‘Ghost World’, una historia alternativa

Sergio Márquez

 En 1993 comenzó a publicarse “Ghost World”, una obra maestra a cargo de uno de los mayores exponentes del cómic alternativo de finales del siglo XX para acá. Enid y Becky son un par de adolescentes malhabladas que comparten nuestra incertidumbre por el futuro y nuestro furioso miedo a separarnos.

Entre el underground y el alternative

 Entre los años 60 y 70, un grupo de artistas americanos, que se habían criado leyendo “Archie”, “Dick Tracy” y tebeos de superhéroes, decidieron soltarse la melena con un tipo distinto de cómic, alejado del mainstream. El “underground” nació al margen del “comics code authorityy sus restrictivas directrices morales. Autores tales como Robert Crumb, Trina Robbins, Gilbert Shelton o Gary Panter produjeron un material explícito, cargado de humor irreverente y espíritu de crítica social y política.

 A partir de la década de 1980 surgió una nueva corriente, impulsada por movimientos juveniles tales como el punk o el hardcore. Los cómics alternativos bebían directamente de los underground. Sus autores publicaban en revistas de baja tirada, a menudo autoeditadas, y fanzinesnadando como peces en el agua de lo grotesco, sexual y violento.

 Al mismo tiempo, el cómic comenzaba a abrirse paso, no solo como producto de entretenimiento, sino como forma de arte. Algunos creadores se dedicaron a experimentar con el medio, incluyendo nuevas influencias y testando sus límites. Y esto, aun a riesgo de parecer elitista o pretencioso, llevó al cómic americano a cotas más elevadas de expresión. Se inició así un debate entre aquellos con ínfulas artísticas y los defensores del feísmo y lo cutre. El tiempo ha demostrado que había sitio de sobra para ambos.

 En este contexto emergió Daniel Clowes.

Daniel Clowes

 Nacido en Chicago, en 1961, el autor de “Ghost World” se incluye en la llamada Generación X, como “El Club de la Lucha”, el “Smells Like Teen Spirit”, o la “Crystal Pepsi”.

 Cuando Clowes empezó a gozar de cierta notoriedad, se habló de sus obras como “cómics literarios” o “novelas gráficas”. Él, sin embargo, recelaba de estos apelativos. Los cómics son literatura, gente, y las novelas gráficas son cómics presentados en un formato más sofisticado para que no te sientas culturalmente inepto.

 A lo largo de su carrera, Clowes ha recibido una envidiable lista de premios, incluidos trece “Harveys” y seis “Eisners”. La mayor parte de su obra ha sido traducida y publicada en castellano, incluyendo títulos tales como “Paciencia”, “Bola Ocho”, “Wilson”, “Como un Guante de Seda Forjado en Hierro”, o, cómo no, “Ghost World”.

Ghost World

 Publicado originalmente entre 1993 y 1997, el cómic trata uno de los temas preferidos de la literatura en general: el paso intermedio entre la adolescencia y la adultez, pero con un toque distinto, propio de su autor. Clowes retrata ese periodo fantasma con su línea clara y sencilla, con influencia de las tiras cómicas típicas de los periódicos americanos a mediados del siglo XX y del pop art, y llenándolo todo de sombras azuladas que le confieren a la historia entera un aire crepuscular.

 Sus protagonistas son Enid Coleslaw (anagrama de “Daniel Clowes”) y Rebecca “Becky” Doppelmeyer, dos chicas que acaban de graduarse en el instituto. Enid es la más inteligente de las dos y también la más cínica. Su lengua es un arma blanca afilada para el insulto. Para ella, la vida es una sucesión de hechos patéticos a los cuales no se puede reaccionar sino con disgusto. Enid es una especie de Holden Caulfield (el protagonista de “El Guardián entre el Centeno”), pero en femenino y fan de los “Buzzcocks”.

 Becky, por su parte, es algo más convencional. Guapa y no tan revenida, va siempre a rebufo de Enid, a la que admira más de lo que está dispuesta a expresar con palabras. Sus inquietudes son más mundanas, aunque no por ello carece de sentido del humor e ingenio.

 Las dos amigas permanecen juntas hasta el final de la obra, a veces a pesar suyo. Ambas comparten una fascinación por lo grotesco, así como una añoranza de su pasado infantil, idealizado por la distancia en el tiempo. Juntas forman una pareja faltosa que va deambulando por ahí, por las calles de su barrio suburbano, entre cafeterías y centros comerciales, hablando de sus temas favoritos: la ausencia de futuro, los hombres, y el sexo.

 La historia se divide en pequeños episodios autoconclusivos, repletos de situaciones cotidianas y objetos insignificantes que cobran una gran dimensión en el contexto del drama adolescente. Cada uno de estos episodios termina con una referencia a un hecho anterior, que provoca en el lector una risa hueca.

 “Ghost World” exuda una extraña marca de pesimismo y una ironía incómoda.

Breve introducción al film

 Su éxito de crítica le valió una versión cinematográfica, dirigida por Terry Zwigoff (conocido por haber estrenado un documental sobre Robert Crumb en 1995). El propio Daniel Clowes se encargó del guion, lo cual le valió un “Oscar” a sumar a su colección de premios.

 Unas jovencísimas Thora Birch y Scarlett Johansson interpretan a Enid y Becky, respectivamente. La banda sonora incluye el clasicazo sesentero Jaan Pehechan Ho”, del cantante y actor bollywoodiense Mohammed Rafi.

 La película bebe mucho del cómic, aunque cuenta una historia distinta. Esto propicia que ambas versiones puedan disfrutarse por separado.

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