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De la página a la partitura: poemas hechos canción

Sergio Márquez

Que la poesía ha influido en la composición de letras de canciones es evidente. Muchos grupos y solistas han dejado evidencia de sus preferencias poéticas en su obra, así como en actos públicos. En Las Furias, sin embargo, nos disponemos a echarle un oído a artistas que han trasladado, tal cual, poemas de algunos de nuestros autores favoritos al formato musical.

No os voy a mentir. Mi intención es que seáis los conejillos de indias de un pequeño experimento furioso que es pura emoción, sentimiento, y mitomanía.

Confío en que no saldréis mal parados.

De poetas y músicos

La Historia de la música pop (y derivados) está plagada de referencias literarias. Los Beatles incluyeron a Edgar Allan Poe en la portada de su disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, por ejemplo. U2 dedicó a Charles Bukowski la novena canción de su disco Zooropa, Dirty day. Tom Waits ha citado al propio Bukowski como una de sus grandes fuentes de inspiración, llegando a incluir una lectura del poema Nirvana en la tercera parte de su disco de rarezas Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (que volveremos a mencionar más adelante).

La extraordinaria poeta Sylvia Plath aparece mencionada por nombre en títulos de canciones de artistas mainstream como Ryan Adams, o de otros un poco más rebuscados como Belle & Sebastian. La cantautora virgenense Vanessa Daou dedica su primer disco de trip hop a la escritora Erica Jong, versionando su poema Dear Ann Sexton, y homenajeando, a su vez, a dicha poeta (sobre la cual soy incapaz de escribir sin que se me ponga un nudo idiota en la garganta).

Y podríamos citar decenas de casos similares.

En este artículo, sin embargo, vamos a resaltar diez poetas con obras transcritas, palabra por palabra, a canciones, tanto en inglés como en castellano. Para no hacernos un lío mayúsculo, hemos ordenado cada canción por orden alfabético según el apellido del poeta en cuestión.

Agudizad la vista y subid el volumen, que allá vamos.

e. e. cummings

Comenzamos con el poeta que, si tuviese que elegir, sería mi favorito. Edward Estlin Cummings fue un poeta modernista americano que escribió el grueso de su obra entre los años 20 y 40, incluido en el contexto de la Generación Perdida.

El final de su hermosísimo poema somewhere i have never travelled, gladly beyond puede escucharse en la voz de Barbara Hershey en la película de 1986 Hannah y sus hermanas.

Para el propósito de este artículo, sin embargo, vamos a mencionar la canción buffalo bill (escrita así, en minúsculas, al gusto del poeta) de la banda californiana de música de cámara Tin Hat. Esta puede encontrarse en el disco the rain is a handsome animal, dedicado por completo a la hermosamente surrealista obra poética de cummings.

Emily Dickinson

Poeta esencial americana, nacida en Massachussetts en 1830, y madre espiritual de las ya mencionadas Sylvia Plath y Anne Sexton, u otras autoras tales como Sharon Olds.

Tristemente, alcanzó la notoriedad después de muerta, entrando en el Salón Nacional de la Fama de Mujeres de EEUU en el año 1973 (casi noventa años después de su muerte).

Su poema más conocido, quizá, es Because I could not stop for death, en el que reflexiona acerca de la mortalidad humana. La cantautora irlandesa Susan McKeown lo interpretó, acompañado de una guitarra acústica, en su disco de 2002 Prophecy, para nuestro melancólico disfrute.

Jack Kerouac

Además de a Bukowski, el inigualable Tom Waits homenajeó a otro poeta de forma explícita en Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards.

Home I’ll never be es uno de los poemas más desgarradores de Jack Kerouac, uno de los nombres principales de la célebre Generación Beat. Él es conocido, sobre todo, por ser el autor de On the road, mi novela favorita sin discusión.

El aullido de Tom Waits y las notas del piano le van como anillo al dedo a esta poesía que trata acerca de los continuos ires y venires de su autor por todo el país, así como de sus tristezas vagabundas.

Federico García Lorca

No tengo la suficiente poca vergüenza como para intentar decir nada nuevo sobre Lorca. Baste con que nuestro poeta más conocido lo es con mucha razón. Antes de su trágica muerte (o vil asesinato, más bien) en 1936 por parte de ya sabéis vosotros quién, nos dejó una obra obligatoria para cualquier persona a quien le interese la poesía o el teatro, no importa cuán remotamente.

Su influencia en la poesía y en la cultura popular es inabarcable. En la música, por ejemplo, tenemos a The Pogues, que le dedicaron su canción Lorca’s Novena en el disco Hell’s Ditch. The Clash también lo mencionó en Spanish Bombs, “Federico Lorca is dead and gone…”.

Leonard Cohen era un profundo admirador de su poesía. Tanto, que hasta tradujo una de sus canciones al inglés, y le puso música. Take this waltz es una preciosa traducción del poema Pequeño vals vienés.

Utilizando la melodía de Cohen, Ana Belén cantó el poema en su álbum de 1998 titulado (muy apropiadamente) Lorquiana. Puede que Ana Belén no sea una artista de las que mencionemos muy a menudo en Las Furias. Pero os reto a escuchar esta canción sin derramar una sola lágrima.

Leopoldo María Panero

Si alguien me preguntase por mi poeta favorito en castellano (y pese a que todo lo que he dicho de Lorca es cierto), me vería obligado a responder que Leopoldo María Panero.

Ya nos hemos referido a él en su faceta como cuentista anteriormente. Ahora le traemos aquí como el negro estandarte de los novísimos, una generación española de poetas nacidos a mediados del siglo XX, en plena dictadura de Franco (y manifiestamente contrarios a ella).

Panero hubiese sido un excelente rockero de haber tocado la guitarra. No en vano, su influencia se deja notar en un montón de profesionales del género.

En 2004, Enrique Bunbury, Carlos Ann, José María Ponce y Bruno Galindo se juntaron para grabar un disco de 30 versiones musicales de poemas de Panero. La más movida entre ellas es, seguramente, Heroína, interpretada por Ann.

Edgar Allan Poe

La sola mención de este escritor, y pese a la naturaleza luctuosa de la mayoría de sus escritos, me pone una sonrisa en la cara. Con él descubrí el goce de la lectura. Y como yo miles de personas.

Poe es conocido, sobre todo, por sus cuentos, y puede considerarse fácilmente como el padre de los géneros actuales de terror, misterio, e incluso, ciencia-ficción. Su vocación, sin embargo, era de poeta.

Su nombre va asociado con El cuervo, poema narrativo de 108 líneas divididas en 18 estrofas. Muchos artistas han leído e interpretado este poema. Entre ellos, Vincent Price, con su voz y talante inconfundibles.

En esta ocasión, sin embargo, destacaremos la versión musical de Omnia, grupo de folk pagano (ahí es nada), en su disco de 2007 Alive!

Christina Rossetti

La siguiente es una de las poetas inglesas más importantes del siglo XIX. Adscrita al movimiento prerrafaelita, dejó una fecunda obra poética, así como ensayos y cuentos.

Su poema Promises like pie-crust fue incluido en forma de canción en el álbum No promises de Carla Bruni. En este, la cantautora italo-francesa homenajea a los/as también poetas W. B. Yeats (del que luego hablaremos), Emily Dickinson (de la que ya hemos hablado), W. H. Auden, Walter de la Mare, y Dorothy Parker.

Promises like Pie-crust es amena y de clara tendencia pop, un soplo de aire fresco después del lento humo de cucarachas de Panero y la añorada difunta de Poe.

Dylan Thomas

El poeta galés más famoso de la Historia nació en 1914 y falleció, tristemente, a la temprana edad de 39 años, a causa de una neumonía.

Su poema Do not go getle into that good night se hizo notorio para el gran público en 2014, gracias a la recitación de este por parte de Michael Cane en la (divisiva) película Interstellar. La fuerza de este poema en concreto, y su abierto desafío a la muerte, ha sido admirada por multitud de artistas. Entre ellos Iggy Pop, que le ha prestado su inconfundible voz en una grabación de 2019 que no os puedo dejar de recomendar.

Quien ha convertido el poema en canción, sin embargo, es John Cale, miembro fundador de la mítica Velvet Underground junto a Lou Reed. Su versión es, cuanto menos, personal, utilizando instrumentos de viento y unos dramáticos coros femeninos.

Walt Whitman

Otro de los nombres más conocidos de la poesía americana, junto con el de Dickinson, es el de este poeta nacido en Nueva York en 1819. Whitman fue muy admirado por Lorca y Panero, así como por otros increíbles poetas de los que no hemos hablado en este artículo, tales como Allen Ginsberg o Jorge Luis Borges.

Su poema O Captain! My Captain! (que muchos recordaréis, seguro, de la película de 1989, El club de los poetas muertos), fue utilizado con gran delicadeza por Justin LaSasso. Este guitarrista y cantante de folk es el músico menos conocido de todos los mencionados en esta lista, pero merece la pena ser buscado en YouTube o Spotify.

William Butler Yeats

En el parque dublinés de St. Stephen’s Green puede visitarse un bonito monumento a este renombrado poeta y dramaturgo irlandés.

He wishes for the cloths of heaven es uno de los poemas más bellos que vais a leer en vuestras vidas (quizá tan solo por detrás del somewhere i have never travelled, gladly beyond de cummings).

La cantautora noruega Tirill Mohn grabó en 2011 una versión cuyo mejor halago que se le puede hacer es que no desmerece al escrito.

Así concluye nuestro particular experimento entre poesía y música.

Os agradecemos vuestro tiempo y pedimos disculpas por cualquier secreción lacrimal que os hayamos podido causar.

Si os apetece algún otro artículo similar, hacédnoslo saber en los comentarios o a través de redes sociales.

Abrazos furiosos.

Imagen de portada: Ilustraciones de Charles Bukowski y Tom Waits del artista, Nick Twaalfhoven.

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