Las ‘Vidas Paralelas’ de Olivier Schrauwen

Vidas paralelas (2019), un compendio de relatos extravagantes cuanto menos. Historias escritas, según la presentación de la propia editorial, a lo largo de más de un lustro en diferentes revistas y otros medios, fue una de las primeras obras de Olivier Schrauwen traducidas al español por Fulgencio Pimentel.

Un conjunto de historias cortas, totalmente dispares, pero a la vez semejantes, que establecen un fuerte vínculo de unión entre ellas aunque en primera estancia pudiera parecer que no tienen nada que ver. El dibujo, los tonos utilizados en cada una de las historias, las identifica, las diferencia y a la vez las enlaza.

La obra de Olivier Schrauwen encaja a la perfección dentro del catálogo de Fulgencio Pimentel. Una rara avis dentro del mundo del cómic que se permite todo tipo de licencias creativas a la hora de construir sus historias. Esta experimentación es lo que hace posible que sus relatos sean un despliegue de toda su capacidad, hasta el punto de que se le ha comparado con autores como Clowes o Burns.

Todo Schrauwen huele a vanguardia, a mezcla bien ensamblada, a tintes de lo bizarro, lo innovador, alucinógeno y lo absurdo.

'Vidas Paralelas' de Olivier Schrauwen.
‘Vidas Paralelas’ de Olivier Schrauwen.

Ciencia ficción y otras fantasías

Schrauwen construye sus historias desde la acidez y la jocosidad. Como si nos contara un chiste pero que en mitad del relato se tuerce y acaba con un final en un lugar fronterizo entre la melancolía, la burla y la desesperación.

Se sirve de la ciencia ficción para construir los relatos y contarnos lo que pretende. Pero no es una ciencia ficción al uso, aunque pueda parecerlo. Encontramos abducciones, distopias, comunicaciones con el futuro, mundos habitados por seres extraños o aplicaciones con funciones cuanto menos curiosas, como la posibilidad de convertirlo a uno en un tebeo. Sí, tal cual. Esta es la trama que se acerca más quizá a la esencia que recorre todas las historias. A partir de estos planteamientos se despliega todo un mundo de colores (o ausencia de ellos) alucinatorios. Como si entráramos en una realidad paralela donde reconocemos cosas, pero no del todo.

'Vidas Paralelas' de Olivier Schrauwen
‘Vidas Paralelas’ de Olivier Schrauwen.

A partir de los chistes que construye, sobre esas visiones de futuro imaginativamente desbordantes sobrevuela la reflexión respecto a cuestiones que en principio parecerían no tener nada que ver y que aparecen cuando uno menos se lo espera. La soledad, el desconocimiento de uno mismo, el ansia por conectar con otros. Ahí es donde reside esa sensación de gracia siniestra. La tristeza y complacencia al regodearse uno en la propia miseria, como si se lo estuviera pasando bien.

Sin embargo Schrauwen -aparentemente-, no nos enseña una perspectiva sombría o fúnebre con la ciencia ficción. El tono no es catastrofista ni presagia penurias futuras, sino que todo se convierte en un amasijo ácido y absurdo, donde la experimentación formal acompaña a lo rocambolesco de las historias.

¿Autoficción?

Este tono casi festivo de las historias se acompaña de algo que en principio podría no cuadrar, sobre todo ante las fantasías que nos presenta: la autoficción.

Cada relato empieza con el propio autor, pero Schrauwen no es Schrauwen. En cada historia el primer plano es para él, la primera viñeta le corresponde. Se presenta con distintos nombres que no son más que variaciones de su propio nombre, como si encarnara diferentes personajes.

¿Qué es realidad y qué no? Todo y nada. Porque para Schrauwen “todo es ficción”. Esa dualidad de ser y no ser es lo que hace que las historias tengan esa doble lectura. La fantasía paranoide y el drama íntimo que está en todos los personajes. Está claro que ninguno de los protagonistas es el autor. Está claro que sabe cómo embaucar al lector y hacerlo creer lo que pretende. Bien sea con sus colores eclécticos o con las palabras de los propios personajes. Y, a su vez, está claro que todos son el autor mismo. Un Schrauwen distorsionado, igual que la realidad que nos presenta. El que está solo, al que engañan sus amigos, el del conflicto de identidad, el del deseo por comunicarse. Y cuántos otros.

'Vidas Paralelas' de Olivier Schrauwen.

Paranoia y alucinación

Formalmente Schrauwen rebasa todos los límites y eso también dota de una nueva dimensión a sus historias. El juego con el color en relación a la trama permite otro nivel de comunicación con esa acidez, en ocasiones, de los colores, la tendencia al flúor o a lo monocromático. La presentación del relato; como lo dispone en la página; la sucesión de viñetas; el juego que establece con el lector, al que a veces engaña con la verdad; son elementos sobre los que se levantan los relatos y que solo son posibles gracias a ese juego entre historia y forma.

Schrauwen es uno de los escritores de novela gráfica que más se permite experimentar y que se fuerza a ir más lejos, tanto en la forma como en sus relatos. Los dos elementos se entrelazan y van en una misma dirección. Permitiendo y potenciando esa sensación anteriormente mencionada, esa melancolía ácida, el drama autocomplaciente, el reírse de pena más que el llorar de la risa.

Un delirio fantástico, todo un viaje por diferentes estaciones, por todos los yos posibles. El día a día más común en mundos que parecen lejanos, pero que lo dejan a uno con esa sensación agridulce. No es del todo dramático y, de hecho, la caricatura es continua.

'Vidas Paralelas' de Olivier Schrauwen.
‘Vidas Paralelas’ de Olivier Schrauwen.

¿Vidas paralelas?

Cada historia tiene poco que ver con la anterior. Ni en colores, ni en trama. Cierto es que son mundos de posibles futuros. Un lugar donde la inmensa mayoría de la población ha sido abducida o donde una aplicación permite que uno se convierta en un tebeo o seres extraños como un tipo completamente amarillo de naturaleza e intenciones cuestionables. Bizarradas coloridas, sin la sensación de pesadumbre, todo aparentemente muy ligero y con poca cosa común, incluso la forma. Historias en blanco y negro, en amarillo, caóticamente lisérgicas inundando los paneles en un mar de colores. Y sin embargo, todas transcurren de manera paralela. Todas son Schrauwen. Y ninguna de ellas lo es.

'Vidas Paralelas' de Olivier Schrauwen

Respecto a esta idea Schrauewn declararía en la presentación de la obra “Supongo que lo escogí (el título) porque muchas historias van de personas que tratan de conectar entre sí, pero siempre permanecen separados.” Y efectivamente, estas vidas paralelas están llenas de personajes que deambulan por sus mundos marcianos. Rodeados de otros seres como ellos pero con la imposibilidad de conectar con el otro.

Ejemplo especialmente destacable por como trata el tema sería Hola, relato que nos cuenta como un científico ha conseguido comunicarse con el futuro en vivo y en directo. Pero mientras el pobre tipo hace intentos frustrados por conseguir una respuesta, en el futuro sigue la fiesta, literalmente a veces. “No es que tenga la menor duda del funcionamiento de mi máquina” diría, “pero estoy cansado de darlo todo en un esfuerzo unidireccional. Supongo que el pasado no tiene tiempo para el futuro”. Sin duda, una cuestión futurista, pero no tanto.

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