‘Schitt’s Creek’, el renacimiento de la sitcom americana

En 2015, el famoso actor cómico Eugene Levy y su hijo el también actor Dan Levy, crearon Schitt’s Creek. Aunque al principio pasó desapercibida, la ficción se acabó convirtiendo en la comedia más galardonada de la historia de Estados Unidos.

Schitt’s Creek David y Alexis
Annie Murphy y Dan Levy en los papeles de David y Alexis.

La sitcom es uno de los géneros más antiguos de la televisión. Popularizada por Lucy Ball (I love Lucy,1951) se caracteriza por tres cosas: grabación simultánea a tres cámaras, uso de espacios interiores y reducidos, y una duración de no más de 20 minutos por capítulo. Es un género que sabe a teatro y, por eso, en una televisión que tiende cada vez más al cine, se está quedando un poco anticuado e incluso, se le llega a tratar como un género menor.

Friends (1994) dejó el nivel demasiado alto y Big Bang Theory (2007) sobreexplotó el género hasta límites infrahumanos. Desde entonces, la producción de sitcoms ha ido en descenso en todo el mundo. El género estaba muriendo. Hasta que llegaron los Levys (no los vaqueros).

Todo comenzó por una ocurrencia de uno de los creadores, Dan Levy, un actor en horas bajas que, un buen día, viendo un reality show de mujeres ricas, pensó en cómo serían sus vidas si de repente lo perdiesen todo. Así comienza Schitt’s Creek, con una familia rica, los Rose, que pierde todo su dinero y pertenencias, salvo una cosa: el pueblo que le regalaron a su hijo en su cumpleaños como broma, Schitt’s Creek. No teniendo donde quedarse, los Rose se mudan a un ruinoso motel de este pequeño pueblo donde no tienen más remedio que integrarse en la idiosincracia pueblerina que siempre han despreciado.

Schitt’s Creek sitcom americana
Schitt’s Creek está disponible en Movistar+.

Mucho humor físico

Para que una sitcom triunfe necesita, aparte de unos buenos gags, mucho humor físico, con lo cual, buena parte de la comedia recae en los propios actores. Los triunfadores de esta destreza en Schitt’s Creek son Dan Levy y Annie Murphy, con los personajes de David y Alexis. Quizá porque los millenials ricos son más graciosos en pantalla que los boomers, ellos dos consiguen llevarse la mayoría de las escenas solo con su presencia. También resultan hilarantes los personajes de los padres, Jhonny (Eugene Levy) y Moira (Catherine O’Hara) pero, a pesar de estar interpretados por dos grandes actores, no consiguen cautivar de la misma manera.

Aunque la sitcom sea un género con unas instrucciones de uso muy claras, no hay ninguna que cale si no hay algo de subtexto. Schitt’s Creek habla de los pueblos, de la concepción que los urbanitas tenemos sobre ellos y de esa superioridad interiorizada que tenemos con respecto a la gente que vive allí. Pero, sobre todo, habla de la familia, de cómo cuatro personas que apenas se relacionaban debido a su alto nivel de vida, acaban hacinándose en un motel y convirtiéndose en una verdadera familia sin darse cuenta. En toda la serie, pocas veces los ves dándose muestras de cariño (y, de ahí, un poco la comedia) pero conforme pasa la serie, vas siento testigo de ese florecer tan bonito.

Schitt’s Creek ha conseguido hacer una sitcom de éxito en un momento en el que nadie se atreve con este género. No es una serie que vaya a cambiar tu vida, pero sí te va a hacer pasar un buen rato y sacarte, incluso, alguna carcajada. Porque, ¿quién no quiere ver a unos ricos sufriendo en un horrible pueblo? Si os despierta curiosidad, la tenéis entera en Movistar.

Comentarios

en este artículo

Aún no tenemos comentarios. ¡¡Puedes ser el primero!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.