¿Qué tienen en común Justine y Alexia, las protagonistas del cine de Julia Ducournau?

Crudo (2016) y Titane (2021), de Julia Ducournau, son películas radicalmente feministas con dos personajes que se salen de lo convencional. Un nuevo tipo de mujer que se siente ajena a un cuerpo, género e identidad que, habiendo sido robada por el hombre, trata de reconquistar.

En su entrada triunfal al cine, la directora francesa, Julia Ducournau, ha querido mostrar la mutación de la mujer moderna a través de sus dos protagonistas. Por un lado, la estudiante para veterinaria de primer grado con adicción a la carne crudo, Justine (Garance Marillier), de su primer largometraje Crudo, y por otro, la asesina tránsfuga con una pasión fuera de lo normal por los coches y el metal, Alexia (Agathe Rousselle), de la exitosa Titane. A primera vista, ambas sufren de una inclinación hacia un tipo de carne nueva, pero, ¿qué más las une como mujeres?

La forma de vestir de ambas es bastante “neutra”. Camisas anchas, jerséis, camisetas sin mangas, sudaderas y, siempre, pantalones. Desde el inicio, vemos que Justine no se siente identificada con la forma de vestir que el heteropatriarcado denomina “femenino”. De hecho, cuando tiene que acudir a una fiesta de la universidad, Justine tiene que pedirle un vestido prestado a su hermana porque no tiene ninguno. Después de regañarle por no tener vestidos, la hermana intenta depilarle las ingles, escena en la cual esta perderá el dedo.

Garance Marillier es Justine en, Crudo. Julia Ducournau
Garance Marillier es Justine en, Crudo.

La protagonista de Titane, por su lado, viste también de forma muy “masculina”, con chándal y sudadera desde el principio, excepto en su primera escena. Esta forma de vestir va a más cuando se ve obligada a convertirse al género masculino.

Nuevo cuerpo, nueva sexualidad

Aparte de no sentirse identificadas con su género ni con los cuidados físicos que el sistema exige para las mujeres, tanto Alexia como Justine se sienten ajenas a su cuerpo, un cuerpo ya moribundo, caduco. Los físicos de las dos protagonistas son delgados, frágiles y llenos de magullones… Ellas intentan deshacerse de estos cuerpos defectuosos con todas sus fuerzas: mordiéndose, pelándolo, arrancándose los pelos, arañándolo y golpeándolo. Son cuerpos crudos, liberados por la directora de cualquier erotismo relacionada con la mirada masculina, y presentados como trozos de carne defectuosos pero increíblemente vivos.

Otro síntoma de este desapego a su actual cuerpo, es que el interés de Justine y Alexis por el sexo es relativo. Es decir, sí que les interesa el sexo pero se trata de un sexo en el que la segunda piel tiene más protagonismo que la primera. Cuando Justine se acuesta con su compañero de clase, está más interesada en el sabor de su carne que en el sexo tradicional en sí. Con Alexis ocurre lo mismo. Cuando va a acostarse con una chica, lo que más le interesa de su cuerpo es el piercing de metal que cuelga de su pezón. Las dos tienen una sed de sexo brutal pero intentan evitar la carne vieja.

Agathe Rousselle es Alexia en, Titane. Julia Ducournau
Agathe Rousselle es Alexia en, Titane.

Mujeres depredadoras que quieren mudar de piel

A pesar de mostrarse alejadas de la concepción tradicional de mujer, Justine y Alexis son personajes que han sufrido por ser mujeres y que muestran un claro desprecio hacia el machismo, hasta el punto de convertirse ellas mismas en depredadoras. En Crudo, Justine es encerrada en una habitación y obligada a tener sexo con un chico. El chico acaba sin labios.

En Titane, un fan persigue a Alexia hasta su coche y le besa a la fuerza. Ella coge su palillo del pelo (un artículo típicamente femenino) y se lo clava en el cuello.

Titane. Julia Ducournau
Titane, de Julia Ducournau.

Ambas mujeres son objeto de asaltos sexuales solo que, en el universo de Julia, las víctimas acaban siendo ellos.

También resulta llamativo que las dos protagonistas tienen una relación más intensa con sus padres que con sus madres. En Crudo, la madre de Justine está de fondo todo el tiempo, mientras que Justine comparte con su padre varias escenas a solas, aunque su actitud hacia él es un poco indiferente. Esta indiferencia se convierte en odio en Titane, donde padre e hija se detestan mutuamente desde la primera escena y, más tarde, Alexia provocará la muerte de su propio padre. Aunque, claro, igual que las “mujeres” no son “mujeres” en el cine de Julia, la “familia” tampoco es “familia”.

La mujer futura

Pero quizá lo que más caracteriza a estas dos mujeres atípicas es que están en una continua huida hacia adelante, hacia el cuerpo nuevo, hacia la identidad prometida. Como el caballo que corre en aquella sala oscura de Crudo, Justine lucha por integrarse lo antes posible en la sociedad universitaria para pasar a una versión diferente, para poder por fin mudar de piel. Alexia es un personaje que huye, literalmente, pero que también ansía encontrar una nueva identidad que la haga sentir en paz con ella misma.

Crudo, de Julia Ducournau.

La mujer de Julia Ducournau es estéticamente incómoda, huye de su supuesto género, se defiende salvajemente del machismo, practica el sexo de una forma más egoísta, es indiferente a la figura paternofilial, y busca desesperadamente y a cualquier precio una nueva identidad. Alexia y Justine representan la evolución (Alexia es, de hecho, la continuación del personaje de Justine) de la mujer moderna hacia la futura mujer, una mujer libre por fin de las construcciones sociales y culturales de su sexo. ¿Qué es lo siguiente que veremos de Julia Ducournau ?

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