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Sitges 2026: ‘Las hijas’ y ’11’, el gran descubrimiento de Edurne Azkarate y Mia Sala-Patau

El festival de Sitges 2026 presenta a dos nuevos talentos del cine español. Las protagonistas Edurne Azakarate y Mia Sala-Patau, de Las hijas y 11, respectivamente, se imponen como dos grandes actrices que tendrán, esperemos, una muy rica carrera en el audiovisual. Ambas, además, tienen que afrontar papeles muy complejos donde la evolución psicológica a través de lo verbal y lo físico es apabullante. El rol de la mujer villana da un giro de 180º en estas dos nuevas óperas primas del cine español.

Daniel Romero da el salto al largometraje con Las hijas, junto a Asier Guerricaechevarría en el guion. Una joven de 20 años sale de fiesta y cuando quiere volver a casa, coge un taxi. Esta se queda dormida en el trayecto y, cuando despierta, se da cuenta que está en un lugar que desconoce. El taxista la ha secuestrado. Una vez dentro, descubre que el secuestrador vive con tres mujeres que dicen ser sus hijas. Como un juego macabro del Síndrome de Estocolmo donde o te adaptas, o mueres.

La casa se construye como un personaje más del relato, del mismo modo que ocurre en 11. Un lugar al que llegan, en una caso a la fuerza y en el otro para hacer una excursión, sin ser conscientes de la fuerza que el propio lugar tendría sobre ellas y cómo las iba a transformar.

En 11, las primas Clàudia y Paula Serra esbozan un relato de supervivencia en una montaña en Andorra. En el guion, Clara Esteban Urquizu, Andrea Martínez y Pau Pujol. Un monitor y una monitora deberán sobrevivir aislados en una casa en mitad de la nada porque ha habido una gran nevada. Y lo que es peor, tendrán que convivir con un niño que se ha perdido y no conocen de nada, cuyas intenciones parecen cada vez más macabras. Y no hay nada más terrorífico que un niño desconocido en una película de terror –y qué bien trabaja el pequeño Jael Borrás-.

Tanto el director como las directoras de ambas películas llevan a cabo un primer trabajo bastante digno que podría sentar unas bases sólidas para continuar una carrera cinematográfica in crescendo. Aunque hay algunas piezas que todavía deben pulirse, en general, son dos buenos trabajos que abren camino para nuevos talentos en el cine español.

Póster de la película Las hijas.
Póster de la película Las hijas.
Póster de la película 11.
Póster de la película 11.

Las hijas, ¿qué harías tú si no tuvieras a otro lugar donde ir?

La protagonista Ane está secuestrada en una casa en el País Vasco, alejada de la ciudad. Totalmente aisladas, viven allí también otras jóvenes que fueron secuestradas hace varios años, junto al secuestrador que se hace llamar “padre” (Karra Elejalde). Bárbara es la mayor, interpretada de forma excepcional por Edurne Azakarate. La “hija” mediana es Adriana, donde vemos de nuevo a Jone Laspiur, conocida por sus papeles en Akelarre (Pablo Agüero, 2020) y Ane (David Pérez Sañudo, 2019). Finalmente, la más pequeña, la que lleva menos tiempo, es Beatriz, encarnada por Ainara Elejalde.

En una línea que bien recuerdan a La Mesías (Javier Calvo y Javier Ambrossi, 2023), aunque no llega a su nivel cualitativo, vemos cómo las tres jóvenes secuestradas han adoptado el papel de hijas del secuestrador y mantienen el equilibrio de la casa sin dificultades. Ahora Ane es la que sustituirá a la hija pequeña, y la mayor se debe marchar. Sin embargo, las cosas no saldrán como esperaban.

Lo que Ane no puede entender es cómo ellas viven felices en la casa, sin intención ninguna de querer escapar. Lo que ella no sabe es que ninguna de las tres tiene en realidad otro lugar a donde ir. El subtexto de la narrativa es evidente, y estremecedora: las circunstancias personales y la educación recibida pueden hacer que una realidad totalmente insensata para la mayoría tengo todo el sentido del mundo para ciertas personas. Y sobre todo, la posesión de poder por encima de otros estratos sociales puede transformar a una persona en un monstruo sediento de control imparable.

Las hijas.
Las hijas.

11, uno de los chicos del maíz se cuela en una excursión en Andorra

Un grupo de escultismo de 8 niños y niñas viajan a la montaña en Andorra para tener una convivencia con su monitor Dani y su monitora Alex. En la segunda noche cuando hacen el recuento para chequear que está todo el mundo, cuentan que son once. Hay un niño de más que ha aparecido de repente y no saben nada de él. Se ha perdido, y no sabe dónde está su madre. Pero los chicos del maíz también parecían inocentes al principio, y ya sabemos cómo acabó la historia.

Siguiendo una línea cercana a la magnífica película The Innocents (Eskil Vogt, 2021), la película catalana construye una evolución de personajes muy bien hilada. La monitora Alex, donde descubrimos a una enorme Mia Sala-Patau, empieza a sospechar que Leo, el niño perdido, no es quien dice ser. Pero, como siempre, nadie la cree. Porque en las películas de terror, las mujeres o son malas o están todas locas y ven cosas donde no las hay. Sino que se lo pregunten a la madre de Regan en El exorcista (William Friedkin, 1973).

En definitiva, una película de supervivencia en una sola localización, donde la escenografía se construye a la perfección. La casa, como ocurre en Yellowjackets (Ashley Lyle y Bart Nickerson, 2021-), parece que empieza a tener vida propia y a transformar a los personajes que la habitan.

11.
11.

Las hijas y 11, dos películas correctas y bien construidas, aunque con matices

A diferencia de otras películas españolas presentadas en Sitges como La mala madre (Alicia Albares, 2026), estos dos primeros largometrajes son una buena pieza para dar el pistoletazo de salida a una prolífica carrera. También se nota que el presupuesto que tienen ambas nada tiene que ver con la de Alicia Albares.

En materia de guion Las hijas es bastante más sólida que 11. La primera contiene unos giros narrativos acertados que van manteniendo al público en suspense de forma constante. Las actuaciones de las protagonistas también son esenciales para conseguirlo. Sin embargo, en 11 sí que vemos ciertos recursos que hacen que el público se anticipe a lo que va a ocurrir sin dificultad. Un guion más flojo, pero que se mantiene a flote gracias a las grandes interpretaciones del elenco coral, con actores y actrices infantiles que podrían tener muy buen futuro en el mundo del cine.

Ambas películas son destacables por los grandes talentos que descubren. Edurne Azkarate, la hermana mayor en Las hijas, demuestra un manejo interpretativo exquisito. La evolución del arco narrativo de Bárbara es lo más reseñable del relato, algo que la actriz lleva a cabo superando cualquier expectativa. Por otro lado, en una línea similar, vemos como Mia Sala-Patau encarna a la perfección su papel como Alex, con un trabajo de la mirada y la expresión corporal que es admirable.

Esperamos que estas dos películas sirvan de catapulta para estos dos grandes talentos y las veamos mucho más en pantalla. Del mismo modo, seguiremos de cerca los siguientes proyectos de Clàudia y Paula Serra, y de Daniel Romero, para descubrir si tienen una evolución positiva en la industria cinematográfica española.