‘Buscando a Nemo’ es la película perfecta

Silvia Panadero

Al leer el título de este artículo quizá penséis que me he vuelto loca. Y bueno, sí, quizá lo estoy un poco, pero lo que vengo a hablar tendrá mucho sentido cuando os haya explicado los motivos. Porque sí, Buscando a Nemo es la película perfecta desde el punto de vista de la estructura de un guion.

El otro día estaba con una amiga cuando le dije que me parecía que Buscando a Nemo (2003) era un peliculón. Ella me recordó lo que uno de nuestros profesores de guion comentó un día en clase: que esta película cumple perfectamente con el Paradigma de Syd Field, guionista estadounidense y teórico del guion.

Según Field un guion se divide en tres actos:

Primer acto de Buscando a Nemo: mundo en equilibrio y desencadenante

Siguiendo este esquema, el primer acto es la presentación del mundo en equilibrio. Buscando a Nemo empieza con Marlin y Coral en su casa mientras cuidan de sus huevos recién puestos. Aparece una barracuda que mata a la madre y todos los huevos, salvo uno, Nemo. Así, se nos introduce a un padre que ha sufrido un trauma y que, como consecuencia, es muy protector con su hijo.

Marlin y Coral atentos al ataque de la barracuda en Buscando a Nemo
Marlin y Coral atentos al ataque de la barracuda en Buscando a Nemo.

Aproximadamente, en la página 10 del guion debe haber un detonante que desencadena el desarrollo de toda la trama. Hay que puntualizar que, normalmente, una página de guion se corresponde con un minuto de metraje. Es decir, página uno minuto uno de largometraje, página 20, minuto 20, más o menos. En el minuto 13 del filme ocurre este detonante sin el cual no habría película, al menos no tal y como la conocemos a día de hoy.

Nemo está con sus recién estrenados amigos de la escuela. Ven una “bota” (bote) flotando en el mar y empiezan a hacerse los gallitos. Incitan a Nemo a que se acerque a esa cosa, saliendo a mar abierto, y cuando él está explicando que no va a ir aparece Marlin muy cabreado. La discusión que tienen a continuación y, concretamente, la frase: “Crees que puedes hacer de todo, pero no puedes, Nemo”. Es el detonante que hace que Nemo salga a nadar hacia el bote, le atrape un humano y se lo lleve.

Primer punto de giro

Lo siguiente importante, según Field es el primer punto de giro (plot twist o plot point) que hace avanzar la historia y que debe suceder, aproximadamente, en la página 30.

Nos situamos en el minuto 24-25 de la cinta. Marlin ya se ha encontrado con Dory, pez con pérdidas de memoria, y tienen las gafas del buzo que ha atrapado a Nemo. En un lío con unos tiburones, Marlin se da cuenta de que Dory sabe leer y puede descifrar las letras que hay escritas en las gafas de buzo. Esto resulta ser una dirección que les conduce directamente al lugar en el que está retenido el pececillo.

Segundo acto de Buscando a Nemo: el problema de los guionistas

El primer punto de giro supone el fin del primer acto. Entramos de lleno en el segundo, un mar de lágrimas y escollos para cualquier guionista, minutos y minutos que llenar muchas veces sin saber bien cómo. En el desierto del segundo acto es donde se tuercen la gran mayoría de largometrajes por la complejidad que tiene sostener la trama.

Esta segunda parte es todo el desarrollo del argumento, donde los protagonistas tendrán que enfrentarse a una o varias dificultades y piedras en el camino para conseguir sus objetivos. Está dividida en dos mitades, con un midpoint, o punto medio, en el que debe pasar algo suficientemente interesante como para que la peña no se duerma en la sala del cine y, al mismo tiempo, avance la narración.

En la mitad de Buscando a Nemo, minuto 50, Marlin y Dory se han enfrentado a las medusas y tras el shock se despiertan sobre tortugas marinas, que siguen la corriente australiana del este, justo lo que Marlin y Dory están buscando para poder reunirse con Nemo.

Segundo punto de giro

De aquí, pasamos directamente al segundo punto de giro, que marca el final del segundo acto y el principio del tercero, que es el desenlace.

Bien, Nemo consigue escapar del acuario del dentista en el que está retenido, gracias a sus curiosos amigos y su ingenio. Se cuela por un desagüe y aparece en el mar, muy cerca de donde están Dory y Marlin. Dory lo encuentra y se reúnen padre e hijo. Aparentemente aquí debería acabarse la película porque ya se ha encontrado a Nemo. Pero no hay que olvidar que el subtexto del filme es que Marlin se ha dado cuenta de que es super protector y Nemo de que puede hacer todo lo que se proponga.

Para eso está el segundo y último plot twist. A la hora y 26 de metraje, tras el reencuentro, los tres protagonistas se ven envueltos en una marabunta de peces, que huye de una red que los quiere pescar, y Dory queda atrapada con ellos.

Gracias a lo que ha aprendido en el acuario con sus colegas, Nemo convence a su padre para que le hagan caso y consigue liberar a todos los peces de la red. Esto no sirve para que avance la trama, sino para dejar claro a Marlin que su hijo es perfectamente capaz y que él no debe ser tan sobreprotector.

Tercer acto de Buscando a Nemo: desenlace y cierre

Justo a los 90 minutos, siguiendo con pasmosa rigurosidad el esquema de Field, comienza el tercer acto. Esta parte es siempre la más corta de los largometrajes, donde simplemente se muestran las consecuencias que las aventuras vividas han tenido en los protagonistas. En el caso de Buscando a Nemo, el hijo se ha vuelto más independiente y seguro de sí mismo y el padre ha comprendido que debe dejarle hacer y aprender por su cuenta acerca de los peligros del mar.

Para que una película sea perfecta (algo que dudo que exista en la realidad) no hay que cumplir solo con el paradigma de Field, también hay que crear un imaginario potente y unos personajes atractivos, con personalidad y con objetivos claros durante el argumento (para Marlin es encontrar a su hijo y para Nemo escapar del acuario y reunirse con su padre). Tres cosas que tiene Buscando a Nemo y que, aunque seguramente no sea perfecta, la hacen acercarse muchísimo.

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Redacción Las Furias Cultural Magazine
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