta y continua y, por otro lado, la alegría, la felicidad y la ilusión por todo.

Elena Furiase y Félix Gómez en Vampus Horror Tales.

– ¿Qué nuevos proyectos te rondan la cabeza? ¿Cómo se presentan los próximos meses?

Voy a seguir con la promoción de las dos pelis, Rosalinda y Vampus Horror Tales, intentando que estén en cada vez más cines. El programa Como Sapiens de la 1 se seguirá emitiendo los domingos por la mañana. Y ahora que llegan las Navidades, intentaré descansar un poco y estar en familia lo que se pueda, y ya veremos qué nos depara el año que viene.

– ¿Te planteas desarrollar otras facetas? ¿Guion, dirección?

Pues mira, antes del confinamiento intenté montar una mini-productora junto a otros compañeros actores para poder hacer nuestras propias producciones, empezando por cositas pequeñas, cortos, etc., pero de momento se ha quedado parado con todo este tema de la pandemia. Además, estoy currando mucho y está siendo un poco más complicado en cuanto a sacar tiempo para otras cosas.

Sí tengo algunas historias escritas y me gustaría que alguien pudiera echarme una mano y guiarme un poco para poder sacarlas adelante. Soy muy primeriza y no sé si me lanzaría yo sola a la dirección. Pero sí que tengo en mente empezar a hacer más proyectos personales, mostrarlos y a ver qué pasa. No dejo de inventar y de crear. Desde pequeña he tenido mucho mundo interior. Tengo muchas ideas y siempre le estoy dando al coco.

Cuestionario furioso de Elena Furiase

Película favorita: elegir una es muy difícil, pero la película que más me ha gustado de las que he visto últimamente ha sido Entre la razón y la locura, de Farhad Safinia, protagonizada por Mel Gibson.

Serie favorita: Big Little Lies; esa la tengo clarísima.

Libro de cabecera: me encanta Isabel Allende, pero he de decir que me terminé hace una semana La novia gitana de Carmen Mola y estoy deseando que saquen la segunda parte. Es muy bueno y muy castizo.

Cómic favorito: no he sido muy de cómic, pero de pequeña sí me zampaba Mortadelo y Filemón, Mafalda, Los Cuentos de Teo, Leo Leo

Cantante, grupo o músico favorito: me gusta mucho la música latina (que no el reggaetón​). La salsa, el merengue…, me encanta porque es una música muy alegre y divertida. Sobre todo me gusta la salsa cubana. Me quedaría con el grupo Buena Vista Social Club. También me gusta mucho la música antigua y la música en castellano.

Artista plástico favorito: me quedo con Dalí. Recuerdo que mi tío Antonio, en su cuarto en Marbella, tenía litografías enormes de Dalí. Las recuerdo mucho y fue el primer pintor que conocí.

Miedo tecnológico: me da miedo que nos espíen. Que tengas una conversación con alguien sobre cualquier cosa y te aparezcan esos productos relacionados en Instagram o en Google… Eso me da un poco de pánico, la verdad. Creo que estamos demasiado «tecnologizados». Yo conservo mi agenda de papel, me gusta tener todo por escrito, ¡hasta imprimo los billetes de tren!

Imagen de portada: Elena Furiase, fotografía de Omar Ayyashi.

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Redacción Las Furias Cultural Magazine.
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