¿Cuál es la mejor serie del catálogo de Netflix?

Se puede debatir mucho acerca de cuál es la mejor serie que hay actualmente. La producción audiovisual está disparada y es raro que no salga una nueva propuesta interesante casi cada semana. Por eso, en muchas ocasiones, el cacao mental generado por la abrumadora cantidad de contenido hace que sea complicado diferenciar lo que sí, de lo que no.

La oferta audiovisual de HBO, o Filmin, se ha considerado tradicionalmente de mayor calidad que la de Netflix. Esto se podría ver avalado por la inclusión, en los últimos meses, de una gran cantidad de realities, entre ellos las Kardashians, por parte de la compañía asentada en California.

Game of Thrones. HBO

No obstante, todo esto es relativo y, por supuesto y hasta cierto punto, objetivo. En todas las plataformas de streaming se pueden encontrar buenas y malas series.

And, the winner is…

Cuando se habla de la mejor serie de Netflix los medios no suelen ponerse de acuerdo. En todas las listas hay nombres que se repiten como Dark, La casa de papel o Stranger Things. Quizá algunas de ellas aparezcan listadas por la cantidad de espectadores que atraen o por el montante económico que generan.

Pero, si hablamos de calidad, sin duda la mejor serie de Netflix no es otra que The Crown. Al margen de que te pueda interesar más o menos la vida de la familia real británica, esta serie, como producto de ficción, supera con creces la calidad de la mayoría de productos audiovisuales que se pueden ver en cualquier plataforma.

La clave del éxito, en este caso, es un guion perfectamente elaborado y con unos diálogos muy cuidados. A nivel de producción, la recreación de espacios, las secuencias y planos están pensados al milímetro para no sobre explicar y contar la historia con imágenes.

Los diálogos siempre tienen en cuenta, y juegan, con el subtexto, sin dar por hecho las cosas, pero tampoco pensando que los espectadores son tontos y no se van a enterar de lo que se narra a menos que se diga de manera explícita.

La guinda de este pastel son las actuaciones. La caracterización de los personajes protagónicos te hace meterte de lleno en la historia y las interpretaciones permiten empatizar con sus dramas y llegar a entender por qué actúan como lo hacen.

The Crown no es un contenido fácil y rápido de consumir, quizá por eso no tenga tanto público como el que realmente merece, pero es una de las obras audiovisuales mejor cuidadas y de mayor calidad que podemos ver dentro del catálogo de Netflix.

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