Vamos a la calle que tengo que dormir

Xesco Simón

Está nerviosa. Seria. intenta sonreír. Sonríe. Le cuesta, se vuelve a poner seria. Sonríe.

– Me llamo, Lucrecia Márquez Aranda, tengo 37 años, me gusta el jazz. El rock. Me gusta la música, me gusta M Clan. Mucho. El cine también me gusta, pero no se me quedan los títulos, ni el nombre de los actores. Por ejemplo, la peli aquella del detective al que le rompen la nariz y se tira toda la peli con la tocha partida o la del tonto que habla con su pájaro hasta que se lo matan. Hace tiempo que no escucho música ni veo una película. Aunque tú ya lo sabes.

He tardado mucho tiempo, lo sé, pero ya he tomado una decisión. Por fin.

Como no sé cómo decírtelo, lo haré a mi manera. ¡Vete a tomar por culo! ¡Vete a la mierda! ¡Que te follen!, ¡que te follen mil veces, hijo de puta!

Me quitaste las ganas de escuchar música, de ir al cine, de salir de fiesta, de comprarme ropa nueva, de cantar, porque sí, también me gusta mucho cantar. ¿A que no lo sabías? Qué vas a saber, no sabes nada de mí, nunca te he importado. Ni yo ni nadie. Solo miras a la punta de tu polla. Siempre intentándotela chupar. Esa es tu única obsesión.

Estoy harta de salir a la calle y ver a todo el mundo con cara de asco, de que todo esté en traspaso, de que nadie se queje, de que todos callen, de que solo hablen los de siempre, los que deberían callar y escuchar. El calor. No puedo con tanto calor, me agobio, me ahogo, me falta el aire. ¿No te pasa? Claro que no, no te pasa porque ya me encargo yo de que andes fresco, cabrón.

Esto se terminó, no puedo más. No aguanto más. Son muchas cosas. La pandemia, las máscaras, el miedo, los vecinos, las miradas de la gente, los putos políticos todo el día en la tele jodiendo, asquerosos todos, sin conocer la empatía, sin pensar en nadie que no sean ellos mismos o sus familias. Insultándose y gritando como si fueran de un programa de esos que ven mis padres. Qué asco. ¿Eso es lo que pagamos? ¿Insultos? Eso cuando trabajo y puedo pagar.

No puedo más…

Tú y toda esa basura… De verdad… no puedo más.

Quiero salir, ir a la playa, bañarme, viajar, ser una mujer libre, auténtica, de verdad, ser como soy.

Soy Lucrecia Márquez Aranda, soy yo, ¿sabes?

Tú te llamas, Niebla, te lo puse yo, por la puta Heidi. Me encantaba.

No… no me mires así… Perdona… Si no es culpa tuya. Siento haberte insultado, lo siento, de verdad, no me mires así por favor, si yo te quiero, te quiero más que a nadie.

Por favor, no te lo volveré a pedir. Tengo ganas de acostarme, de irme a la cama de una vez.

¡Déjame que te ponga la correa, vamos a la calle y deja de chuparte los huevos, Niebla!

¡No puedo más!

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