‘Ladrón’, de Michael Mann: ¿Estamos ante la primera parte de ‘Heat’?

El pasado mes fallecía James Caan a los 82 años. Todos lo recuerdan por su inolvidable interpretación como el violento Sonny Corleone en El Padrino, por la frenética y distópica Rollerball o por su vuelta a la mafia como el despiadado padre de Nicole Kidman en Dogville. Pero hay una excelente película en la que James Caan nos ofrece una de sus mejores interpretaciones: Ladrón (Thief), ópera prima de Michael Mann.

James Caan es Frank en Ladrón, de Michael Mann.
James Caan es Frank en Ladrón, de Michael Mann.

Michael Mann: dignificando el cine de ladrones

Nadie se debería sorprender si digo que Michael Mann es uno de los mejores directores de su generación, Ladrón es su primera película. En sus comienzos, se empapó del género policiaco escribiendo los guiones de series como Starsky y Hutch. Tal fue así que, después de su primera película y la muy interesante El torreón, nos enganchó a todos con su famosa serie Corrupción en Miami.

En Hunter adaptó con éxito la obra de Thomas Harris sobre Hannibal Lecter, nuestro caníbal favorito. Pero donde nos acabó de conquistar fue con el El último mohicano, una maravillosa cinta protagonizada por Daniel Day Lewis, con un final inolvidable y una banda sonora para la posteridad.

Pero esto solo acababa de empezar. Mann aún se guardaba bajo la manga la película sobre policías y ladrones definitiva: Heat.

En Heat enfrentó a las leyendas de la interpretación del momento, Al Pacino y Robert De Niro. Los enfrentó en un combate físico, elegante, intelectual, lleno de persecuciones, traiciones, venganza y armas. Heat fue como una versión extrema, salvaje y visceral del Sherlock Holmes más canalla y sucio contra el Moriarty más duro e implacable que uno pudiera imaginar.

Heat es una película que te engancha por las tripas y no te suelta hasta el final. Esa fue la película con la que Michael Mann obtendría su mayor y merecido reconocimiento. Más tarde se encargó de mantenerlo con obras tan maravillosas como Collateral, El dilema o Enemigos públicos.

¿Es Ladrón la madre de Heat?

Ladrón es una película de 1981 que en España no tuvo muy buena distribución, por lo que, por desgracia, no es muy conocida, pero gracias a Filmin, ahora se puede disfrutar de ella con muy buena calidad.

Ladrón nos cuenta la historia de Frank, un ladrón especializado en robar diamantes. Desde el comienzo de la película, la presentación de Frank junto a su compañero Barry (James Belushi) en un claustrofóbico robo, nos deja claro la profesionalidad y sangre fría del personaje interpretado por James Caan.

El carisma que el actor impregna a su personaje hará que no podamos despegarnos de la pantalla en sus dos horas de duración.

Ladrón es una película dura, hiperrealista, sin artificios y directa, como un disparo a quemarropa.

Frank es un personaje machista, con graves problemas de autocontrol, y los traumas típicos de quien sufrió la cárcel en aquella época.

James Caan y Tuesday Weld en Ladrón.
James Caan y Tuesday Weld en Ladrón.

Mientras estuvo en la cárcel, creó un pequeño collage en el que incluía todo lo que más quería y deseaba: tener una mujer, un hijo, negocios, y a su amigo y mentor (y auténtico amor) Okla (Willie Nelson), que aún estaba en la cárcel.

La mujer la consigue, literalmente, a la fuerza, aunque después parece que la convence para que se vaya a vivir con él con buenas palabras y algo de torpe picardía. Para conseguir el resto de sus sueños, hace un pacto con el diablo. Se asocia con un capo que maneja todos los robos de la ciudad. Gracias a él podrá tener un hijo, ya que su mujer no puede tener hijos y al haber estado en prisión la administración no le permite adoptar niños.

Así que en poco tiempo consigue parte de su sueño, una casa, una mujer, un hijo e incluso sacar de la cárcel a su amado amigo. Frank ha conseguido hacer realidad su idealizada vida.

Ladrón: lecciones de vida

La ha conseguido, pero por poco tiempo. El pacto que hizo con el diablo fue que después de un trabajo podría dejarlo cuando quisiera. Pero no fue así. Una vez lo hizo, no le quisieron pagar lo prometido ni permitir que se retirara como ladrón profesional para vender coches. Además, descubrió de la peor manera posible que mujer, hijo, casa y negocios eran lastres que lo unían al capo.

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Necesitaba deshacerse de toda esa vida ideal tan soñada, que realmente no tenía nada de ideal. Aprendió a las malas una de las grandes lecciones que repite Neil McCauley, el personaje que interpreta Robert De Niro, en Heat: “No pongas nada en tu vida que no puedas dejar en 30 segundos si ves a la pasma a la vuelta de la esquina”.

Esa frase define perfectamente al personaje de Robert De Niro y es la gran lección que aprende Frank en Ladrón.

En Heat, De Niro le dice a Pacino que ese consejo se lo dio un colega, ¿puede que ese colega sea el mismo Frank de Ladrón? ¿Quizá De Niro interpreta a un alter ego, ya refinado, de Frank?

Eso nunca lo sabremos. Pero lo que está claro es que Heat es un complemento perfecto para Ladrón y viceversa. Michael Mann muestra en su primera película muchas de las cualidades que después lo definieron como gran autor gracias a Heat. Su forma de rodar la ciudad es única. Se transforma en un personaje más. En Ladrón también hace gala de esa forma tan suya de conseguir intimidad y cotidianidad en las escenas en las que conversan dos personajes en un bar.

La fotografía de la cinta es exquisita, y su control de la tensión es tan preciso como el del resto de su cine.

Escuela de ladrones

Tanto Ladrón, como Heat, son dos buenos ejemplos de cómo hacer una buena película de ladrones. Ambas se deberían estudiar si un joven creador tiene en mente hacer una peli de polis y ladrones.

No solo hay que describir y componer buenos personajes, sino que también hay que hacer una descripción del espacio, del ambiente en el que se desenvuelve su personaje precisa y detallada.

También hay que sacar al personaje de su zona de confort, colocarlo en situaciones domésticas. Esa es la mejor manera de conocerlos. Viendo como se comportan en situaciones coloquiales. Porque no solo son policías y ladrones, son personas.

Un techo de bombillas, neones, fuego, brillos, todo a favor de una dirección de foto prodigiosa al gusto de Michael Mann.
Un techo de bombillas, neones, fuego, brillos, todo a favor de una dirección de foto prodigiosa al gusto de Michael Mann.

Cuando vemos en Ladrón a Frank con su mujer en casa o en bares, hablando de temas comunes para muchos, se produce la magia. O la escena en que van a solicitar la adopción de un niño. Esa escena recuerda mucho a la de Fernando León de Aranoa en Los Lunes al sol con Luis Tosar y Nieve de Medina solicitando un crédito en el banco.

En Heat ocurre lo mismo cuando vemos al personaje de Al Pacino con su mujer y su hija o en los íntimos momentos que pasa el personaje de De Niro con la chica que acaba de conocer. No son escenas de paja. Tienen mucho contenido, sentido y funcionan como masa madre de unos personajes maravillosos.

Solo puedo echarle en cara a Ladrón el extremo machismo de la película. Vale que su protagonista es así y eran los 80, pero viéndola hoy es algo que llama y mucho la atención. Por suerte, cada vez son menos las películas de hoy en día que muestran ese tipo de comportamientos tan primitivos, anticuados y deleznables.

Saludos furiosos.

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