‘Feria’, Ana Iris Simón: El talento por encima de la polémica

Sergio Márquez

Feria es la primera novela de Ana Iris Simón. Publicada en octubre de 2020 por Círculo de Tiza, va ya por su undécima edición.

Semejante éxito picó mi curiosidad y me animó a hacerme con un ejemplar.

Y ya os adelanto que me encantó.

Mosaicos de vivencias

El núcleo de Feria es tan sencillo como importante.

Y es que esta novela trata de algo indispensable para el ser humano: los lazos afectivos, tanto aquellos que nos vienen dados como los que nos esforzamos en anudar por nuestra cuenta.

Feria se nos muestra como un mosaico compuesto por las distintas interacciones que vamos ejerciendo con los demás. Un mosaico en el que la memoria juega un papel fundamental.

Y es que estamos hechos de algo más que carne y hueso. También de vivencias, las nuestras y las que nos cuentan, el contexto sociocultural en el que hemos crecido, los estigmas de nuestra raza (la que sea), la tierra que pisamos, el Zeitgeist, etc.

Sobre todo esto va Feria. Y sobre personas afines, unidas por sangre, experiencias, o ambas; y otras condenadas a no entenderse, pero a amarse a lo bruto.

Paralelamente, la novela pone el foco en una generación en particular a la que Simón pertenece: la mía, la de los nacidos entre los años 80 y 90, la Generación Y, los millennials. Esto hace su lectura especialmente relevante para un sector de la población en particular, que compartimos, más o menos, la misma suerte (tanto para bien como para mal).

Feria: En un lugar de la Mancha…

Ana Iris Simón nos relata sus vivencias hasta los veintiocho años con los que firmó esta novela, acompañándola de fotografías realizadas por ella misma.

A su edad, su madre tenía menos formación y menos idiomas, pero tenía una casa, una hija, y hasta una Thermomix. Ana Iris, sin embargo, tiene una carrera y no sé cuántos másteres, sigue soltera, comparte piso, y sus posesiones se reducen a una estantería con varios libros de Taschen y una planta tropical. No sé si os suena…

Rehuyendo del victimismo como de la peste, Feria retrata la situación de millones de (no tan) jóvenes de clase trabajadora en nuestro país. Y lo hace sin tirar de doctrina, basándose tan solo en su propia experiencia y en la de sus congéneres, permitiéndose una risa etílica de vez en cuando.

Con este mismo tono, Ana Iris nos habla sobre sus orígenes. Natural de un pueblo de Castilla la Mancha, contempla la extensión de su tierra natal, rica en mitos en lugar de montañas. De ese intrincado legendario forma parte su familia, con sus nacimientos, muertes, pragmatismos, fantasías, sabidurías, necedades, heroicidades, sordideces… y, sobre todo, con las flores que crecen en macetas a ras del suelo en el patio de la abuela María y el abuelo Vicente.

Campo de Criptana, el bello pueblo de Ana Iris Simón.
Campo de Criptana, el bello pueblo de Ana Iris Simón.

Porque Feria es eso mismo, el relato a palo seco de un afecto que se extiende, a veces torpe y sin proponérselo, a través de varias generaciones.

Sin resultar sensiblera, Ana Iris nos retrata con sumo cariño a sus padres, Javier y Ana Mari, carteros ambos, que se divorciaron poco después del nacimiento de Javi, su segundo hijo. También a Gregorio y María Solo, sus abuelos maternos, que eran feriantes. Y a su tío Hilario, que murió de intoxicación mientras intentaba arreglar un retrete atascado.

Tampoco se olvida de sus amistades, como Cynthia, a la que conoció en el colegio, cuando su familia se mudó a Aranjuez. Ni de su hermano, al que saca nueve años, por el que siente un cariño que enternece y que es más reconocimiento que otra cosa, pues existía desde mucho antes de haberse conocido.

Y todo ello reflejando un orgullo propiedad exclusiva de los humildes, y que emana de las cosas verdaderamente importantes.

En camisa de once varas

Fue después de leer este libro que descubrí que está envuelto en una especie de polémica. Si es que estoy en el mundo porque tiene que haber de todo…

Teniendo en cuenta el éxito de la novela, supongo que es lógico que haya alzado voces disonantes. Esto se une a un discurso que pronunció la propia Simón el pasado 24 de mayo de 2021 ante el presidente del gobierno, y que se hizo viral:

Hay quien dice haber encontrado trazas de conservadurismo en Feria, así como en el mencionado discurso. Yo, como alguien que terminó de leer la novela antes de enterarse de todo lo demás, solo puedo decir que no tuve esa impresión en absoluto.

Desconozco a qué partido político vota Ana Iris Simón (aunque estoy seguro de que no es a ninguno cuyo nombre empieza por uve) y esta no deja de ser tan solo una breve reseña literaria. Pero sí puedo decir que su libro defiende el concepto de familia por encima de ningún modelo (ya sea tradicional o no). La define, ya digo, como un conjunto de historias y efusiones heredadas de otros, y que merece la pena preservar independientemente de cualquier cuestión ideológica.

Pero si vamos a hablar de ideología, tanto su padre como su abuelo paterno son comunistas de pura cepa, más rojos que los cojones de Satanás. Ella, efectivamente, se muestra crítica con sus ideas, de la misma forma en que tendemos a hacer todos los hijos con las de nuestros padres. Pero en ningún momento se muestra contraria a ellas. Al revés, demuestra poseer una amplia conciencia de clase y una gran empatía hacia personas a las que el resto de la sociedad hace de menos.

También, he visto críticas hacia Simón por la forma en la que se refiere a cuestiones de sexualidad o género. En particular, se me ocurre que haya podido escocer especialmente el título de uno de sus capítulos: “Toda mujer ama a un fascista”.

Ana Iris Simón. Feria.
Ana Iris Simón. Feria.

Bueno, no hace falta que yo lo explique porque el capítulo se explica a sí mismo. Tan solo quiero resaltar que esta es una cita extraída de un poema de Sylvia Plath que para nada hace apología del fascismo, de la misma forma en que el poemario de Leonard Cohen (un hombre judío) Flores para Hitler no se posiciona en favor del nazismo.

Es curioso porque, en el libro que leí antes de este, Recuerdos del futuro de Siri Hustvedt, se encuentra exactamente la misma cita de Sylvia Plath. Es más, se encuentra la estrofa entera, que no se anda con chiquitas. No he leído a nadie, sin embargo, que acuse a Hustvedt de fascista. ¿Será que atizamos más fuerte a los de casa que al resto?

Talento autóctono

Por último, hay quien interpreta que Simón hace apología de la masculinidad tóxica. En un párrafo, por ejemplo, critica la moda metrosexual de principios de los años 2000. Sin embargo, queda bien claro que lo hace desde el punto de vista del capitalismo, que en su afán por abrir mercado es capaz hasta de vender mascarillas faciales y cremas antiarrugas a hombres que apenas sabían lo que era el acondicionador de pelo. Diría que este libro, si es algo, es profundamente anticapitalista.

En ningún momento muestra rechazo alguno hacia personas con tendencias sexuales divergentes. El hermano pequeño de la protagonista, de hecho, al que se retrata con suma admiración y cariño, es un homosexual confeso.

¿Qué puedo decir? Feria habla de muchísimas cosas, y lo hace desde la experiencia particular, no desde el dogma.

Yo con lo que me quedo es que Ana Iris Simón escribe que da miedo. Y su estilo tiene más de Emma Goldman que de Vizcaíno Casas, sin duda. Uno se queda pegado a sus páginas, llora, se ríe, y se ve reflejado en muchísimos momentos de la narración (independientemente de si se está de acuerdo con absolutamente todo lo que expresa o no).

Me atrevo a decir que Feria es el mejor libro que he leído de un/a autor/a español/a este año junto a Al final siempre ganan los monstruos, de Juarma, y Canto yo y la montaña baila de Irene Solà. Y lo demás me importa más bien poco.

Por favor, Ana Iris

Ana Iris Simón nació en 1991, en la localidad ciudadrealeña de Campo de Criptana. Como reza la pequeña biografía en la solapa de Feria, “estudió en escuelas públicas de Aranjuez. Cursó Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos de Fuenlabrada mientras doblaba y alarmaba camisetas en Desigual y hacía de guía en el edificio de telefónica de la Gran Vía”.

Actualmente es redactora en Vice y guionista en Playz de RTVE. Después de su primer éxito literario, imaginamos que vendrán otros tantos.

Permaneceremos atentos.

Y, Ana Iris, por favor te lo pido, no resultes ser de Falange Española para que este artículo no me cause disgustos en un futuro. Hazlo por mí, por tu padre y por tu abuelo Vicente.

(Bromita furiosa).

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