‘I may destroy you’: repensar la violación

Silvia Panadero

El 7 de junio de 2020 se estrenaba en HBO la que es probablemente una de las mejores series de este año catastrófico.

I may destroy you (Michaela Coel, 2020), o en su traducción al español, Podría destruirte, cuenta la historia de Arabella, una escritora millennial y con cierto éxito en las redes sociales. Vive la idea de juventud que se vende hoy en día: horarios alocados, fiestas, sexo y presencia en internet. No obstante, su mundo cambia cuando la drogan y la violan. La historia, principalmente, habla del proceso de recuperación tras vivir un trauma así.

Queda patente que la propia creadora, co-directora, guionista y protagonista ha sufrido una violación. Y esto es claro por las muchas y diferentes formas de violar que se muestran durante el metraje y por todo el tiempo de reflexión que la autora ha tenido que invertir para poder mostrar las conclusiones e ideas que se ven en pantalla: desde drogar y abusar de alguien sexualmente, hasta las denuncias falsas, pasando por actitudes sutiles, pero que también podrían catalogarse como violación o abuso.

Además de eso, la serie incide en las zonas grises, en lo que aún no está definido como una agresión sexual, quizá porque muchas personas no saben explicar con palabras la sensación que sienten frente a determinadas acciones de sus partenaires.

Mucho más de lo que parece

Pero I may destroy you no es solo eso. Aunque el tema principal es la violación, hay dos subtemas reflejados durante toda la trama: el racismo y las redes sociales. Coel describe cómo es ser negra en Londres, haciendo bromas y claras referencias, en algunos capítulos, al racismo de una sociedad mayoritariamente blanca.

Arabella, por otro lado, ha podido publicar un libro gracias a sus muchos seguidores y llega un momento en el que se ve devorada por los likes y la atención online, descuidándose a sí misma y mostrando el perjuicio psicológico que pueden llegar a infligir las redes sociales y cómo, al mismo tiempo, su uso está normalizado e integrado en la cotidianeidad.

A todo esto, hay que añadirle otras problemáticas que se tratan en la serie como las mentiras, el abuso de las drogas, la indiferencia, el feminismo o el ecologismo. Todo acompañado por grandes actuaciones por parte de Coel, Weruche Opia y Paapa Essiedu y de una atmósfera y una fotografía muy cuidadas.

Cuesta pensar cómo es posible que, en tan solo una temporada de 12 capítulos, Michaela Coel, haya conseguido hablar de tantas cosas y hacer que el espectador se retrotraiga a su pasado en busca de indicios de violación.

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