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Isabel Allende: los 5 libros menos conocidos de la nueva ganadora del Premio Planeta

Isabel Allende ha ganado el Premio Planeta 2026 con La hora antes del alba, continuación de La casa de los espíritus, la que sigue siendo su obra cumbre. En este artículo ponemos el foco en cinco de sus libros menos conocidos, novelas, pero también escritos más autobiográficos como La suma de los días, uno de los más brillantes y menos reseñados.

Después de Juan del Val y, en 2023, Sonsoles Ónega, dos rostros de Atresmedia, el galardón parece haber recuperado la cordura. Iba camino de dilapidar lo que quedaba de un prestigio que llevaba tiempo en horas bajas, confundiendo peligrosamente el reconocimiento literario con la promoción entre compañeros de empresa… Mal camino ese que estaban tomando. Con Isabel Allende vuelve a haber una trayectoria que justifique hablar de literatura antes que de televisión. Quizá el salto ha sido demasiado fuerte, pero desde luego es un auténtico volantazo a lo que estaba siendo ir directos hacia el precipicio.

La hora antes del alba, de Isabel Allende: la secuela de La casa de los espíritus

La hora antes del alba, es la propuesta de Allende que se ha alzado con el premio Planeta. Pero si pensábais que esta nueva entrega del galardón estaba libre de pecado monetario; nada que ver. Lo han vuelto a hacer. En esta ocasión, la elección de Isabel Allende también tiene una lectura empresarial: como señala El País, Planeta incorpora a la casa a una autora vinculada a Plaza & Janés desde la publicación de La casa de los espíritus, en 1982. Todo un golpe de efecto.

Cuarenta y cuatro años después, la continuación de aquel universo aparece bajo el sello de la competencia. Conviene, por tanto, moderar el entusiasmo: el premio puede haber recuperado el criterio literario sin renunciar al cálculo comercial.

La nueva novela de Allende recupera a Alba y prolonga el universo familiar que la escritora abrió en 1982. Habrá que leerla para valorar si está a la altura de aquel comienzo: el apellido de la autora tampoco debería funcionar como un salvoconducto crítico.

Hablar de los libros menos conocidos de una autora tan leída como Isabel Allende exige cierta modestia. Ninguno de los siguientes títulos es un secreto, pero suelen quedar relegados cuando aparecen Eva Luna, Paula o la inevitable familia Trueba. Proponemos cinco lecturas, de la apuesta más irregular a la más poderosa de esta selección. Hay suspense, memorias, desencanto estadounidense y mujeres que intentan apropiarse de unas vidas administradas por otros.

5. El juego de Ripper: los crímenes también son cosa de mujeres

En El juego de Ripper (2014), Isabel Allende se adentra en el territorio del suspense. Amanda Martín, una adolescente aficionada a las investigaciones criminales, dirige un juego de rol en internet cuyos participantes empiezan a indagar en una serie de asesinatos en San Francisco. Su abuelo colabora con ella; su madre, Indiana, se mueve entre terapias alternativas y relaciones sentimentales que acabarán rozando el peligro.

El atractivo está en ese desplazamiento de la autoridad: una joven observadora ocupa el espacio que tantas ficciones han reservado al investigador masculino, atormentado y supuestamente insustituible. Amanda dispone de curiosidad, inteligencia y una comunidad a distancia.

La mezcla de intriga y retrato familiar resulta desigual. Allende se entretiene en los vínculos y las biografías, y esa expansión puede impacientar a quien busque una maquinaria criminal sin distracciones. Sin embargo, ahí reside también su personalidad: el enigma importa porque amenaza una red de afectos. Es una entrada lateral a su narrativa, recomendable para descubrir qué ocurre cuando una autora cambia de género sin desprenderse de sus obsesiones.

El juego de Ripper, Isabel Allende.
El juego de Ripper, Isabel Allende.

4. El plan infinito: las facturas del sueño americano

Publicada en 1991, El plan infinito sigue a Gregory Reeves desde una infancia marcada por la precariedad y las prédicas de su padre hasta una madurez atravesada por Vietnam, la ambición profesional y el deterioro afectivo. Su formación en un barrio hispano de Los Ángeles introduce una pertenencia compleja: crecer cerca de quienes sufren la exclusión no garantiza conservar después esa conciencia.

Allende utiliza una trayectoria masculina para examinar la promesa estadounidense del éxito. Gregory busca seguridad en el dinero y reconocimiento en el ascenso social, mientras descuida aquello que podría sostenerlo. El problema aparece cuando convierte a las personas en piezas secundarias de su propia conquista.

Resulta especialmente interesante leerla desde esa educación sentimental defectuosa. Los hombres también reciben un guion sobre cómo deben vivir, aunque su cumplimiento pueda arrasar las vidas de quienes los acompañan. Carmen Morales, amiga decisiva del protagonista, introduce otros modos de entender la lealtad y el afecto.

El plan infinito, Isabel Allende
El plan infinito, Isabel Allende

3. La suma de los días: la familia después del derrumbe

La suma de los días (2007) pertenece a la escritura autobiográfica de Allende. Conviene precisarlo: entre estas cinco recomendaciones también hay espacio para unas memorias. La autora retoma el diálogo con su hija fallecida, Paula, para contarle cómo continúa la vida de la familia reunida en California. La ausencia permanece mientras llegan nuevos afectos, conflictos, separaciones y motivos para levantarse.

El libro interesa por su resistencia a convertir la supervivencia en una ceremonia solemne. Hay dolor, pero también humor, deseo y discusiones domésticas. La vida posterior a una pérdida devastadora conserva esa capacidad desconcertante de exigir atención para asuntos que parecen pequeños y terminan siendo fundamentales.

Desde una mirada feminista, destaca la convivencia entre la escritora, la madre, la pareja y la mujer que necesita proteger su propio espacio. Las obligaciones afectivas pueden proporcionar sentido y, al mismo tiempo, invadirlo todo. Allende se incluye en ese desorden, con sus empeños y contradicciones. Este libro es una joya para quien sepa leer entrelíneas y entender el dolor más allá del melodrama. Una imprescindible de esta lista. Una obra excepcional sobre cómo encontrar la luz cunado la vida se detiene.

La suma de los días, Isabel Allende.
La suma de los días, Isabel Allende.

2. Retrato en sepia: quién tiene derecho a recordar

Aurora del Valle, protagonista de Retrato en sepia (2000), crece con un vacío en la memoria: un trauma ha borrado sus primeros años. Bajo la influencia de su abuela Paulina, en un entorno privilegiado, intenta reconstruir un pasado que los adultos han organizado por ella. La novela recupera personajes de Hija de la fortuna y también dialoga con el universo de La casa de los espíritus. Esta es una de las más renombradas de nuestro listado.

La fotografía ofrece una clave fértil para leer esa búsqueda. Elegir un encuadre supone decidir qué merece quedar registrado; investigar la historia familiar exige preguntarse qué quedó fuera. Aurora necesita aprender a mirar para dejar de depender de las versiones ajenas.

Isabel Allende vuelve sobre una cuestión persistente en su narrativa: cuánto cuesta a una mujer convertirse en autora de su propia historia. El bienestar económico amplía las posibilidades de Aurora, pero no elimina las imposiciones sentimentales ni los silencios heredados.

Retrato en sepia, Isabel Allende
Retrato en sepia, Isabel Allende

1. La isla bajo el mar: la libertad tiene cuerpo

En La isla bajo el mar (2009), la escritora chilena sitúa a Zarité, llamada Tété, en el centro de una historia atravesada por la esclavitud. Su recorrido, desde el Saint-Domingue colonial hasta Nueva Orleans, transcurre bajo un orden que permite comprar personas y disponer de sus cuerpos. Toulouse Valmorain, propietario de la plantación a la que llega siendo niña, encarna ese poder cotidiano.

La fuerza del relato está en obligarnos a contemplar la violencia desde quien debe sobrevivirla. La maternidad, el deseo y los vínculos comunitarios adquieren un significado político cuando incluso la posibilidad de permanecer junto a los seres queridos depende de una voluntad ajena.

Tété encuentra recursos para resistir en la cultura compartida, la espiritualidad y los afectos. Leerla únicamente como una heroína de la superación reduciría el alcance de la novela: su lucha permite reconocer la estructura económica, racial y sexual que hace posible el abuso.

La isla bajo el mar, Isabel Allende
La isla bajo el mar, Isabel Allende

Esta es nuestra elección porque reúne la ambición histórica y la atención a la intimidad que distinguen a Isabel Allende. Sus personajes necesitan libertad para vivir, amar y recordar.

El Premio Planeta necesitaba recordar por qué un premio literario debería empezar por los libros. La elección de Isabel Allende devuelve al galardón algo de la credibilidad que tanto se había empeñado en desgastar. Eso no convierte el fallo en un acto de desinterés comercial: fichar a una escritora de su proyección también es un negocio formidable.

Pero vender libros y reconocer una trayectoria literaria pueden convivir sin que el lector sienta que está asistiendo a una fiesta de empresa. Allende no necesitaba este premio para justificar su lugar en la literatura; el premio, en cambio, tenía bastante que ganar con su nombre. Ojalá esta recuperación de la cordura dure más que una campaña de Navidad.