‘Aquí no hay quien viva’ es la mejor serie española

Silvia Panadero

Hace unas semanas, en otro artículo para Las Furias, dije que normalmente enfoco las críticas desde el punto de vista del guion y del argumento. Bien, olvidaros de eso porque no va a pasar aquí. La serie de la que vengo a hablar ha quedado integrada en el imaginario colectivo de nuestro país y no se olvida a pesar de que hayan pasado más de 17 años desde su estreno y 14 desde que finalizó su emisión. Hablo de Aquí no hay quien viva (2003-2006).

Durante la cuarentena volví a ver esta gran creación audiovisual española y, curiosamente y sin ponernos de acuerdo, algunos de mis amigos también cayeron en ello. Me sorprendió ver lo poco desactualizada que está, pese a que la vida ha cambiado bastante desde 2003 (aunque quizá no tanto si una ficción de esa época sigue sin haberse quedado obsoleta).

Parte del reparto de Aquí no hay quien viva.

Creo que es importante comentar, por encima, lo denostada que está siempre la comedia. Es el género cinematográfico que más éxito suele tener en las taquillas patrias y aun así sigue gozando de poco prestigio. Os aseguro que, a la hora de armar una historia, es mucho más difícil escribir un guion de comedia que uno de drama, no en vano se dice aquello de: es más difícil hacer reír que llorar.

La mejor serie española

No se me caen los anillos si afirmo que Aquí no hay quien viva es la mejor serie española hasta la fecha. Vale, sí, La casa de papel dirán algunos, pero no, al menos no para mí. La casa de papel está bien para entretenerse un rato y gozar los momentazos épicos que se marcan, pero Aquí no hay quien viva habla de la vida misma, de problemas reales con los que nos podemos sentir fácilmente identificados. Al final, casi todos vivimos, o hemos vivido, en una comunidad de vecinos y casi nadie, al menos que yo conozca, se plantea robar el Banco de España con un plan supersofisticado.

Creo que es la mejor serie española porque no ha pasado de moda. Nos ha dejado una ristra de personajes a cuál más entrañable (la Pija, la Hierbas, Mauri, el señor Cuesta, Emilio, Paloma, Mariano, podría citarlos a todos y cada uno de ellos), nos ha regalado historias para el recuerdo (la relación de Emilio y Belén, la de la Hierbas y Juan, Mauri arrancando un parquímetro y metiéndolo en su casa) y obviamente frases para el recuerdo de las que hoy se hacen memes y stickers.

Fernando Tejero y Eduardo Gómez. Aquí no hay quien viva.

Esa Hierbas estresada que le dice a su pareja: “Mátala, Juan. Tienes que matarla, por favor te lo pido, nunca te he pedido nada. Mátala, mátala”. Esa disertación de Emilio sobre que Belén es del montón (ni muy guapa ni muy lista), pero del “montón bueno” (al parecer hay uno peor que otro). O esa frase mítica de “un poquito de por favor”.

Implicación social

La cultura puede ayudar a las causas sociales. Cuando se emitía Aquí no hay quien viva yo tenía unos 9-10 años y era la primera vez (consciente) en la que yo veía más o menos normalizada una relación homosexual, la de Mauri y Fernando. Si lo pensamos un poco, al inicio de la serie la trama de estos dos gira en torno a que, precisamente, son gays. Más adelante ya los conflictos son otros, básicamente los mismos que puede tener cualquier pareja viviente.

Para más inri, en esa época en la que Fernando desaparece de la vida de Mauri, llega Bea, lesbiana y que quiere ser madre soltera mediante inseminación artificial. Joder, son debates sociales que sigue habiendo hoy, aunque hayan cambiado un poco de forma.

Ya fuera de esto, hay un capítulo en el que todos acaban teniendo bodas de conveniencia con inmigrantes (los vecinos para cobrar y los inmigrantes para tener los papeles). Al final del mismo, todo sale mal y Mauri acaba dando un speech a la inspectora que va a certificar la veracidad de los matrimonios que es simplemente genial y que sigue estando de actualidad hoy en día. El problema con la inmigración parece agravarse en lugar de menguar con el tiempo.

Su influencia

La influencia de esta serie ha llegado a nuestros días, no solo gracias al imaginario colectivo, sino a otra serie que lleva muchísimos años: La que se avecina. No solo muchas tramas son parecidas o iguales, sino que una gran parte del casting de Aquí no hay quien viva acabó en La que se avecina. Igualmente, para mí nada supera a la comunidad de Desengaño, 21.

El edificio de Desengaño 21. Aquí no ay quien viva.

Aunque suene a coña, que no digo que en parte no lo sea, realmente Aquí no hay quien viva me parece una de las mejores series que se han hecho en España y que ha logrado lo que casi ninguna: que se siga recordando y haciendo referencia a ella en 2020.

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