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Sitges 2026: ‘Gummy’, nace otro psicópata por culpa de su madre

El cineasta español Javi Prada debuta en el largometraje con otra película de asesinos en serie. Y como es bien sabido, estos siempre tienen traumas infantiles donde sus madres son las principales culpables. Así que Gummy no podía ser diferente. El actor fetiche del cine de género español Javier Botet trae a Sitges este año tres películas. Un intérprete muy querido en este festival que encarna su personaje a la perfección.

En el cartel de Gummy vemos dos nombres que particularmente llaman la atención. Javier Botet y Macarena Gómez. Dos grandes figuras del cine de género español que hacen que sea casi inevitable no querer darle una oportunidad a la película. No obstante, aunque Javier Botet cumple las expectativas con creces, qué gran decepción al ver que la colaboración de la gran Macarena Gómez se limita a unos breves minutos donde ni tan siquiera articula palabra, aunque sí algún que otro sonido gutural bastante destacado.

La ópera prima de Javi Prada rumia todos los clichés del cine de terror y devuelve una película mediocre. En el guion está Rubén Tejerina, el cual también encarna uno de los papeles protagonistas. Las madres son las culpables de todo, siempre lo han sido. Y sino que se lo pregunten a Norman Bates. Pero cuando parecía que esa faceta ya estaba superada, que las maternidades se empezaban a observar desde otro prisma en el cine español, aparece de nuevo otro asesino en serie por culpa de un trauma infantil. ¿Y quién está en el centro de todas sus misóginas atrocidades? Su madre, por supuesto.

El cine español que llega al Festival de Sitges 2026 se centra en los secuestros como tema principal. A Gummy se suman la inaugural de Carlota Pereda Found Alive, Las Hijas de Daniel Romero y La mala madre de Alicia Albares. Los secuestradores son todos diferentes pero, todos hombres. Como dice la famosa consigna feminista, “no todos los hombres, pero siempre un hombre”.

Póster de la película, Gummy.
Póster de la película, Gummy.

Gummy, un reparto coral donde todas las piezas hacen que el engranaje funcione

Aunque Javier Botet es uno de los personajes principales, este está acompañado de un reparto coral con arcos narrativos bastante trabajados. El protagonista, Mauro, es un asesino en serie que, cuando intenta agredir a una de las mujeres que sigue hasta su casa, este se ve atrapado en una ratonera donde tendrá que saborear un poco de su propia medicina.

La mujer que es perseguida es Amaranta, interpretada por Clara Alvarado. Una actriz que no había trabajado antes en el terror y que se adapta y desarrolla su papel de forma muy acertada. Junto a ella, su hermano Izam es Jan Cornet –gran trabajo-, y su novio Urko es el propio guionista Rubén Tejerina, el cual demuestra tener también muy buenas dotes actorales.

La otra hermana de esta familia totalmente demente y desestructurada es Macarena Gómez. Una mujer que es tetrapléjica y no puede hablar absolutamente nada, solo puede hacer ruidos guturales. Y hasta eso se le da bien –aunque quizás genere más de una risa de la que buscaban-. Finalmente, aunque en un papel secundario, es imprescindible el personaje de Iris interpretado por Sara Jiménez. En los pocos minutos en pantalla, se convierte en la única que se salva entre tanto depravado.

Javier Botet y Clara Alvarado en Gummy.
Javier Botet y Clara Alvarado en Gummy.

Gummy, una película violenta con pinceladas de humor, quizás demasiado

El primer largometraje de Javi Prada comienza con una premisa clara: vamos a ver a un asesino en serie de mujeres. Sin embargo, esto va cambiando conforme avanza la trama, convirtiendo al agresor en una víctima que tendrá que atravesar distintos puntos de giro. La atmósfera que se crea desde el inicio es de terror pero, llegado cierto punto, el humor negro va expandiéndose rápidamente hasta engullir el resto de géneros cinematográficos representados.

De este modo, aunque el propio director y el guionista confiesan que buscaban esos toques de risa, desde la butaca se percibe que la comedia termina eclipsando el resto, quizás demasiado. El personaje de Macarena Gómez, de hecho, fluctúa desde la generación de la compasión por su sufrimiento hasta la risa inevitable por su forma de comunicarse.

El guionista y actor Rubén Tejerina declara en la rueda de prensa que la idea germinal que podría resumir la película sería: “¿Qué pasaría si Hannibal Lecter entrara en La Matanza de Texas? Y con este cóctel de subgéneros de terror se da forma un trabajo digno, aunque demasiado estereotípico en múltiples aspectos.

Gummy.
Gummy.

Gummy, las golosinas de un psicópata misógino con traumas infantiles

Entre los múltiples clichés que el director reitera en la película, uno de los que genera más malestar es la sexualización de las mujeres, y la representación de las agresiones sexuales desde esa mirada tan dañina para nosotras.

De nuevo, las espectadoras tenemos que pasar por el mal trago de ver en pantalla de forma explícita cómo sufren las mujeres. Y en particular destaca una de las agresiones, la cual era totalmente innecesaria representar de esa forma. Qué agotador es vernos sufrir así y con tantísimo detalle constantemente. Ojalá más directores como Gemma Blasco, y menos hombres haciendo cine que nos sexualicen y torturen siempre de la misma forma.

Y para colmo, el violador y asesino Mauro, tiene un arco narrativo que pretende humanizarlo a través de los traumas infantiles que sufrió. Infancia que, además, se vio totalmente destrozada por culpa de una madre muy mala, pero que siempre le daba golosinas para compensarlo. Así que, ¿por qué no crear un personaje totalmente despreciable, pero que pueda tener un interior dulce y blando como las chuches? ¿Cuándo se va a terminar esta costumbre de seguir reciclando estereotipos que solo benefician al público y personajes masculinos?

Personalmente, desearía ver más historias como las de Campamento Miasma o The Cycle, y menos víctimas de hombres depravados como las que se han presentado en el festival desde el cine español. Porque, desafortunadamente, nuestra realidad sigue siendo muy parecida a esa, con hombres que siguen asesinando y agrediendo a las mujeres pero, quizás, un cambio de foco en el cine podría ayudar a que la realidad también se transforme poco a poco.