‘La amiga estupenda’: una delicia a medio camino entre la literatura y el cine

Silvia Panadero

La amiga estupenda (Saverio Costanzo, 2018) es una serie de televisión italiana que adapta las novelas, amparadas bajo el título Dos amigas, de la escritora Elena Ferrante.

Viajamos al Nápoles de mitad del siglo XX, es decir, la posguerra tras el fin de la Segunda Guerra Mundial en la que, recordemos, Italia fue parte importante del conflicto por su apoyo a la Alemania nazi.

La amiga estupenda: el relato de una amistad

Esta es una historia sobre la amistad de Elena Greco (Margherita Mazzucco) y Lila Cerullo (Gaia Girace). Ambas son niñas que van a la escuela en un barrio algo conflictivo (bastante, de hecho) que bordea la ciudad de Nápoles. Desde que nos presentan a los dos personajes protagonistas, están bien diferenciadas. Elena bien vestida y limpia, Lila con ropa raída y la cara manchada de negro.

También se hace hincapié en lo listas que son y en cómo Lila desbanca a Elena como la mejor de la clase. Lejos de sentir resentimiento, Elena ansía hacerse amiga de Lila hasta que al final ocurre así.

El ritmo de la serie es bastante rápido, ya que en los dos primeros capítulos vamos de la mano de dos niñas, pero en el tercero, titulado muy acertadamente Metamorfosis, nos encontramos a dos adolescentes y un drama bastante más grande.

Las actrices Margherita Mazzucco (Elena) y Gaia Girace (Lila) en La amiga estupenda (HBO).
Las actrices Margherita Mazzucco (Elena) y Gaia Girace (Lila) en La amiga estupenda-segunda temporada (HBO).

Cuestión de oportunidades

Tengamos en cuenta el contexto, estamos es un barrio pobre, en una época pobre y en la que las oportunidades escasean. Aunque tanto la familia de Lila como la de Elena tienen problemas para llegar a fin de mes, la pequeña diferencia que existe entre ellas se va a hacer muy grande con el tiempo.

Elena puede seguir estudiando después de tener el graduado escolar, pero Lila no. Huelga decir que Lila es brillante. Su amiga, Elena, también es muy lista, pero pintan a Cerullo como alguien que sobresale en todas las materias, que tiene algo brillante dentro.

De hecho, a pesar de no poder estudiar no se resigna y va a la biblioteca sin que nadie, o pocos, lo sepan, a leerse todos los libros disponibles. Siempre parece ir un paso por delante de Elena, aunque no está escolarizada.

Los gestos de la primera temporada

En la primera temporada se pueden ver miradas, gestos y algún pequeño desaire de una hacia la otra. Lila porque tiene celos de no ser ella la que está estudiando y Elena porque no tiene el magnetismo ni el carisma personal de su amiga.

En el último capítulo de la primera temporada Elena le pide a Lila que lea un artículo que ha escrito para una publicación que hacen los alumnos de su colegio. Lila accede a regañadientes y cuando acaba le dice a su amiga que no quiere leer nada más que ella haya escrito. Sorprendida, y casi asustada, Elena pregunta por qué y Lila responde: “Porque me duele”.

De todas las escenas demoledoras de la primera temporada, que especialmente al principio hay unas cuantas, esta me ha parecido la más dolorosa.

Primera temporada de la serie La amiga estupenda.
Primera temporada de la serie La amiga estupenda.

Dos caras de una misma moneda

Las niñas son la cara de una misma moneda. Lila es una fuerza de la naturaleza mientras que Elena es callada e insegura. Una vive lo que la otra podría estar viviendo. Cómo no va a ser Lila una cabrona si tiene una rabia dentro que se la lleva al infierno. Si sabe que ella podría ser igual o mejor estudiante que su amiga. La única diferencia entre ellas es que una pudo permitírselo y la otra no.

Lila representa el pasado, todas las mujeres que no han tenido oportunidades por ser mujeres y pobres. Elena encarna el presente y el futuro, una sociedad con mujeres iguales, que estudian, piensan y hablan del mismo modo que sus coetáneos del sexo opuesto.

Una segunda temporada maravillosa

En muchas ocasiones las series bajan el nivel en una segunda temporada, pero ese no es el caso de La amiga estupenda. En la primera temporada dejamos a Lila casada con Stefano y yéndose de luna de miel. Desde ese mismo día su vida va a ser un infierno, errático y lleno de maltrato.

Elena, por su parte, sigue estudiando sin intención de dejarlo, pese a algunas dudas y malestares iniciales. El capítulo tres de la segunda entrega es una escena tras otra de brillantez. Al inicio se ve como parece que Lila ha asumido su papel de esposa y está trabajando en la charcutería de su marido. Allí, además de vender, regala cestas a familias que lo necesitan y a Elena le regala los libros del curso que está estudiando, totalmente nuevos (maticemos que Elena nunca ha llevado libros nuevos).

La mejor escena de la temporada 2

Esto es el preludio de la que me parece la mejor escena de la temporada dos. Elena llega con los libros a su casa, con tres bolsas de tela. Su madre al verlo se sobresalta y pregunta qué es eso (huelga decir que la madre de Elena es dura y fría como una roca y que ha sido gracias a su padre que Elena ha podido finalmente estudiar). Al acercarse y ver los libros, la pobre mujer solo puede decir que son nuevos y echarse a llorar. Es una escena muy emotiva porque el espectador entiende que esa mujer, que se ha pasado toda la primera temporada ofreciendo resistencia a que su hija estudie, llora porque no es ella quien puede darle los libros nuevos ni pagarle la educación superior.

Hay otra secuencia en este capítulo tres en la que Elena va a una fiesta a la que la ha invitado su profesora y Lila se ofrece a ir con ella (vestida y emperifollada con collar de perlas incluido). De repente, pasa lo contrario de lo que suele. Y es que es Elena la que está cómoda, la que se integra, baila y habla de temas interesantes. Lila se esconde, se aparta, ahora es ella la que no baila. Medio obliga a Elena a irse antes de tiempo y, en el coche, de camino al barrio, Lila comienza a hablar mal de la fiesta y los invitados.

Esto no es otra cosa que un mecanismo de defensa. Para protegerse de lo que ha vivido, Lila desprestigia lo que hace Elena, se pone por encima de una forma cruel y descarnada, pero lo que realmente está diciendo es que le encantaría formar parte del ambiente intelectual de Elena.

El barrio como ente opresor

La amistad entre las dos chicas es muy real. Ambas han vivido situaciones traumáticas en casa y también fuera de ella, ya que empiezan a ser objeto de deseo de hombres de su edad y, por desgracia, mayores. Pero, cuando van creciendo, la competencia y el rencor que había entre ellas en la primera temporada se acentúa mucho más y su relación se va deteriorando poco a poco.

Hay que decir que el barrio en el que viven es un personaje más de la serie. El barrio las atrapa, no las deja salir, no las deja hacer otro tipo de vida. Elena va rompiendo con eso poco a poco, primero para ir al instituto en el centro de Nápoles, luego para pasar veranos en la playa y, más tarde, abandonará su ciudad natal para licenciarse en Pisa.  

Fotograma de la segunda temporada de La amiga estupenda (HBO).
Fotograma de la segunda temporada de La amiga estupenda (HBO).

Pero Lila está condenada. Parece como si no poder estudiar fuera una sentencia de muerte, como una cadena pesada y larga que la ata al barrio y no la deja salir. Lo único que ha podido hacer para “ser independiente” ha sido casarse demasiado joven.  

El personaje de Lila es muy interesante. Es encantadora, inteligente, imprevisible y con mucho carácter, pero no puedo evitar sentir debilidad por Elena, que a veces está parada como un pasmarote observando todo.

Elegancia en el relato, la dirección y la actuación

En muchas escenas he tenido ganas de que Elena dé un golpe en la mesa y diga cuatro cosas bien dichas, pero su personaje es siempre muy contenido, si bien en la segunda temporada hay varios momentos en los que no se calla y empieza a alzar la voz. Creo que detrás de eso hay un trabajo brutal por parte de la actriz que no debió ser nada sencillo. Del mismo modo, Girace en el papel de Lila no se queda atrás, ya que su interpretación podría caer fácilmente en algo exagerado, pero no es así. Ambas, actrices de 17 años, se lucen.

La amiga estupenda es una delicia que se saborea lentamente y cuya historia te va atrapando poco a poco hasta que estás completamente enganchado. No tenía ninguna pretensión o idea preconcebida con esta serie y debo decir que ha sido todo un descubrimiento.

Muy recomendable, no solo por el interés que genera la historia como tal, sino porque para poder actuar en el futuro con consciencia, primero hay que conocer el pasado y de dónde venimos.

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