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Orgullo 2026: ¿dónde está el colectivo LGBTIQ+ en el audiovisual?

Este año ha estado protagonizado por una serie de retrocesos en materia de derechos en diversos países que ensombrecen el orgullo 2026. Desafortunadamente, el auge de la extrema derecha a nivel internacional ha provocado que muchos de los avances conseguidos en los últimos años se hayan visto amenazados desde el sistema y la sociedad. Estados Unidos, Argentina, Italia… entre otros, han presentado propuestas antiaborto, leyes contra el colectivo trans, etc., que hacen saltar las alertas pero, ¿qué hemos visto sobre el colectivo LGBTIQ+ en el audiovisual?

Si bien es cierto que las producciones cinematográficas toman más tiempo que las series para que se produzcan, graben y estrenen, tanto estas como las series de TV siempre reflejan en cierto modo lo que ocurre en la realidad social. El auge de la extrema derecha es algo que lleva ocurriendo desde hace ya un tiempo hasta hoy, por lo que en el audiovisual esto tendría que haberse visto reflejado de un modo u otro.

No obstante, lo que hemos encontrado como resultado es una mirada hacia atrás en materia de representación LGBTIQ+. Aunque se han estrenado muy buenas producciones con diversidad de identidades, también es cierto que parece que se ha vuelto a poner el foco en los hombres cisgénero homosexuales –en su mayoría blancos– como protagonistas de las narrativas. La homosexualidad o la bisexualidad entre mujeres parece que es una quimera otra vez, y el colectivo trans deja de estar tan presente como lo estuvo en años anteriores.

Aun así, hay que reconocer que aquellas representaciones que sí encontramos se alejan del rainbow-washing, acercándose a las realidades desde una perspectiva mucho más acertada. Uno de los acontecimientos más reseñables en esta línea es el hecho de que Los Javis hayan ganado el Premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes 2026 por su película La bola negra. Otros ejemplos de representaciones más queer son series españolas como Yo, siempre, a veces, Se tiene que morir mucha gente o Cochinas, aunque siempre como personajes secundarios. ¿Dónde están los personajes protagonistas del colectivo LGBTIQ+?

Cochinas. Orgullo 2026
Cochinas. Orgullo 2026.

L de lesbianas en el orgullo 2026: ¿por qué sigue siendo tan difícil encontrarlas en el audiovisual?

Desde finales del año pasado hasta ahora hay algunas series que se han estrenado donde las mujeres lesbianas o bisexuales son personajes secundarios. Esto es algo que ocurre en geniales producciones españolas como Se tiene que morir mucha gente (Victoria Martín, 2026) o Yo, siempre, a veces (Marta Loza y Marta Bassols, 2026). En estos casos, aunque sean secundarias, es cierto que la representación es bastante diversa y cercana a las realidades desde una perspectiva feminista y muy acertada.

Una de las series más destacadas donde sí las encontramos como protagonistas ha sido Silencio (Eduardo Casanovas, 2025), donde se habla sobre el VIH y las relaciones homosexuales entre las mujeres desde una perspectiva queer y mucho más diversa. Desde la ficción más extravagante, Casanovas vuelve a construir un relato genuino y potente.

En el ámbito internacional destaca Pluribus (Vince Gilligan, 2025), donde la protagonista Carol, interpretada de forma excepcional por Rhea Seehorn, es lesbiana. Sin embargo, para sorpresa de nadie, desde el episodio primero se recurre al denominado “síndrome de la lesbiana muerta” y su esposa muere de forma abrupta dejando a la protagonista con un profundo sufrimiento durante el resto de la serie.

En el cine encontramos películas que se pueden contar con los dedos de una mano, todas estrenadas a finales del año pasado. En el terror está Whistle (Corin Hardy, 2025). Una película bastante mala, que no da mucho miedo, pero que construye a una joven protagonista lesbiana que se enamora y mantiene una relación romántica con una chica bisexual. La sobresaliente ópera prima de Kristen Stewart La cronología del agua también esboza en cierto modo la exploración del deseo y la sexualidad desde una perspectiva queer, aunque esta no sea la temática principal de la trama.

Pero, sin duda, la película que destaca y que se ha estrenado hace poco en FILMIN es La hija pequeña (Hafsia Herzi, 2025). La historia cuenta la vida de una joven de 17 años, Fátima, de familia franco-argelina, que emprende un turbulento viaje hacia el descubrimiento de su sexualidad y lo que esto conlleva en relación a su familia y las tradiciones culturales de la misma. Una cinta que te hace llorar, sonreír y cantar, sobre todo cantar, una canción pegadiza y potente que bien podría convertirse en un himno: “¡1,2,3, vive les lesbiennes!”.

G de gay: los hombres homosexuales de clase media alta vuelven a ser los mayores protagonistas

Históricamente, cuando la representación del colectivo LGBTIQ+ comenzó a aumentar en el audiovisual, esta se centró sobre todo en una de las letras: la G. Tal y como ocurría con el resto de las construcciones identitarias, los hombres blancos de clase media alta seguían estando en la cúspide del poder. Por esta razón, en la interseccionalidad de opresiones, la más representada fue la de ese tipo de personaje, pero cambiando la orientación sexual de hetero a homosexual. Desde el principio, los hombres homosexuales que veíamos en televisión tenían una expresión de género muy femenina y eran los mejores amigos de ellas. Cómo olvidarnos de Standford, el gran amigo de Carrie Bradshaw.

En los años posteriores y más recientes, no obstante, hemos podido ver cómo este estereotipo ha ido evolucionando, regalándonos personajes mucho más ricos y complejos como Eric en Sex Education, Charlie en Hearstopper o Lito en Sense8. Junto a ellos, hemos visto también una emergencia de personajes con una mayor diversidad de identidades y orientaciones sexuales que transgredían los estereotipos y tropos comunes que solíamos ver en pantalla. Sin embargo, parece que desde el año pasado hasta hoy, volvemos a centrarnos en los hombres homosexuales guapos y atractivos, blancos y de clase media alta, convirtiéndose estos en los mayores protagonistas del audiovisual de 2026.

La propia serie Hearstopper, aunque presenta una diversidad enorme de orientaciones e identidades, sitúa como protagonista a dos jóvenes blancos de clase media alta. Este año se estrenará como desenlace la película: Hearstopper: forever (Wash Westmoreland, 2026), que esperamos no sea tan desastrosa como otros finales en cine como es el caso de Peaky Blinders: El hombre inmortal (Tom Harper, 2026).

Otro ejemplo de este tipo de personajes homosexuales es la exitosa serie estadounidense Más que rivales (Jacob Tierney, 2025), ganadora además del Premio GLAAD Awards 2026. En ella, aunque los dos protagonistas al menos presentan diversidad étnica, sí que son dos jóvenes muy atractivos, con cuerpos de infarto (son jugadores de hockey). Aun así, el sexo entre hombres deja de ser un tabú para ser presentado en pantalla sin tapujos.

Merece también una especial mención la serie del escocés Richard Gadd Half Man. Una serie que se contextualiza en los años 80, con una pareja de mujeres de mediana edad que son homosexuales, siendo estas las madres de los protagonistas. Niall es un chico joven explorando su homosexualidad al lado de su “hermano” Ruben, el paradigma de la masculinidad tóxica, violenta y misógina.

Sin embargo, es en el cine español donde encontramos una de las mejores representaciones en esta categoría: Maspalomas (Aitor Arregi, Jose Mari Goenaga, 2025) transgrede la representación del sector etario de la tercera edad, construyendo un personaje magnífico, representado por un gran José Ramón Soroiz, ganador del Goya a Mejor Actor 2026.

Maspalomas. Orgullo 2026.

B de bisexual: o de seguir siendo invisible en el audiovisual

La bisexualidad sigue siendo la gran olvidada del cine y las series. En un sistema completamente binario es inconcebible que existan matices entre los colores: o blancos o negros. Mujer u hombre, heterosexual u homosexual, pero ¿ambas o ninguna? Imposible. Del mismo modo, las personas no binarias son prácticamente inexistentes. Los personajes que se construyen no suelen transitar el amplio espectro de identidades que existen y se quedan en los extremos.

En este sentido, cuando encontramos protagonistas que son bisexuales, la mayoría perpetúan la heterosexualidad obligatoria. En la última temporada de la popular serie Los Bridgerton, el protagonista Benedict es representado como un hombre promiscuo que tiene relaciones sexuales con hombres, hasta que se enamora de una mujer y es entonces cuando se estabiliza. El cliché de la bisexualidad.

La serie ya mencionada Más que rivales, junto a Hearstopper, sí que son de las que mejor representan la bisexualidad, sobre todo a la hora de transgredir los estereotipos. Los dos chicos protagonistas se sienten atraídos por chicas y chicos, y se enamoran de otro joven, manteniendo finalmente con estos una relación romántica estable. Las mujeres bisexuales, no obstante, siguen siendo prácticamente invisibles para el audiovisual, dejándonos todavía ocultas tras el prejuicio binario que el sistema nos impone.

Más que rivales. Orgullo 2026.
Más que rivales. Orgullo 2026.

T de trans: un colectivo que todavía cuesta encontrar representado de forma acertada

El colectivo trans empezó hace pocos años a estar más y mejor representado en ciertas producciones audiovisuales. Con ejemplos brillantes como 20.000 especies de abejas (Estíbaliz Urresola, 2023), parecía que los estereotipos comenzaban a desvanecerse. Sin embargo, nos encontramos en el presente año con un desvanecimiento, en general, del colectivo. Aunque en series como Respira (Carlos Montero, 2024), encontramos a Abril Zamora como personaje del colectivo cuya trama no gira en torno a ello, ella solo tiene una trama secundaria que no es imprescindible para el avance de la narrativa principal.

En los Premios Goya 2026, una de las películas más destacadas en esta línea ha sido La misteriosa mirada del flamenco (Diego Céspedes, 2025). Una película chilena sobresaliente que juega con los cuentos y las fantasías, con una niña como protagonista, para hablar sobre el VIH y la patologización del colectivo trans y homosexual en torno a ello. Aunque las narrativas tristes y violentas siguen estando en el centro de la película.

Por otro lado, desde Argentina pero con producción española, destaca Miss Carbón (Agustina Macri, 2025), ganadora del premio Outstanding Film de los Premios GLAAD 2026. Una película basada en hechos reales que narra la historia de Carla Antonella Rodríguez y cómo consiguió su sueño de ser la primera mujer minera de su región.

En pocos meses también se estrenarán varias películas muy esperadas como son Iván & Hadoum, la ópera prima de Ian la Rosa y 9 lunas (Patricia Ortega, 2026), donde los hombres trans, que suelen ser muy poco representados, se convierten en protagonistas del cine español.

Iván & Hadoum. Orgullo 2026.
Iván & Hadoum. Orgullo 2026.

I de intersexual: Mi querida señorita como única y mejor representación

Si la bisexualidad es invisible, la intersexualidad lo es todavía más. De nuevo, debido a la creación de la sociedad a través de sus extremos, la intersexualidad ha sido la gran desconocida del colectivo. Una identidad que, además, tiene relación con el aspecto biológico y, por lo tanto, cuesta todavía más representarla y entenderla.

En 1972 Jaime de Armiñán dirigió Mi querida señorita. Un clásico del cine español que pone sobre la mesa por primera vez la intersexualidad esbozando a una mujer de mediana edad, Adela, que descubre que en su infancia decidieron por ella quién era y cuál era su género porque era intersexual. Este año, Fernando González Molina ha adaptado la cinta con Elisabeth Martínez como protagonista, y Alana S. Portero como guionista. El resultado es impecable.

El reparto completo de la película rebosa diversidad y libertad. Un relato que, aunque contiene algunas historias tristes, se centra en el auto-descubrimiento de la protagonista, el viaje introspectivo y tránsito que le va llevando de un lugar a otro hasta descubrir cuál es su identidad o, simplemente, le empuja a seguir explorándola. Uno de los aspectos esenciales para la construcción de los momentos felices es la red de amistades que la sustenta, con un Paco León también sobresaliente interpretando a un sacerdote homosexual. En definitiva, una película imprescindible para entender un concepto tan desconocido como la intersexualidad y abordarlo de forma muy acertada y positiva.

Mi querida señorita. Orgullo 2026.
Mi querida señorita. Orgullo 2026.

Q de queer: pocas narrativas queer y muchos pasos atrás

La teoría y el movimiento queer surgen como respuesta a todo lo impuesto por el sistema. Una reclamación política de ciertos espacios e identidades que rompían con lo normativo. Esta reapropiación de un insulto como es “queer”, que significa “raro”, llega hasta el día de hoy y se sigue reclamando como propio y positivo. En el ámbito audiovisual, de hecho, también se utiliza para hablar de las decisiones cinematográficas, más allá de la propia historia y personajes construidos.

Un gran ejemplo de la mirada queer en el cine español es la de Pedro Almodóvar o, más recientemente, Eduardo Casanovas. En su última serie ya mencionada, Silencio, se construye una estética muy en la línea con su cinematografía, que enraíza en todo lo queer. Otras como Cochinas (Carlos del Hoyo, 2026), destacan porque la propia historia construye una amplia diversidad de corporalidades e identidades, destacando la asexualidad –la gran olvidada–, representada de forma excepcional.

Sin embargo, tal y como mencionábamos al inicio, parece que las narrativas queer y del colectivo LGBTIQ+ han empezado a estancarse y vuelven a ser las excepciones que emergen entre el tsunami de lo normativo. Películas y series de TV exitosas vuelven a esbozar como protagonistas a parejas heterosexuales en relaciones sumidas en el mito del romántico –véase la terrible trilogía de la culpa que ha ganado tanta popularidad entre el público joven–.

Uno de los ejemplos que más han sorprendido –y dolido, honestamente–, ha sido la nueva temporada de Euphoria. Una serie que ha funcionado como icono LGBTIQ+ desde su creación, con personajes muy miserables sin importar su orientación o identidad, pero que ampliaban los matices de los personajes protagonistas. Este año, sin embargo, ha vuelto a aparecer con una nueva temporada terrible donde el trabajo sexual y la cosificación de las mujeres se ha convertido en su tónica principal. Una gran decepción que bien refleja los pasos atrás que se están dando tanto a nivel político como social a nivel mundial.