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‘Blonde’: Marilyn Monroe y su pesadilla lynchiana en Netflix

Blonde llega a Netflix para rebozarnos en mal rollo y volarnos la cabeza. La nueva película de Andrew Dominik es una auténtica maravilla que no va a gustar a muchos. Avisados estáis.

Si lo que quieres es ver un biopic de Marilyn rollo miniserie de Telecinco, no pierdas el tiempo con Blonde. Si en cambio eres una fan del Universo Lynch, y te apasiona Mulholland Drive o Inland Empire, esta es tu película.

Marilyn Monroe junto a Edward G. Robinson Jr. y Charles Chaplin Jr. en Blonde. Netflix.
Marilyn Monroe junto a Edward G. Robinson Jr. y Charles Chaplin Jr. en Blonde. Netflix.

Andrew Dominik, un don nadie

El otro día escuché en un conocido programa de televisión que Blonde estaba dirigida por un don nadie, más bien es todo lo contrario. Andrew Dominik es un director australiano que a muchos nos ganó para toda la vida con su ópera prima, Chopper, otro biopic ficcionado, en este caso sobre un famoso criminal australiano. En Chopper nos encontramos con la mejor interpretación de la carrera de Eric Bana y Andrew Dominik demuestra que como director y guionista es alguien a tener muy en cuenta.

Más tarde lo reconfirmó con el western crepuscular El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford y la maravillosa Mátalos suavemente, ambas protagonizadas por Brad Pitt. Aquí participa como uno de los productores de Blonde.

Con tan solo tres películas, había demostrado ser uno de los directores más talentosos del siglo XXI.

Pero su Blonde, nos ofrece algo muy distinto a lo que había hecho hasta ahora. Nos encontramos ante una película incómoda y en algunos momentos terrorífica, que adapta la novela de la maestra del terror Joyce Carol Oates. La novela es una genialidad tan mal royera como la película, que homenajea el mejor terror gótico a la vez que nos da una dura versión de la vida de Marilyn Monroe.

Dominik le saca todo el jugo a la novela y utilizando como base la iconografía más reconocible de la musa, juega con el medio audiovisual ofreciendo un espectáculo retorcido y arriesgado que se convierte automáticamente en una joya de culto.

Desde el comienzo de Blonde, nos adentramos en un pasaje del terror en el que veremos escenas que nos perturbarán y sorprenderán a partes iguales. Dominik hace cine. Ha rodado una película que podrías ver y entender sin la necesidad de diálogos. La historia se nos cuenta con imágenes que juegan con las infinitas posibilidades que ofrece el séptimo arte.

Ana de Armas es Marilyn Monroe en Blonde. Netflix.
Ana de Armas es Marilyn Monroe en Blonde. Netflix.

Blonde y David Lynch

Para los que amamos el cine de David Lynch, esta película es un regalo. Si hay un director con la capacidad única de rodar pesadillas, ese es David Lynch. Así que no es de extrañar que la película de Andrew Dominik beba mucho del cine de Lynch.

El comienzo de la película con Marilyn siendo una niña y su madre conduciendo entre el fuego, parece obra del maestro. No solo por la forma, sino también por su obsesión con ese elemento y las casas ardiendo. Pero la cosa no queda ahí

Las fotografías de la pionera Eve Arnold cobran vida propia, generado una mezcla de belleza e intranquilidad tan difícil de describir como fascinante.

Además, la magistral banda sonora de Blonde está compuesta por los genios, Nick Cave y Warren Ellis, que, aún manteniendo parte de su esencia sureña, da la sensación de que por momentos juegan a ser Angelo Baladamenti, compositor de cabecera de David Lynch, o Cliff Martínez, el compositor habitual de otro director que le apasiona lo onírico, Nicolas Winding Refn.

El diseño sonoro de Blonde es tan especial, trabajado y juguetón como las imágenes.

Sin duda, el sonido de Leslie Shatz y la fotografía de Chayse Irvin, debería estar en cualquier quiniela de premios.

Debo decir que el resultado global no es tan redondo como el del cine de David Lynch. En Blonde, sus diferentes secuencias son geniales, pero no logran la mágica unión entre ellas de las secuencias de las películas de Lynch. No se sienten como un todo. A veces, resulta difícil no desconectar en los saltos de una secuencia a otra. Aunque sí que es cierto que, igual que puedes desconectar, la siguiente escena te vuelve a atrapar con facilidad.

Blonde. Netflix.
Blonde. Netflix.

Blonde: ¿Sadismo o denuncia?

La película nos muestra los pasajes más terroríficos de la “supuesta” vida de Marilyn Monroe. La cinta nos muestra a una Marilyn torturada, enferma e incomprendida. De una forma descarnada muestra los abusos que sufrió, el maltrato, los engaños y el menosprecio que vivió por todos en Hollywood.

Hace hincapié en cómo el sexo fue la puerta de entrada a su carrera. Seremos testigos de todo tipo de situaciones en las que Marilyn sufrirá de una forma u otra.

No hay descanso, ¿recuerdas La pasión de Cristo de Mel Gibson? Sin haber tanta sangre (que también la hay) el escarnio es parecido. La maravillosa Ana de Armas no deja de llorar en prácticamente toda la película.

Blonde coloca a Marilyn en un mundo de hombres que la ven como un trozo de carne. Que creen que es completamente estúpida y una enferma mental. Que se aprovechan de ella económica, mediática y sexualmente.

Todas sus parejas (o tríos) son terribles, desde Charlie Chaplin Jr, hasta Arthur Miller. No se salva ni su padre, un hombre que la abandonó y la obsesionó durante toda su vida. La sociedad heteropatriarcal que muestra la película es parecida al infierno, deformando en algunos momentos las caras lascivas y enajenadas de los hombres que la rodean.

Las imágenes de sus abortos son demoledoras y difíciles de olvidar.

Marilyn Monroe se muestra como una víctima despedazada a bocados por una jauría de hombres.

Blonde. Netflix.
Blonde. Netflix.

Marilyn Monroe y el despiadado mundo de la fama

En definitiva. Blonde es una película que muestra todo lo que no se ve de la fama. El lado oscuro. El terrorífico. Es una película que nos coloca en el lugar que merecemos como espectadores de cine pasivos. Espectadores de una vida destrozada por hombres sin escrúpulos y de una sociedad permisiva y despreocupada del dolor que esconden las lentejuelas de los vestidos de nuestrxs ídolos.

Blonde es una película para ver sin prisas, relajadamente, con el móvil apagado y a poder ser en compañía. La charla que merece después de verla debería ser algo obligatorio, así como la reflexión de lo que plantea ese don nadie llamado Andrew Dominik.

Saludos furiosos.