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Entrevista a Soleá Morente, la voz imprescindible de 2020

Cristina Sierra

Si necesitas un buen chute de adrenalina y alegría para acabar este año raro, raro, raro, escucha ahora mismo el tercer álbum de Soleá Morente (Madrid, 1985). Una maravilla para nuestros tímpanos. Un trabajo valiente, innovador y personalísimo que clava con fuerza los cimientos de Soleá Morente en la música y la convierte en una de las voces imprescindibles de este año.

Soleá Morente, hija pequeña del gran Enrique Morente y hermana de Estrella Morente, se consolida como artista y sigue dándonos alegrías. Soleá apuesta por un sonido ecléctico difícil de definir que acaricia la rumba, el flamenco, el pop y el rock. Simplemente hay que escucharla y dejarse llevar. Porque eso es lo que es Soleá: libertad, creatividad e improvisación. Una artista que crece en cada trabajo y que no se cansa de explorar.

Después de su álbum debut Tendrá que haber un camino (2015); Soleá siguió su carrera con Ole Lorelei (2018), y en marzo de 2020, justo antes de estallar la pandemia, volvió a sorprender con Lo que te falta de la mano de Elefant Records.

Hablamos con ella a pocos días de acabar el año más surrealista que se recuerda y nos cuenta un montón de cosas interesantes. Entre ellas, nos habla sobre su próximo álbum que saldrá a la luz, aproximadamente, durante la próxima primavera. Sigue leyendo y, si te pones el disco de fondo, pues mejor que mejor… Aquí no podemos dejar de escucharlo (y bailarlo).

La cantante y compositora Soleá Morente.

Hablamos con Soleá Morente

¿Cómo empezó esta relación tuya, tan personal, con la música?

La música es el oficio de toda mi familia, siempre ha estado muy presente en mi casa. Desde mis abuelos, mi padre y ahora mis hermanos. Todos somos artistas. Lo raro para mi hubiera sido no seguir este camino.

Recuerdo que terminé la selectividad y me encontré en ese momento de decidir: tirar hacia la música o escoger una carrera y meterme en la universidad. Bueno, la música también es una carrera, claro está, pero me refiero a decantarme por otro tipo de formación. Entonces, tuve una conversación con mi padre que fue muy importante para mí y que me ayudó mucho. Recuerdo que le dije que sentía que quería dedicarme a la música como hacían todos. Viajar, ir de conciertos…; es lo que siempre había visto. Además, había acabado un poco harta de estudiar (risas) y no me apetecía mucho seguir por ahí, como le puede pasar a cualquier adolescente…

Entonces mi padre me dijo: “mira, se puede hacer todo, si te organizas, puedes estudiar no una, sino varias carreras. Eres muy joven y puedes hacerlo todo”. La verdad es que se me quitaron todos los agobios. Decidí estudiar filología hispánica por amor a la literatura y a las palabras. Durante los años en la universidad nunca desconecté de la música. Hacía los coros y las palmas de mi padre y de mi hermana Estrella, estudié piano y seguí viviendo la carrera de la música en la propia familia, en la casa.

En el último curso de la carrera ya empecé a sentir esa mayor necesidad de cantar, de expresarme a través de la música. Entonces, fue cuando mi padre y yo empezamos a trabajar en algunas canciones, pero, desgraciadamente, al poco tiempo, mi padre se marchó. Me quedé en un estado muy desconcertante y doloroso.  

Como puro homenaje a mi padre y a modo de terapia, me fui adentrando en la música, a través de la intuición y de forma muy natural con un proyecto de la mano del grupo Los Evangelistas, y también con Los Planetas y Lagartija Nick. Gracias a la música pude ir superando el duelo por la ausencia de mi padre y, poco a poco, me he ido convirtiendo en artista profesional.

Mi vida es el material con el que trabajo. Mis experiencias vitales son mis canciones.

Soleá Morente, cantante y compositora.

– ¿A él le daba un poco de miedo que te metieras en todo esto o, por el contrario, te animaba?

Él era muy inteligente y sabía que la música es algo que a todos en casa nos gusta mucho. Digamos, que no lo podemos evitar. Lo que sí me decía es que, si estudiaba una carrera, podía tener un trabajo más estable, una vida, quizá, un poco más ordenada, sin tantos altibajos. Dedicarte a la música no es fácil, no tienes unos horarios, esa falta de estabilidad emocional en muchas ocasiones…

No es fácil, sobre todo, si tenemos en cuenta que trabajamos con nuestros sentimientos y nuestros estados de ánimo. Al menos, en mi caso, mi vida es el material con el que trabajo. Mis experiencias vitales son mis canciones. Luego, a través de la ficción, le das forma y salen canciones; pero es trabajar constantemente con tu alma. Este oficio es muy intenso. Por eso, mi padre nos avisaba, tanto a mi como a mis hermanos. Pero nunca intentó quitarnos las ganas, todo lo contrario. Luego, poco a poco, lo he ido entendiendo todo, pero es cierto que los primeros años son muy complicados.

Soleá Morente en una imagen promocional de su disco Lo que te falta.

– En tu trayectoria como cantante y compositora hay mucho de esa intuición que comentábamos antes, de esa libertad creativa. ¿También en este último disco vemos esa necesidad de improvisar?

Por supuesto. Es una expresión del espíritu que tengo y que he ido desarrollando. La improvisación y la libertad creativa son reflejos de mi personalidad. De hecho, creo que toda obra es reflejo de la personalidad del artista.

A mí me cuesta muchísimo, por ejemplo, trabajar dentro de un horario. Me siento muy libre, muy anárquica interiormente, y pienso que eso se refleja en lo que hago, en esa necesidad de expresar la libertad. De expresar lo que siento sin miedos y sin prejuicios.

Cada uno de mis discos es un mundo totalmente diferente respecto al anterior. No le temo a la improvisación. Cada vez me llama más la atención desprejuiciarme y voy descubriendo el hechizo mágico que tiene la libertad. Me encanta explorar nuevas formas de expresarme. Siempre hay alguien al otro lado que se siente identificado con ello. Es muy satisfactorio.

Desde que vio la luz tu primer trabajo en 2015 hasta ahora, ¿en qué aspectos has cambiado como persona y como artista? ¿En qué has evolucionado?

Bueno, voy aprendiendo cada día. También vas madurando, vas cumpliendo años, te van pasando cosas en la vida y de todo se aprende. Podría decir que soy más fuerte, más segura y que tengo un mayor conocimiento de mi voz. También, cada vez aprendo más a nivel musical, a tocar el piano, la guitarra, a bailar…

También he aprendido a quitarme los miedos a escribir y a componer. Todo esto al principio me costaba mucho y se podría decir que era mucho más indecisa. Con el paso de la vida voy adquiriendo más seguridad. Y la seguridad influye mucho en la inspiración. La inspiración tiene mucho que ver con creer en ti y que los demás también crean en ti y te respeten. Por eso, ahora es una inspiración diferente a la de los comienzos.

Tengo muchas canciones de desamor que expresan ese desasosiego que podemos sentir en una sociedad gobernada por un sistema, a veces (o muchas veces) opresor.

Soleá Morente

– Hablando de inspiración. ¿De dónde ‘rescatas’ más a la hora de crear?

Pues la verdad es que de todo lo que me rodea. Tanto del día a día como de las cosas que escucho o que leo. Todos los días escribo. No solo para componer canciones, sino para poner por escrito un flujo de pensamientos. Después, suelo recurrir a esos escritos y extraigo material para las canciones.

No es solo sobre mí, como te decía, también es sobre lo que ocurre a mi alrededor, a mis amigas, incluso, en general, en el mundo. Lo que más me interesa es la investigación, explorar diferentes caminos, afrontar diferentes puntos de vista, hacerme preguntas. Me hace sentir creativamente más viva.

Por eso, muchas veces escribo canciones aparentemente de amor, pero en las que también hay una reivindicación social. También tengo muchas canciones de desamor que expresan ese desasosiego que podemos sentir en una sociedad gobernada por un sistema, a veces opresor, por no decir, muchas veces.

Estamos en un momento en el que es difícil callarnos, aunque tiendan a taparnos muchas veces la boca.

Soleá Morente.

– ¿Percibes falta de libertad? ¿Altas dosis de autocensura? ¿Cómo vives esto dentro del mundo del Arte?

Estamos viviendo un momento muy potente a nivel artístico. Pienso que es un buen momento para la creación. Están surgiendo géneros musicales con una gran fuerza expresiva, como, por ejemplo, el trap. Si nos fijamos en lo que dicen en sus letras los y las cantantes…

Estamos en un momento en el que es difícil callarnos, aunque tiendan a taparnos muchas veces la boca. Son tiempos muy complicados y, ante momentos tan revolucionarios, las expresiones artísticas son de una fuerza tremenda. Vivimos una reacción muy fuerte. Por mi parte, en los últimos años me he dado cuenta de que es mucho más satisfactorio ser sincero y honesto con uno mismo. Es fundamental quitarse los miedos y los prejuicios.

– ¿Cómo fue el proceso de creación de tu último álbum Lo que te falta?

Fue un proceso muy interesante desde el punto de vista musical y personal. Hemos experimentado con un nuevo sonido, que hasta ahora no había tocado. Un sonido basado en la improvisación, en la música en directo, más de rumba. Desaparece la banda de rock para dar más presencia a las guitarras y a los coros flamencos. Musicalmente y en cuanto a la interpretación vocal, ha sido todo un reto. A través de la exploración con la voz que he podido hacer en este disco, he conectado con una parte de mi que desconocía, lo que me ha aportado seguridad y me ha desprejuiciado bastante como mujer, como persona y como cantante.

Este disco ha sido un punto de inflexión en mi vida, también por la forma en la que ha sucedido todo. El disco se lanzó el día antes de que se decretara el estado de alarma. Este es un disco para cantar, para bailar y estar de fiesta y, de repente, con el disco recién sacado, nos encerraron en casa con esta situación tan grave… Me dio mucha pena en un principio, pero después comencé a recibir mensajes de personas a las que el disco les había acompañado en días muy complicados… Así que, ha sido gratificante y sorprendente.

En el disco se ven claramente algunos de tus referentes como María Jiménez, Albert Pla… ¿Qué artistas te han influenciado más?

La verdad es que admiro mucho a Albert Pla, soy una gran seguidora de su obra y también de María Jiménez, por supuesto. Son artistas increíbles. También podréis encontrar algo de Lola Flores, Bambino, de El Pescaílla, Chavela Vargas, Rocío Jurado, Rocío Dúrcal… Tengo muchos referentes de la música española setenteta y ochentera. Hay mucho en el disco de aquel color, de aquella época tan rica para el flamenco y para el folclore. Podría hacer una gran lista de referentes, pero me quedo con estos nombres.

¿Te hubiera gustado vivir en otra época, ser artista en otro momento?

Pues mira, a pesar de que ahora vivimos un momento muy puñetero, estoy muy satisfecha con la vida que me ha tocado y el momento en el que estoy viviendo. Creo que todos tenemos predestinado un momento y, por supuesto, que bebo de todos los movimientos artísticos y musicales anteriores, no solo españoles, sino también internacionales, pero me gusta el momento en el que estoy viviendo. Lo que deseo es poder aportar algo al lugar y tiempo en el que estoy.

– ¿Has sentido alguna vez el peso o la presión del apellido Morente a lo largo de tu carrera?

He sentido presión y, sobre todo, una responsabilidad muy muy grande. Quizá, si no te apellidas Morente, pues no te meten tanta caña. Ha sido una fortuna, una suerte del destino haber tenido un padre tan genial y una hermana tan increíble, en definitiva, una familia tan maravillosa. Doy gracias a la vida por haber tenido esta suerte, pero sí he de decir que, aunque se te abren algunas puertas, otras te pegan unos portazos en la cara que duelen mucho. Lo acepto, lo entiendo y es algo que superé hace tiempo, pero no me parece justo.

Ojalá viviéramos en una sociedad en la que fuéramos capaces de entendernos los unos a los otros, de respetarnos, de aceptarnos y de no faltarnos al respeto. Estoy muy orgullosa de venir de donde vengo, pero sí es cierto que la sociedad a veces es muy injusta y me han hecho mucho daño simplemente por mi apellido. Lo que he hecho ha sido reconvertirlo y utilizarlo para hacerme más fuerte y para ser mejor persona y artista.

Dentro de esos comentarios dañinos que has recibido en algunos momentos, ¿crees que también es un añadido ser mujer?

Puede ser, no te diría que no. Puede ser que se junten varios factores. Recibo críticas en mi perfil de Instagram, por ejemplo, que, si fuera un hombre, seguramente, no las recibiría.  No lo sé. Me sorprende mucho, pero cada vez me hace más gracia y ya ni me afectan. Cuando era más jovencita sí me hacían daño.

Las críticas me parecen muy necesarias, pero meterte en un perfil social de un artista para faltarle al respeto, no lo entiendo. Creo que hay que tener más cuidado, sobre todo con la gente que empieza, que también tenemos nuestro corazoncito… (risas).

– ¿Qué estás escuchando y leyendo ahora?

Estoy leyendo un cancionero del compositor Rafael Berrio que se llama Absolución, con una edición a cargo de Jonás Trueba. También estoy leyendo Utopía de Tomás Moro. En poesía estoy con Alejandra Pizarnik y estoy trabajando en un proyecto de final de máster sobre literatura popular española, enfocada en el flamenco. Estoy estudiando la aportación de mi padre tanto a nivel musical como también literaria: él cantó las letras populares del flamenco y después pasó a cantar a los poetas cultos, poniendo ambos al mismo nivel. 

– Para terminar, ¿en qué novedades musicales estás trabajando?

Acabo de empezar a ensayar lo que será mi próximo proyecto discográfico. Durante el confinamiento compuse algunas canciones y las estoy empezando a musicar ahora. Espero que en la primavera de 2021 puedan ver la luz.

Me gusta aventurarme en nuevos sonidos y distintos tipos de producciones en cada trabajo, así que lo que puedo adelantar es que será muy diferente a Lo que te falta. Refleja el estado de ánimo que tengo en estos momentos. Son canciones que me han ayudado mucho en estos últimos meses tan complicados. Estoy deseando compartirlo con vosotros y ver qué os parece.

– Muchas gracias Soleá, estamos deseando escucharlo. Felices fiestas y buen año.

Igualmente para vosotros. Ha sido un placer.

Cuestionario furioso de Soleá Morente

Película favorita: Una noche en la ópera de los hermanos Marx.

Serie favorita: Acabo de ver Gambito de dama y me ha gustado mucho.

Libro favorito: Una habitación propia de Virginia Woolf.

Cómic favorito: Paciencia de Daniel Clowes.

Cantante, grupo o músico favorito: Enrique Morente.

Artista plástico favorito: Picasso.

Miedo tecnológico: la pérdida de tiempo viendo cosas en redes sociales que no nos aportan nada.

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