‘Ángela’: 5 razones por las que ver la serie española líder en Netflix
La temporada de verano suele ser época de sequía, también en lo que a lo audiovisual se refiere. Más allá de dinosaurios y supermanes en taquilla, las plataformas suelen dejar sus lanzamientos para momentos más propicios para la manta y el sofá. Pero la verdad es que este año nos estamos encontrando con buenos contenidos y, además, en formatos de series breves, lo que es de agradecer.
Una de estas series recién llegadas a Netflix es Ángela, protagonizada por Verónica Sánchez, muy bien acompañada por Lucía Jiménez, Daniel Grao y Jaime Zatarain, bajo la dirección de Norberto López con guiones de Sara Cano, Paula Fabra y Leire Albinarrate.

¿Por qué ver la serie Ángela? 5 motivos para no perdértela
Ángela, posiblemente, no será una serie memorable, pero es una ficción entretenida, excelentemente rodada y con un guion bien armado que, si en algún momento puede parecer previsible, no lo es en absoluto… Te sorprenderá en más de una ocasión.
Un elenco de buenos actores y actrices, capitaneados por Verónica Sánchez, y una trama a caballo entre el thriller y el drama, pueden ser la respuesta al éxito de la serie española que ocupa los primeros puestos de las ficciones más vistas en la plataforma líder.
También nos encontramos con localizaciones que se salen del sota-caballo-rey de las grandes urbes para viajar hasta las muchas veces olvidadas periferias; sin olvidarnos de que se trata de una historia clara y directa cerrada en 6 episodios, sin segundas partes a la vista. Todos estos elementos completan el posible cóctel de éxito de esta ficción, que ya había pasado antes por Atresplayer, sin suscitar demasiada atención.

1. Qué buen tándem de actrices: Verónica Sánchez y Lucía Jiménez
Nos gustaría que estas dos actrices pudieran trabajar más, ya que no las vemos en tantos proyectos como nos gustaría. Verónica Sánchez viene de exitosos papeles en Sky Rojo (2021) o El embarcadero (2019), pero nos cuesta más ver a Lucía Jiménez, a la que siempre es un placer ver actuar, y también dirigir. Recordemos que su cortometraje El trono (2023) estuvo nominado en la última edición de los premios Goya.
En la serie Ángela, que adapta la ficción británica Angela Black, Verónica Sánchez interpreta a Ángela, una arquitecta de éxito que dejó a un lado su profesión para criar a sus dos hijas. Detrás de su aparente vida idílica (casoplón, cochazo y barco para navegar incluídos), Ángela vive un infierno de puertas para adentro con un marido que la maltrata y la manipula utilizando la conocida como luz de gas o gaslighting, un sutil modo de violencia psicológica que puede hacer perder la cordura a quien la sufre, haciéndole dudar de su propia percepción y recuerdos.
Por su parte, Lucía Jiménez interpreta a Esther, una amiga abogada con la que Ángela había perdido el contacto, y que reaparece en su vida cuando más la necesita para ser esa tabla de salvación que todas necesitamos alguna vez. Tampoco podemos olvidarnos de sus compañeros Daniel Grao y Jaime Zatarain, especialmente de Grao que clava el papel de Gonzalo, el marido de Ángela, como narcisista de manual que pone los pelos de punta.

2. Una historia de abuso que no recurre al morbo
En Ángela, la violencia de género está en el centro del relato, pero la serie evita recrearse en el sufrimiento de la protagonista o convertir su dolor en espectáculo. La cámara nunca se regodea. En su lugar, Ángela opta por mostrar las múltiples caras, principalmente, del abuso psicológico: la manipulación, el aislamiento o la culpa. No necesita grandes alardes visuales para incomodar, porque lo que narra lo hace desde la más absoluta cotidianidad.
El guion de Ángela, con las manos de Sara Cano, Paula Fabra y Leire Albinarrate detrás, consigue algo difícil: retratar una situación límite sin caer en el cliché. Aunque en un primer momento la serie Ángela pueda parecer tendente a recaer en temas manidos o tratados con cierta banalidad, si le das una oportunidad, verás que esconde mucho más de lo que se intuye en unos primeros minutos de visionado.
3. Las localizaciones de Ángela en Vizcaya
La serie no solo brilla por sus interpretaciones, sino también por el protagonismo casi atmosférico de la privincia de Vizcaya. Las localizaciones elegidas están tan integradas en la trama que más que escenarios parecen personajes secundarios.
Algunas de las localizaciones más destacadas son Mungía, donde vemos la vida cotidiana de Ángela; Mundaka, para aportar ese aire salvaje y melancólico que introduce en la historia el personaje de Edu, interpretado por Jaime Zatarain; las localidades de Ea y Bermeo, otros dos rincones costeros que aparecen en varios momentos clave. Ea, con su puente de piedra; y Bermeo, con su casco histórico y puerto. Y no podía faltar Bilbao para aportar dinamismo a la narrativa y aportar el contrapunto cosmopolita como contraste a los paisajes rurales.

4. Un thriller sobrio y eficaz
Aunque podría haberse decantado por una trama de venganza o por un giro espectacular de esos que hacen retumbar las redes sociales, Ángela se sostiene en su sencillez. Cada paso que da la protagonista está cargado de tensión, sí, pero no por artificio narrativo, sino porque cada decisión tiene consecuencias verosímiles.
Los giros de guion existen, y alguno es bastante sorprendente, pero no rompen con la lógica del relato ni con su tono contenido. La dirección de Norberto López Amado trabaja al servicio de la historia: la fotografía, el montaje, la música… Todo está bien escogido. La puesta en escena es elegante, pero no podemos decir que sea pretenciosa. No hay planos forzados, ni piruetas visuales innecesarias.
5. Y la historia se cierra
Entendemos lo goloso ue puede ser escribir una historia con voluntad de continuidad, pero en muchos casos vemos como ese “estirar el chicle” se convierte en la tumba de muchas buenas historias que deberían haberse quedado en una temporada, a lo sumo, en dos. Conocemos todo un mundo de series eternas, que se alargan por decreto o se cancelan sin cerrar tramas.
En este sentido, Ángela es un alivio: seis episodios, sin promesas de futuras temporadas, con un principio, un desarrollo y un desenlace. Ni precuelas, ni spin-offs, ni universos expandidos, ni leches en vinagre. Una historia que empieza y termina y que, además, deja muy buen sabor de boca.
A lo mejor Ángela no ocupará los primeros puestos de los rankings de las mejores series del año, pero es una ficción que funciona como un tiro. Una historia interesante, con interpretaciones sólidas y una mirada honesta hacia el abuso y sus profundas raíces en cualquier estrato social. En una era de sobresaturación de contenidos, Ángela es una de esas series que te recomendamos no dejar pasar.