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‘Otoño’: la maravillosa puerta de entrada al mundo de Ali Smith

Cuando comienzas a leer Otoño y te adentras en el sueño de uno de sus protagonistas , Daniel Gluck, te das cuenta de dos cosas: del talento y la preciosa forma de escribir de su autora y de que va a ser uno de esos libros que posiblemente deje una imborrable huella en ti.

Otoño es el primero de los libros de la exitosa tetralogía o cuarteto estacional de Ali Smith, una autora a la que no hay que perderle la pista ya que su extraordinaria capacidad descriptiva de la sociedad y su maravillosa forma de crear personajes atractivos con personalidades arrolladoras e interesantes en las que entretejer emociones, es única.

Ali Smith

Oriunda de Inverness (Escocia) y de orígenes humildes, Ali Smith destacó en la universidad cuando estudiaba lengua y literatura inglesa siendo una de sus mejores alumnas.​

Estudió modernismo en su doctorado pero no llegó a finalizarlo al comenzar a escribir obras de teatro y encontrar así su verdadera vocación.

Ali Smith. Otoño
Ali Smith

Smith trabajó en muchos y diferentes lugares. Fue profesora universitaria, recepcionista, camarera e incluso limpiadora de lechugas, pero Smith, nunca abandonó la escritura.

Ganó diversos premios con la publicación de los cuentos cortos que escribió mientras trabajaba y que se editaron con el nombre de Amor libre y otras historias.

Desde entonces, además de trabajar como redactora para prestigiosos medios como The Guardian, ha escrito diferentes colecciones de cuentos, más de diez novelas, e incluso una canción para la banda Trashcan Sinatras.

En 2008, Ali Smith editó The Book Lover, la colección de sus textos favoritos. En él encontramos nombres como los de Sylvia Plath, Muriel Spark, Grace Paley o Margaret Atwood .

Verano, la novela editada por Nórdica libros que cierra su periplo estacional fue su último trabajo.

Otoño, amor y Brexit

Otoño nos cuenta la historia de Elisabeth (con “s”) Demand, una chica con grandes inquietudes artísticas, irónica y reflexiva. Ahora, con 32 años, visita asiduamente en una residencia de ancianos a Daniel Gluck, de 101 años. Vecino de la infancia y gran e inspirador amigo. Él vive ese estado de sueño que precede a la muerte.

La novela proyectará en nuestra mente las imágenes de los particulares sueños de Daniel, un hombre con una vida llena de momentos estéticos y emocionales. A lo largo de la historia de Otoño viajaremos a diferentes momentos de la vida de Elisabeth. Desde su infancia hasta el día de hoy. Viviremos y aprenderemos con ella los buenos consejos de Daniel y su genial y generosa forma de ver la vida.

Daniel Gluck fue el hombre que la acompañó en su aprendizaje vital desde niña hasta que su vejez les separó y lo postró en una cama.

Elisabeth tuvo un flechazo con Daniel desde que se instaló como vecino al lado de la casa en la que vivía con su madre. La madre de Elisabeth nunca entendió la atracción que la niña sentía hacia el vecino. Ese tipo de atracción que sufren los niños curiosos por todo lo que ellos encuentran misterioso.

Aún con las negativas de la madre, Elisabeth visitaba, paseaba y conversaba con Daniel asiduamente. Hablaban de todo. De arte, de lo humano y lo divino. La forma que tenía Daniel de describir obras de arte y su influencia fue fueron aspectos decisivos para que ella se convirtiera en una profesora de arte de una universidad de Londres.

Además Smith nos mostrará las secuelas de un Brexit que dividió la sociedad y generó más extremismo y violencia que otra cosa.

Pauline Boty y Christine Keeler

En Otoño hay dos personajes reales que destacan y tienen que ver de alguna u otra manera con nuestros protagonistas, ellas son Pauline Boty y Christine Keeler.

Pauline Boty fue una artista pop y feminista inglesa. Su obra fue reconocida después de su prematura muerte a los 28 años. También fue actriz, participando en películas como Alfie (1966).

Daniel Gluck la conoció y la descripción de sus obras influenciaron tanto a la joven Elisabeth que decidió basar el tema de la tesis de posgrado en su figura y obra.

Pauline Boty y su obra, Scandal 63.
Pauline Boty y su obra, Scandal 63.

La modelo y scort Christine Keeler y sus escándalos político/sexuales también hacen acto de presencia en Otoño. Keeler, durante la guerra fría, se relacionó de forma “amorosa” y simultáneamente con el ministro británico para la Guerra y un diplomático soviético. Ese episodio de la vida de Keeler sacudió al país y lo llamaron ‘el caso Profumo’.

Christine Keeler.
Christine Keeler.

Un buen comienzo

Podemos decir que Otoño es una excelente manera de adentrarnos en la obra de Ali Smith, en esa forma tan suya de escribir y sentir.

La novela nos enseña que los prejuicios son muy mal compañeros de vida y que a veces te puedes convertir en eso que tanto odiaste para darte cuenta de que estabas completamente equivocada.

Nos muestra que solo a través de la cultura se puede ver la vida desde diferentes y múltiples puntos de vista. Que la ruptura unilateral no lleva a nada. Que el amor es mucho más que la idea preconcebida que tenemos de él y que la amistad no entiende de edades ni etiquetas. Nos enseña a valorar la vejez y voz de la experiencia que otorga la edad si has vivido, así como la osadía, espontaneidad, curiosidad y carencia de filtros de la niñez y juventud.

Después de finalizar Otoño, tengo muchas ganas de conocer el invierno de Ali Smith. ¿Se parecerá mucho al nuestro? ¿Volveremos a encontrarnos con Elisabeth y Daniel Gluck?

Saludos furiosos.