Relatos: ‘Tener un plan’

Son las cuatro y cinco de la mañana, cinco y cinco en España. Estoy mayor, o por lo menos, me siento mayor. Trabajar detrás de la barra de un bar tiene sus cosas buenas, que no estás delante, pero por lo demás, no es un buen plan.

Hoy al terminar del trabajo ha venido un borracho y me ha estado contando una historia en inglés de la que no he entendido un carajo. No creo que fuese una historia muy interesante por la forma que tenía de contarla, pero luego la cosa ha cambiado y todo ha tomado otro color.

Total, que al final ha acabado gritándome en la oreja: ¡Tienes que tener un plan, joder! No puedes ir por la vida sin un plan, ¡estás jodidamente loco, es como conducir sin agarrar el puto volante!!! ¡¡Gilipollas!!

Lo peor no es que me estuviera me estuviera reventando los tímpanos, que va, lo peor es que el hijo de puta tenía razón.

Tener un plan, esto es algo que para muchos es sencillos, y para otros es algo inalcanzable. Yo soy de los segundos.

¿Cuál es tu sueño?

Joder, pues creo que casi el de todo el mundo, tener dinero para no tener que currar más y ya puestos, no escuchar los sermones nocturnos de los borrachos.

La conversación con el tipo este ha empezado de una forma muy peculiar. He terminado de currar, me he sentado en la barra a tomarme algo. El colega se ha acercado a ofrecerme cocaína, le he dicho que no, y lo siguiente ha sido contarme una historia sobre su trabajo como cabrero, o algo así. No me ha quedado claro si estaba conduciendo un camión lleno de cabras y se le ha averiado justo en este pueblo, y estaba aquí esperando que un mecánico se lo reparase, o que el colega es dueño de no se cuántas mil cabras y estaba aquí pasando un par de noches de camino a una feria de ganado en Edimburgo. Cabe la posibilidad (no muy remota) que no fuere ninguna de las dos. Sigo teniendo un listening de inglés bastante precario.

El pastor de las tierras altas, de Rosa Bonheur.
El pastor de las tierras altas, de Rosa Bonheur.

Síndrome de Burnout

Luego me ha contado que hace no sé cuántos años se quiso suicidar colgándose de un árbol. Evidentemente no se le dio bien del todo, porque si no, no estaría gritándome en la oreja, pero bueno, me alegro de que fallase, parecía un buen tipo, quemado, como casi todos los de este pueblo, pero buena persona.

El caso es que me da la impresión de que es el tipo de personas que ha tocado fondo, el fondo de verdad, el de que te vaya tan mal que quieras mandarlo todo a tomar por culo, y después de haberlo superado, cualquier cosa es un avance. Y no solo se conforma con pensar que ya todo va a irle mejor, sino que quiere compartir esa epifanía con todo aquel que el crea que está cerca de tocar fondo.

Estoy seguro de que estaba tranquilamente tomándose una birra en la otra punta del bar, me vio la cara y se dijo, este gilipollas tiene pinta de estar medio acabado de ir por la vida sin un plan, le voy a ofrecer cocaína, y si me dice que no, le voy a joder la noche gritándole en la oreja y haciéndole preguntas existenciales.

“Puedes hacer todo lo que te propongas”

Total, que al final le he dado la razón en todo. Por dos razones, una, porque en verdad el hijo de puta tenía razón en todo lo que hablaba, y dos, porque ha habido momentos en los que pensaba que me iba a dar un par de hostias. Sobre todo, un momento en el que ha empezado a golpearse el pecho con el puño cerrado gritando, ¡tú puedes hacer todo aquello que te propongas, si fueras chino o japones, no, pero tú sí puedes, joder, tienes que tener un plan!

No sé a qué se refería con eso de ser chino o japones, pero le di la razón y le dije que estaba en lo cierto, esa gente no puede hacer lo que quiera, yo sí, aunque no sepa cómo hacerlo.

A las tres de la mañana nos hemos despedido, me ha dicho que en dos meses vuelve a pasar por el pueblo y se ha pirado dando tumbos y hablando solo.

Sin plan eres un loser.
Si no tienes un pan, ¿qué eres?…

No tengo un plan de vida y los borrachos lo saben

Gritaba demasiado y quizás estaba demasiado eufórico por la cocaína, pero, aun así, tenía un monólogo interesante. Prefiero que un tipo me taladre el tímpano con cosas de esta clase, que hablándome de fútbol

Total, que mi noche a acabado de esta manera.

Antes estaba reventado físicamente por todo el curro que hemos tenido hoy, un curro innecesario y que se podría evitar si los cabrones de los dueños contrataran más personal, que es lo que realmente hace falta, pero ahora también lo estoy moralmente porque no tengo un plan de vida y los borrachos lo saben. Como se corra la voz estoy jodido.

Después de todo, creo que mi plan actual, y debe de ser casi inmediato, va a ser dónde voy a estar dentro de dos meses cuando este tipo venga otra vez a buscarme para preguntarme lo mismo y yo siga sin una respuesta aceptable.

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