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Wonder Woman/Conan, de Gail Simone: rompedora de cadenas

Saben que destapar esa caja de Pandora llenará unas arcas ya bien nutridas de dólares. No obstante, el evento debe de revestirse de cierta importancia para que la comunidad lectora no se juzgue tan engañada como Zeus frente a Prometeo. A la altura de 2017, Dark Horse y DC se olvidaron de su tradicional competencia por el mercado del cómic para confirmar un cruce anhelado y que muchas almas no sabían que necesitaban: Wonder Woman visitaría aquel mundo remoto de resplandecientes ciudades y tumbas estigias donde habitaba Conan el Bárbaro.

Indiscutiblemente, una combinación ganadora. Un fandom sumamente leal de ambos personajes de ficción estaría encantado de ver cómo se podía hilvanar semejante rompecabezas de continuidad y personalidades tan diferentes. Con tino, sendas editoriales albergaban la sospecha de que el guion sería la clave de todo. Por fortuna, Atenea acudió providencial para que la agraciada fuese Gail Simone, una de las escritoras más sólidas de la industria. Con joyas como Los Seis Secretos, precisaba de pocas presentaciones para el gran público, además de poseer su propio bagaje con Diana de Temiscira. El único punto de sospecha radicaba en saber si podría manejar a un héroe tan ingobernable como el creado por Robert E. Howard.

La respuesta sería tajante a lo largo de seis números que se han convertido en una parte querida y apreciada dentro de las estanterías que albergan las muchas alegrías y gigantescas melancolías que la princesa guerrera y el futuro soberano de Aquilonia comparten.

Wonder Woman/Conan.
Wonder Woman/Conan.

Wonder Woman/Conan: Imbalance of power

No suele ser habitual que cierto cimmerio sea la parte débil de una alianza, pero uno de los aspectos más delicados del crossover que nos ocupa precisamente anidaba ahí. Por fiero que sea el aventurero adorador de Crom, Diana de Temiscira es un caso aparte, una formidable amazona surgida de un rincón especial de la mitología helena. Podría partir al bárbaro en dos sin el menor esfuerzo en caso de que su naturaleza hubiera sido mucho más oscura. Por fortuna para la trepidante narración, ni siquiera problemas de memoria arrojan a la hija de Hipólita a mancillar esos vitales códigos.

Si bien tuvo etapas de retroceso por los cambios censores de unos años oscuros para el medio comiquero, Wonder Woman es uno de los pocos casos en el género superheroico donde fue una revolucionaria desde su punto de partida. Una creación sumamente especial, surgida de la combinación de esfuerzos entre William Moulton Marston, Elizabeth Holloway Marston y Olivia Byrne. Un triunvirato rupturista para su tiempo, tanto por su relación poliamorosa como por tres backgrounds que conectaban directamente con lo mejor del movimiento sufragista y feminista.

La persona interesada en esa gestación de las viñetas puede disfrutar del biopic El profesor Marston y la Mujer Maravilla (2017), una seductora propuesta de la directora Angela Robinson, quien asimismo escribió el guion de un largometraje que explica muchas de las claves que Gail Simone expone en las páginas que hoy nos ocupan. Recorriendo un suelo aquilonio que luego gobernará mucho tiempo después, Conan se topa con una formidable gladiadora que le provoca un inmediato déjà vu. Si bien han pasado muchos años y podría estar confundido, el cimmerio recordaba haber conocido a chica llamada Yanna que bien podría ser esa indómita luchadora.

Arte de Kerry Callen versionando la icónica portada del número 1 de Conan el Barbaro de Barry Windsor Smith.
Arte de Kerry Callen versionando la icónica portada del número 1 de Conan el Barbaro de Barry Windsor-Smith.

Brillo dorado

Al igual que le sucedió con Bêlit y estaba destinado a ocurrirle con Zenobia, Conan sabe comportarse ante damas revestidas de gran dignidad. Simone es consciente de ello y en el argumento busca siempre hallar los pretextos convenientes para que nos creamos su interés en la esclava prodigiosa que bate campeones con facilidad insultante: en el opening de la miniserie, salva a un buscavidas de verborrea fácil que va a ser ejecutado por una banda de aesires.

El nombre de la víctima es Kian, un granuja de afilada lengua que apenas logra convencer a su benefactor para acompañarle al coliseo de Shamar donde Dellos, una especie de Batiato en Aquilonia, tiene una de las grandes atracciones de la ciudad: la flor insular, una guerrera alta y de cabellos tan negros como el cimmerio que está disparando todas las apuestas de los lanistas.

De la suspicacia que le estaba provocando la palabrería de Kian y su compulsión a jugarse al dinero con muertes ajenas, ver a la prodigiosa atracción del lugar le hace rememorar a Conan días más inocentes en las colinas virginales de Cimmeria. Una época donde él se ganó reputación por derrotar a un lobo gris en combate singular, mientras que una chica llamada Yanna hacía tácticas menos sangrientas (pero efectivas) como ahuyentar a los depredadores con su gran puntería usando piedras.

Mutuamente curiosos el uno por el otro, cada uno de los miembros de sus respectivos clanes comienzan a cultivar una incipiente amistad que se reanuda cuando los mayores vuelven a juntarse para discutir de comercio y ganado. En un mundo menos violento, de allí podría haber salido una camaradería adulta o incluso un posible romance, pero un halo trágico está destinado a separarles. Simone en cada diálogo siembra la duda sobre si el bárbaro ha acertado o no en la hipótesis.

Wonder Woman/Conan.
Wonder Woman/Conan.

Wonder Woman/Conan: hijos de un mismo Crom

Sería absurdo reducir a un personaje como Conan a una personalidad única a lo largo de su existencia. Nacido en belicosos pulps, el propio juego de Howard permitía los saltos temporales ininterrumpidos. A veces, era un arrogante ladrón que se movía por la Edad Hyboria con la inconsciencia de quien se cree inmortal en la plenitud de su vigor.

En otras, era un maduro monarca de un reino civilizado, un hombre de estado, con familia y melancólico ante la poesía, compungido incluso por tener que matar en defensa propia a un bardo que se ha unido a una enloquecida conspiración contra él. En resumen, según el instante, hay un Conan para cada uno de ellos. Y Gail Simone es perfectamente consciente de ese recurso.

Por ejemplo, reconvertida y malvendida a Fantasy Fan, el escritor texano Howard nunca pudo ver el futuro éxito de La Hija del Gigante de Hielo, una historia que luego sería adaptada al cómic por dibujantes tan portentosos como Barry Windsor-Smith o Cary Nord. Sin saber que está siendo conducido a un matadero nevado para mayor gloria de Ymir, un salvaje cimmerio incapaz de controlar sus instintos perseguía a la enigmática Atali con la innegable intención de violarla. Que la supuesta damisela en apuros fuera en realidad una criatura mágica con crueles intenciones de un cuento fantástico de Bécquer no restaba ni un ápice a la bestialidad del muchacho de las colinas.

Por ello, Simone coloca una versión bastante más estilizada del guerrero. Por mucho que hubiera surgido como un paradigma de la superioridad de lo salvaje frente a la modernidad, una lectura atenta refleja que el futuro rey de Aquilonia mejoró considerablemente al imbuirse de destrezas como la escritura o pegar la oreja a patios donde discutían maestros de filosofía a los que antaño habría despreciado.  

Wonder Woman/Conan.
Wonder Woman/Conan.

Romances del futuro pasado

En algunos rincones, causó estupor que Batman o Superman no hubieran sido la primera opción No es frecuente que una franquicia como la de Conan se dejé caer por DC, así que hay que cuidar al máximo los detalles. No obstante, Simone defendía contra viento y marea que únicamente la amazona podía ser la embajadora adecuada: “Mucha gente no se da cuenta de que Conan es también muy inteligente. Wonder Woman asimismo es una gran guerrera de gran fortaleza, pero es que resulta de igual forma súper inteligente”. Es decir, la autora buscaba aunar las mentes antes que los aceros.

Tratar con la infancia del cimmerio escalador no es tarea sencilla. Greg Ruth, un artista gráfico de gran nivel, se dio cuenta de ello al recibir el encargo de colaborar con Kurt Busiek en aras narrar los primeros años de un bebé que nació en pleno campo de batalla. Aunque sus diseños y primeros bocetos eran excelentes, el guionista bostoniano le recomendó que se debía cuidar al máximo la expresión triste que, a veces, tenía su mirada. Bañar esa mirada de sangre antes que la melancolía.

Es fácil reconocer la curiosidad viajera del buscador de fortuna cuando visita a la tribu de Yanna, además de las preguntas que le suscita esa comunidad de mujeres. Ese despiste inicial nos puede hacer sospechar que, por alguna clase de embrujo, el bárbaro ha acertado y esa muchacha de su pasado ha vuelto tornada en la mejor gladiadora de una despiadada comunidad.

Al quedar introducida de lleno en las Crónicas Nemedias, Wonder Woman sufre de una salida de hábitat realmente curiosa y que nos explica su incapacidad inicial para aplicar al máximo todos sus poderes. Es una pieza cuidada del relato, puesto que es fundamental ese hándicap para evitar que resuelva todo con apenas dos gestos.

Aaron Lopresti dibujando a la Princesa Diana

Aaron Lopresti ya había estado en muchas batallas celebradas bajo la mesa del dibujo. El artista gráfico estaba perfectamente familiarizado con Wonder Woman y la propia Simone, comprendiendo de inmediato el tipo de historia que iban a contar y la fusión entre fantasía heroica-antiguos mitos que iba a demandar la miniserie. Se trataba de hacer un poco más ruda la delicadeza de Diana, paralelamente la inhóspita Edad Hyboria pasaba a tener una luminosidad mayor. Un eclecticismo que se termina logrando para jolgorio de la comunidad lectora.

Acostumbrado el público a verla como una embajadora de una isla inigualable, el argumento de Simone obliga a Lopresti en aras de ensuciar de barro y grilletes a una regia presencia. El gran atractivo del asunto es que nada de eso disminuye la imponente presencia de la estrella de la función entre los gladiadores. En una de las mejores viñetas, el lápiz de Lopresti es perfectamente consciente de ello cuando escuchamos por primera vez las palabras Wonder Woman y Conan, casi por instinto, se hace una elegante inclinación de rodillas.

Si bien puede parecer una salida de tono con respecto al rudo hombre de aventuras, el propio canon literario confirmó con Bêlit (luego inmortalizada por el trazo de John Buscema) que tiene la suficiente confianza en sí mismo para aceptar (y disfrutar) del liderazgo de una fiera líder. Sea como fuere, esta versión mermada de Diana no tiene tan claro ser la muchacha del pasado de su involuntario aliado.

Habida cuenta del fino trabajo de George Pérez en los ochenta para reactualizar su leyenda helena y recuperar sus raíces feministas, durante la presidencia de Jenette Kahn en DC, el público empieza a sospechar que quizá Yanna fuera una reencarnación amazona en plena comunidad bárbara, al ser su pueblo exclusivo de mujeres.

Wonder Woman/Conan
Wonder Woman/Conan.

Wonder Woman/Conan: A little touch of witches

Por diferentes que puedan ser sobre el papel, hay algo que cualquier equipo creativo que trabaje con Conan y Wonder Woman sabe: la amenaza o posibles villanos en el camino son una parte innegable del futuro éxito. Thoth Amón y su temible anillo o la indomable Cheetah han jugado un papel no pequeño en algunas de las alturas más elevadas de sendas colecciones. ¿Quiénes podrían encarnar al mal en un crossover de tantas expectativas?

Al más puro estilo Macbeth, en esta ocasión el desarrollo de la trama exhibe a dos brujas córvidas tirando de los hilos por una sangrienta apuesta: en verdad, Lila y Anive lucen muy bien bajo el lápiz de Lopresti. Matt Ryan presta un entintado más sombrío cuando ambas damas entran en acción, además de ser realmente inquietantes, al más puro estilo Juego de Tronos, cuando aparecen como despiadadas cuervas. Aunque sean diferentes, desprenden cierto aroma a las tenebrosas hermanas Karasu y Washi de la fantástica animación Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016).     

Funcionando más que solventemente como el peligro que afronta la pareja heroica, tal vez se eche en falta para esta parcela alguna alusión más a la rica mitología de ambas franquicias. Alguna mención a poderes como Thulsa Doom o hacer partícipe a una deidad como Hera de la salvaje apuesta de las hermanas habría sido un terreno cómodo para la persona aficionada por suponer un guiño al pasado de Diana y Conan. Costaría poco haber recurrido a Ares o algún miembro de su horda de esbirros, puesto que Aquilonia es un imperio forjado en un acero regado de sangre propicio para sus altares.

Es decir, nuestra pareja malvada funciona de maravilla, pero ello no tendría que ser óbice para referenciar además a una galería de la villanía tan rica en el relato.

Wonder Woman/Conan
Wonder Woman/Conan.

Sangre, arena y lazos de la verdad

Cuando se crucen en el ludus de Shamar, Simone intenta ser fiel al espíritu de otros colegas como Roy Thomas en cuanto a una máxima: Conan ocasionalmente salva el mundo porque es lo suficientemente listo para saber que no tendría otro lugar al que marchar. Su valentía no está reñida con un fuerte individualismo cuando le conviene. Y allí se plantea una disyuntiva.

En manos de manuscrito más bisoño, habría sido demasiado tentador buscar resolver la tensión sexual entre los protagonistas de una manera directa. Por fortuna, Simone es consciente, al igual que lo había sido Thomas durante los encuentros de Conan con Red Sonja, que se puede narrar una excelente aventura del espadachín cimmerio sin que medien momentos de alcoba. Ello no impide que en otros escenarios (pensemos en el rédito que sacó John Buscema de las exquisitas, hermosas y astutas cortesanas turanias con las que cruza caminos el bárbaro) sean propicios, pero cuesta imaginar esa conexión así de rauda entre la amazona y el héroe por excelencia de la fantasía heroica.   

Con habilidad, la guionista plantea un creciente respeto entre ambos. Como en otros aspectos, puede ser un tema delicado en el caso de Conan, pero también en el Diana. Si algo ha exhibido en la Liga de la Justicia es que no se trata de una dama fácilmente impresionable. La resolución del misterioso pasado que les une convertirá al cimmerio en un hombre al que la hija de Hipólita puede reconocer de corazón. Con un bonito gesto de respeto, las dos leyendas separan sus caminos… si bien hay un flashforward que podría derivar en especulaciones.

Simone habló en varias declaraciones del concepto camaradería para explicar aquello que tenía en mente. A ese respecto, su dibujante, un devoto de la espada y brujería, es el complemento ideal para armonizar las procedencias tan distintas.