Por qué ‘Élite’ es tan mala y engancha tanto

El fenómeno Élite (2018) ha sido brutal. El fandom internacional que ha movido esta serie era casi sin precedentes en España. Es cierto que, La casa de papel, nos ha abierto al mercado audiovisual internacional como ninguna otra producción y, salvando las distancias, Élite ha seguido sus mismos pasos.

La historia es bastante sencilla: un asesinato en un instituto. En la primera temporada uno de los subtemas que subyacen es la diferencia de clases. La trama comienza a desarrollarse cuando tres alumnos pobres y becados llegan a un instituto privado de lujo para niños ricos (que por cierto no es un instituto en la realidad sino el campus de la Universidad Europea de Madrid).

La premisa no dice mucho, ni es original, ni aporta nada nuevo que no hayamos visto otras veces, pero la historia engancha, y mucho. No obstante, pasemos primero a ver qué está mal en Élite.

Mucha culpabilidad vemos en esas caras… algo malo deben de haber hecho. Élite.

Falta de originalidad

Para empezar, la falta de originalidad del argumento destaca. La primera temporada tiene un pase, pero las dos siguientes, especialmente la última, son un despropósito. El hecho de que quieran seguir estirando el chicle en una cuarta es un poco el colmo, pero ya sabemos que poderoso caballero es don dinero y sería absurdo no aceptar el trato dado los miles de personas alrededor del globo que ven la serie.

Actuaciones pésimas

Lo segundo peor son las actuaciones. Querer que actores jóvenes y guapos sean los protagonistas atrae a una gran parte del público, pero es en detrimento de la calidad actoral que pudiera tener la ficción.

Ni mucho menos por ser jóvenes tienen que hacerlo mal, estoy segura de que hay unos cientos de actores pubescentes en este país que lo hacen mejor que muchos adultos, pero es que este tampoco es el caso de Élite.

Entre las actuaciones más destacadas por malas están las de Arón Piper, Itzan Escamilla, Omar Ayuso o Miguel Bernardeu.

Eso sí, Danna Paola, aunque se pase un poco de melodramática, es una de las pocas que se salva, junto con Jorge López, que interpreta a su hermanastro.

Giros de guion convenientes

Si los actores que tienes no son muy allá es complicado salvar el producto final, pero la cosa se complica aún más cuando no se dejan de usar giros en el argumento que no están muy pensados y que lo que buscan es sorprender a toda costa al espectador, sin importar si tienen sentido dentro del conjunto de la historia o no.

Esto se ejemplifica bastante bien en la trama principal de la última temporada, en la que se descubre quién es el asesino de Polo. Un apaño hecho para que el criminal sea el menos esperado de entre todos los posibles.

El motor no para, este es el nuevo reparto de la 4ª temporada de Élite.

Por qué engancha tanto

La materia prima está ahí: misterio, caras bonitas y el mundo adolescente, que aún no entiendo bien por qué resulta tan atrayente.

Saben muy bien cómo dejar al espectador con el gusanillo de querer saber más y conocer quién es el culpable de tal o cual cosa. Supongo que eso, unido a lo mencionado, y cómo no, a las escenas de sexo juvenil y los líos amorosos, hacen que no se puedan despegar los ojos de la pantalla.

Élite no busca ser una serie de calidad, sino un producto de mero entretenimiento y que genere dinero. Algo que, desde luego, han hecho muy bien desde la producción con la ayuda inestimable del monstruo Netflix.

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