‘La bola negra’: poesía que te atraviesa el alma

Javier Calvo y Javier Ambrossi lo han vuelto a hacer. Ganadores del Premio a Mejor Dirección en el Festival de Cannes, y seleccionados para ir a los premios Oscar 2027, el dueto español estrena en salas uno de sus mejores trabajos. Una película emotiva, estremecedora y bella que homenajea a Federico García Lorca, y a todos aquellos que todavía no se han encontrado. Pero, sobre todo, un aviso imprescindible que nos recuerda que, si olvidamos el pasado, la historia se puede volver a repetir.

El tándem infalible de Los Javis ha superado todas las expectativas con su nueva película. Tras la gran sorpresa de La Mesías, como una de sus mejores series, recuperan esa misma línea para llegar a la gran pantalla.

La bola negra es el resultado de un trabajo de investigación e indagación magnífico, donde hay una puesta en abismo literaria y cinematográfica muy cuidada. El dramaturgo Alberto Conejero escribió en 2013 la obra de teatro La piedra oscura. Una pieza donde contaba la historia de la figura real de Rafael Rodríguez Rapún, el cual era compañero de Federico García Lorca en la compañía de teatro La Barraca. Una pieza de realidad y ficción que fantasea con un encuentro entre dos hombres que, por el devenir real de la historia, nunca hubieran podido estar juntos.

Por otro lado, Los Javis recuperan la obra inacabada de Federico García Lorca: La bola negra, de 1936, año en el que fue asesinado. Esta fue su primera y última obra donde escribió sobre un personaje homosexual. ¿Qué habría pasado si Lorca hubiera sido capaz de terminarla? Una pregunta que no tendría respuesta si no existiera la magia del séptimo arte. La industria de los sueños nos permite entrar en un mundo lleno de posibilidades, pero sin olvidar lo que ocurrió en la realidad.

Póster de La bola negra.
Póster de La bola negra.

La bola negra: tres historias, tres protagonistas, y tres épocas no tan lejanas

La escritora y periodista feminista Montserrat Roig escribió en 1972 la novela Ramona, adiós. Una joya donde tres generaciones de mujeres: abuela, madre e hija, viven la historia de España desde finales del siglo XIX hasta los años 70, pasando por la Guerra Civil y la dictadura franquista. En ella, la escritora nos lleva de la mano de las protagonistas a acercarnos a sus vivencias desde una perspectiva feminista que cuestiona los roles de género y el machismo y patriarcado estancado a lo largo de la historia.

En La bola negra, Javier Calvo y Javier Ambrossi llevan a cabo una técnica muy parecida donde vemos tres historias ubicadas en España en: 1932, 1937 y 2017. En un juego narrativo poético excepcional, las tres historias se van entretejiendo dando lugar a una red irrompible. Una mirada hacia el presente más cercano para recordarnos que la memoria histórica es esencial para no repetir los mismo errores del pasado. Tal y como se articula en la propia película: “Has heredado algo y no sabes qué hacer con él”.

Los tres protagonistas de las historias son: Un joven Carlos en un pueblo andaluz en 1932, Sebastián en un hospital militar en Santander en 1937 y, finalmente, Alberto, un historiador en el siglo XXI en Madrid.

Carlos González junto a Gleen Close es Alberto en La bola negra.

El impecable y sorprendente elenco de La bola negra como pieza fundamental

En el papel de Carlos se revela el andaluz Milo Quifes. Un joven estudiante de biología que ha saltado a la pantalla de forma imparable, dejando entrever un actor que, sin duda, tendrá una prolífica carrera. En el siglo XXI, Alberto es interpretado por el ya conocido Carlos González. No obstante, este deja atrás su línea común en papeles como en Mariliendre o Maricón Perdido, y se acerca a una interpretación mucho más comedida y cuidada que lo descubre como un gran actor.

Pero, la indudable sorpresa ha sido la de Guitarricadelafuente. El músico tiene todas las papeletas de ser nominado, y ganador, del Premio a Actor Revelación en los Goya 2027. En su debut en la gran pantalla, el cantautor supera las expectativas con creces y desarrolla un trabajo interpretativo colosal que hace que el público entre de lleno en la historia. Junto a ellos, Miguel Bernardeau en su papel como Rafael Rodríguez Rapún también está magistral.

Bernadeu y Guitarricadelafuente en La bola negra.
Bernadeu y Guitarricadelafuente en La bola negra.

Para completar semejante elenco, aparecen también grandes figuras en papeles secundarios como Antonio de la Torre, Mona Martínez –qué papel tan corto, pero tan imprescindible–, Natalia de Molina, Glenn Close, Alana Portero, o Albert Pla, entre otros. Mención especial se merecen las enormes Penélope Cruz y Lola Dueñas. A pesar de ser una película de protagonistas masculinos, Los Javis, como siempre, no decepcionan y construyen dos personajes femeninos muy potentes que son imprescindibles para el sustento de toda la película.

Penélope Cruz es Nené, una bailarina que sobrevive actuando frente a las tropas nacionales, a pesar de estar totalmente en contra de sus ideas. Ella se convierte en un punto de inflexión para Sebastián cuando le hace abrir los ojos a un mundo lleno de diversidad. Por primera vez, Nené le habla del “transformismo” y hace referencia a ellos como esa “fantasía de la posibilidad”. Una forma hermosa y poética de hacer referencia a la performatividad de Judith Butler y la transgresión de todas las normas de género impuestas.

Junto a ella destaca Lola Dueñas como Teresa, la madre de Alberto en 2017. Una antiheroína que rompe con cualquier idealización de la maternidad y que aporta el toque de humor mínimo, pero necesario, que ya forma parte esencial de la huella autoral de Los Javis.

Lola Dueñas es Teresa en La bola negra.
Lola Dueñas es Teresa, la madre de Alberto, en La bola negra.

La bola negra: el costumbrismo español con tintes posmodernos

La cultura y, en particular, el cine, han sido siempre engranajes fundamentales para que la maquinaria de la ideología y la política funcionen. Tanto para apoyarla como para transgredirla. Desde el origen del cine mudo, el cine español también ha servido como pata esencial para los hitos históricos y su ideología. No solo como propaganda, sino también como arma revolucionaria. Con el inicio de la Guerra Civil española, de hecho, se crea en 1936 la “Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura” (la cual tuvo que exiliarse con la dictadura franquista). En todo esto, el cine también tuvo un rol fundamental.

Películas como Flor de España o La leyenda de un torero de Helena Cortesina (1921), sirvieron como representación de la cultura popular española de la época dando forma al “costumbrismo español”. Durante esta época, figuras de renombre como Imperio Argentina, Raquel Meller, Margarita Xirgú o La Romerito, entre otras, se convirtieron en las estrellas del couplé y el folclore español que bailaban, cantaban y actuaban tanto en teatro como en cine.

En la película de Los Javis esto se representa de forma excepcional, no solo a través del papel de Nené y su actuación de vodevíl, sino porque también nombra explícitamente algunos de estos nombres. Junto a estas, también es reconocido el lugar de las artistas queer y travestis que bien recuerdan a figuras como la de Ocaña. Figuras que revolucionaron la cultura desde lo queer. Tal y como decía Ocaña: “La vida entera es un teatro” y “El travestismo es un arte visual”. Una transgresión que viaja desde el pasado al presente de la misma forma que hacen artistas actuales como Rodrigo Cuevas.

Además, más allá del contenido de la historia, el relato se construye regalando píldoras costumbristas que abrazan el posmodernismo de forma fluida y sin pastiche. En un plano secuencia hermoso e hipnotizante, el flamenco, el costumbrismo y la danza moderna se fusionan en uno solo dando como resultado uno de los momentos más atractivos y hermosos de la película. Y es que la música, tanto diegética como extradiegética, de esta joya audiovisual, son imprescindibles para terminar de cerrar una película excepcional.

La bola negra: Gris Jordana y su dirección de fotografía tocan la cima

Gris Jordana nos regala su mejor trabajo con La bola negra. Nominada al Premio a Mejor Dirección de Fotografía por Llibertat (Clara Roquet, 2021) y Soy Nevenka (Icíar Bollaín, 2024), tiene todas las posibilidades de ganar su primer galardón el año que viene en los Goya 2027.

Esta es la tercera vez que trabaja con Los Javis, ya lo hizo en Veneno y, más recientemente, en La Mesías, descubriéndose como un conjunto artístico bestial. La fotografía de la última serie es una de sus piezas fundamentales y, en la película, es totalmente imprescindible.

La película es el resultado de un trabajo de narrativo poético tanto a nivel de la historia como a nivel de discurso. Y a nivel del discurso, la dirección de fotografía es uno de sus rasgos más virtuosos. A través de unas imágenes de una belleza inconmensurable, se representa una historia tan triste como hermosa. Tal y como reza la letra de la conmovedora canción de Guitarricadelafuente La nieve: “Guardo el deseo en un camafeo. Reliquia, imperio andaluz. Espero el instante de esta tierra gigante. De hacerte un destello de luz”. Destello que refleja en el blanco de la nieve hasta nuestra pupila para romperte por dentro y dejarte hecha añicos.

Marineros en el Mirador de San Nicolás bajo la mirada de Gris Jordana en La bola negra.
Marineros en el Mirador de San Nicolás bajo la mirada de Gris Jordana en La bola negra.

“El amor duerme en el pecho del poeta” y La bola negra nos despierta para dejarnos sin respiración

El gran poeta Federico García Lorca nos dejó en legado múltiples obras de teatro y poesía. Entre ellas, “El amor duerme en el pecho del poeta”, el cual se convierte en el hilo transversal que atraviesa y entreteje todas las historias en la película. “Yo te oculto llorando, perseguido por una voz de penetrante acero”. Esa negación de quienes somos es la que no nos deja vivir. Al igual que la negación del pasado entierra lo ocurrido junto a la posibilidad de cambiar. Y esa voz de penetrante acero que acechaba a Lorca en el pasado, sigue patente en el presente, porque tal y como él concluía en su poema: “¡mira que nos acechan todavía!”.

En una actualidad tan preocupante como la que nos acontece, donde la extrema derecha emerge y se queda en tantos rincones del mundo, incluido el nuestro, la película de La bola negra llega para despertarnos del letargo. Y no lo hace con alegatos extravagentes ni explícita violencia, sino que lo hace a través de la belleza de la poesía y el arte.

La película va avanzando a un ritmo pausado, arañándote poco a poco sin que te des cuenta. Hasta que, sin previo aviso, cuando ya estás totalmente desnuda ante la pantalla, te atraviesa por completo dejándote totalmente indefensa y conmocionada. Y en una época neoliberal e individualista, carente de sentimientos, qué necesario es que el cine también nos haga sentir y preguntarnos: Cómo puede caber tantísima belleza en tanto dolor. Cómo puede caber tantísimo sufrimiento en tanto amor.