Crítica ‘Wayne’: inspiración Tarantino y ternura a raudales

Hoy se estrena en Filmin la serie Wayne, una comedia negra que ha arrasado en Estados Unidos y que nos ha dejado con ganas de mucho más. Pendientes de una segunda temporada, aunque aún no hay confirmación al respecto, te contamos lo que nos ha parecido la joyita de la temporada veraniega. Pura adrenalina, comedia negra y un amor adolescente con poco guirlache y mucha verdad. Este artículo se ha escrito después de ver la primera temporada de la serie, así que podría contener spoilers.

Mark MacKenna interpreta a Wayne, un justiciero sin piedad a los Harry, el Sucio.
Mark McKenna interpreta a Wayne, un justiciero sin piedad a los Harry, el Sucio.

Los primeros segundos del primer episodio de Wayne ya nos dejan claro por donde van a ir los tiros durante el resto de la serie. Un comienzo frenético que nos presenta a Wayne McCullough (Mark McKenna), un chaval de 16 años, normal y corriente, un rarito o inadaptado de instituto (en el que nunca se fijarían las animadoras), pero que al mismo tiempo es una especie de justiciero sin piedad a lo Harry, el Sucio. Eso sí, Wayne no tiene nada que ver con los típicos matones descerebrados roba-bocadillos. Wayne es un rebelde con causa, con una vida muy jodida a sus espaldas. No soporta las injusticias y se parte la cara sin pensarlo por cualquiera que necesite ayuda.

El punto de partida de la serie es la muerte del padre de Wayne. En sus últimos minutos de vida le habla del Pontiac Trans-Am del 78 que debía ser suyo, pero que el nuevo novio de su madre le robó cuando se largaron de casa rumbo a Florida. Es en ese momento cuando Wayne decide poner rumbo a Florida para recuperar el flamante coche de su padre. Pero antes de quemar asfalto con una pequeña moto, entrará en juego Del (Ciara Bravo), otra adolescente del instituto de la que Wayne se enamorará sin remedio. Juntos emprenden viaje dejando la negrura de sus vidas atrás. Aunque el camino no será fácil.

Wayne y Del en una parada del viaje.
Wayne y Del en una parada del viaje.

Wayne y las segundas oportunidades

Como los Bonnie and Clyde contemporáneos, Del y Wayne, comienzan un frenético viaje por la Costa Este estadounidense. Un road trip a bordo de una pequeña moto desde Brockton (Massachusetts) hasta la soleada Florida. Pero no están solos en la carretera. La serie se divide en cuatro historias paralelas: la principal de Wayne y Del; la del padre de Del y sus descerebrados hermanos que los persiguen; la del director del instituto y el mejor amigo de Wayne que también salen a la carretera tras de ellos; sin olvidarnos de la curiosa pareja de policías de Brockton que tratan de ‘atrapar’ a Wayne en unas vacaciones improvisadas.

Como quinto elemento encontramos a la madre de Wayne, su nueva pareja, su hijo ultraviolento y el Pontiac Trans-Am en Florida, esperando a que estalle la bomba final cuando todas las historias sobre ruedas confluyan en el estado del sur.

Pero, además de ser una historia frenética y repleta de adrenalina, Wayne es una historia de segundas oportunidades. Una crítica descarnada a un sistema incapaz de comprender y ofrecer alternativas a todos esos y esas adolescentes que se salen de la línea recta y navegan sin rumbo por las periferias. Una historia que demuestra la importancia de estar ahí, de ser un apoyo y no mirar hacia otro lado cuando las cosas se ponen chungas y es necesario arrimar el hombro, remangarse y meterse en harina. Wayne muestra la fragilidad en los cuerpos furiosos de dos adolescentes a punto de rendirse, a punto de tirar la toalla, pero que desean ver una luz que les guíe, que les de algo de esperanza, una segunda oportunidad.

Reggie, el hermanastro de Wayne.
Reggie, el hermanastro de Wayne.

Sangre, hostias, pero mucho fondo

Porque, Wayne, además de ser una comedia negra con mucha acción, es una historia llena de ternura que te dejará un nudo en el estómago en más de una escena. Si te gusta la acción, en esta serie la tendrás, con una estética muy tarantiniana y de peli de serie B, pero también encontrarás una historia muy profunda a la que merece la pena asomarse.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que detrás de esta serie nos encontramos con el binomio Rhett Reese-Paul Wernick como productores ejecutivos y guionistas, responsables también de la película Deadpool. De ahí que la serie no deje casi nada a la imaginación. Su creador, Shawn Simmons, tampoco parece ser muy amigo de las elipsis y, cuando se acerca un momento complicado, prepara bien la cámara para que te lo comas enterito…, nada de fueras de campo, aquí hemos venido a no tener que apartar la mirada. La serie se moja y casi te salpicará la sangre en la cara.

Pero, no sufras, se ha dicho que la serie es algo gore, pero ya te digo yo que nada de eso, que el gore ni lo huele. Vale que puede estar subida de tono en algunas escenas, pero nada más que eso. Se puede ver y disfrutar sin problema, aunque seas un pelín aprensivo/a con la sangre.

Por el momento, Wayne es una de las mejores opciones de comienzo de verano en lo que a series se refiere. Si estás buscando algo bueno de verdad para ver, acércate a esta serie que se ve del tirón. 10 episodios de 35 minutos cada uno de ellos, ideal para volverte un poco loco y enamorarte de unos personajes redondos y carismáticos como hace tiempo no encontrábamos. Una joyita veraniega que ya se estrenó en 2019 en YouTube Premium, está disponible en Amazon Prime Vídeo, y ahora tiene una nueva vida en Filmin.

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