‘The Beauty’: cómo alcanzar la perfección hasta reventar, literalmente
De los creadores de series como American Horror Story o Glee, Ryan Murphy y Matthew Hodgson aterrizan en Disney+ con The Beauty, una serie de terror explosiva. Como si La sustancia y Adolescencia se fusionaran en una sola, encontramos una producción de body horror muy contemporánea que reflexiona sobre los cánones de bellezas actuales y los métodos para alcanzarla.
¿Puede Adolescencia y La sustancia tener alguna relación? En The Beauty encontramos este vínculo que traslada a la audiencia una reflexión muy importante en el presente. El spot publicitario sobre el porno del Ministerio de Igualdad de 2025 (Porno, por no hablar), ya planteaba esta cuestión: cómo los estándares de belleza pueden influir no solo en las mujeres jóvenes sino en los hombres que buscan alcanzar una perfección que no existe.
El audiovisual, las redes sociales, la publicidad, el porno… presentan una serie de contenidos con cuerpos imposibles, rostros creados con filtros, etc., que provocan que miles de personas quieran alcanzar esa belleza que, en realidad, es ficticia. Uno de los perfiles que aparecen en la serie y, que vinculan el body horror con la serie Adolescencia, reside en los llamados jóvenes “incel” (célibe involuntario).
Aquellos que precisamente desarrollan una misoginia muy peligrosa dado que odian su aspecto físico porque no tienen relaciones sexuales y culpan a las mujeres por ello. Un círculo vicioso muy peligroso que puede llevar a situaciones como las planteadas en ambas series, aunque desde perspectivas muy diferentes. Si a eso le unimos la presión social que las mujeres siempre han tenido por cumplir una serie de cánones de belleza, también imposibles, encontramos como resultado un numeroso grupo de personas que terminarían implosionando. Algo que, en The Beauty, se representa de forma literal.

The Beauty: la nueva esclavitud de las industrias de belleza
En la nueva serie de Disney+ los creadores Ryan Murphy y Matthew Hodgson ponen el foco en la industria de la belleza. Empresas que se dedican a monetizar los deseos impuestos por la sociedad para encajar en los estándares físicos. No existe un solo perfil de persona que sea la más influenciable, sino que hay múltiples personalidades que por distintos motivos pueden caer en la trampa de la presión social sobre el físico. ¿Qué harías si te ofrecieran encontrar tu mejor versión en el espejo? ¿Y si no supieras cuáles son los efectos secundarios?
Históricamente, las mujeres han sido las más oprimidas en este aspecto. Subyugadas por lo que la norma patriarcal establecía sobre cómo deben ser, lo guapa que deben estar y las dietas que deben llevar a cabo para estar tan delgadas como en los carteles publicitarios. En la actualidad, parece que eso ha ido cambiando y una mayor diversidad de cuerpos pueden verse en pantalla.
No obstante, la belleza y, sobre todo, el miedo a envejecer, siguen siendo un tema candente para abordar. En La sustancia Coralie Fargeat representó este aspecto en el mundo de la televisión. En cómo las mujeres mayores de 40 años dejan de ser deseables y se convierten en desechables y sustituibles por mujeres mucho más jóvenes y atractivas – según establece el sistema -.
En la serie The Beauty esto se traslada al mundo de la moda y, en general, a cómo los jóvenes lo viven hoy en día (con un foco especial hacia los hombres jóvenes). No obstante, no se deja de lado la presión sobre las mujeres, sino que se añade una capa más, totalmente necesaria y feminista, que aborda las vivencias de los adolescentes y la relación con la violencia – de género – y la misoginia. Todo esto, además, se construye a través de un género muy peculiar: el body horror.

The Beauty: el body horror feminista está de moda, y nos encanta
El drama ha dejado de ser el género cinematográfico protagonista para reflexionar sobre los roles de género y el patriarcado. El terror ha llegado para quedarse en las películas feministas, como ya hemos podido ver en La abuela (2021) de Paco Plaza, La cuidadora de la Mansión Garret (Paris Zarcilla, 2023), Fréwaka (Aislinn Clarke, 2024) o La acompañante (Drew Hancock, 2025), entre muchas otras.
Sin embargo, dentro del terror, hay un subgénero más peculiar que está emergiendo con mucha fuerza. Coralie Fargeat ya estrenó en 2017 su gran película Revenge, donde una mujer se vengaba de los hombres que la habían agredido sexualmente. Recientemente, también ha presentado la obra de arte La sustancia (2024), con una Demi Moore espectacular que nos hace reflexionar sobre las mujeres y el edadismo en relación con su aspecto físico, al más puro estilo Cronenberg.
Pero ella no es la única que ha seguido trabajando el body horror desde la perspectiva feminista, sino que diversas películas se han estrenado recientemente abordando este género: Fresh (Mimi Cave, 2022), Together (Michael Shanks, 2025) o La Hermanastra Fea (Emilie Blichfeldt, 2025), son algunos ejemplos de filmografía feminista desde el terror más sangriento que juega en pantalla con las corporalidades de forma excelsa. La serie The Beauty se suma a esta tendencia y hace explotar en pantalla a sus protagonistas, como consecuencia por la búsqueda de esa perfección imposible. Aunque, habría que matizar, que en relación con el colectivo LGBTIQ+, la (infra)representación es bastante cuestionable y repleta de estereotipos.

The Beauty: Ashton Kutcher e Isabella Rosellini, una mezcla imposible que da buen resultado
Dos nombres muy populares: Ashton Kutcher e Isabella Rosellini. Actor y actriz que se han ganado su lugar desde trabajos muy diferentes. El primero, uno de los protagonistas de Dos hombres y medio, así como otras producciones de comedia y comedia romántica. Aunque ha trabajado también en otro tipo de interpretaciones, es bien conocido por el humor. No obstante, en The Beauty lo vemos en un rol diferente. Es el magnate multimillonario de una gran empresa, Byron Forst. Un personaje que todavía está en las sombras en los primeros episodios, pero que ya permite ver atisbos de alguien serio, aunque también con sus tonos cómicos – o más bien ridículos -.
Pero lo más sorprendente ha sido ver aparecer a la gran Isabella Rosellini compartiendo trama con él como Franny Forst. La actriz y modelo americo-italiana es una gran figura del cine, conocida por papeles como Terciopelo Azul (David Lynch, 1986) o La muerte os sienta bien (Robert Zemeckis, 1992). En la serie, parece que retoma la historia de esta última película del 92 donde ella hace de una bruja que tiene en su poder una pócima para recuperar la juventud.
Algo muy similar a lo que ocurre en la serie donde, por lo que hemos podido ver, también es la responsable de esa empresa que comercia con un producto milagroso que te hace alcanzar un físico espectacular, sin saber cuáles son las consecuencias.
Por otro lado, encontramos dos tándems que funcionan muy bien. La pareja del FBI Cooper, interpretado por Evan Peters, y Jordan con la actriz Rebecca Hall. En la contraparte se halla el actor Jeremy Pope que encarna un papel muy complejo pero que supera con creces. Junto a él está Anthony Ramos, el cual interpreta un asesino a sueldo y se convierte en uno de los personajes que, de momento, más matices tiene y mejor se construye.

The Beauty: ¿explotar contra el sistema o implosionar por la presión?
Los cuatro primeros episodios que se han estrenado de The Beauty nos han dejado con ganas de más, mucho más. Siempre está el riesgo de que el ritmo de esta decaiga, no obstante, este primer bocado nos ha creado unas expectativas muy buenas.
El body horror no es un género cinematográfico para todo el mundo, sin embargo, la presente escritora tiene predilección por este. Y si el body horror es feminista, mejor que mejor. La ya mencionada La sustancia de Coralie Fargeat es una pieza imprescindible de esta tendencia y, la serie de Disney+ sigue esta misma línea, pero desde otra perspectiva y, de momento, un poco más light.
Las corporalidades, la presión social y los cánones de belleza son una lacra en nuestra sociedad que convierten a ciertas personas en esclavas de su propia imagen. Y, como no podía ser de otra manera, hay miles de empresas que venden productos, que hacen cirugías plásticas, que se están lucrando con ello. Pero ¿hasta dónde estamos dispuestas a llegar para alcanzar esos estándares? Porque esto debe terminar explotando en algún momento y, sino lo hace, es porque quien terminará explotando serás tú.
