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‘Made for Love’: el control como uno de los elementos claves de la violencia de género

Este año llega a HBO la segunda temporada de Made for Love creada por Dean Bakopoulos, Christina Lee y Alissa Nutting. Una teleserie de episodios de 30 minutos cuya construcción narrativa no termina de cautivar. Sin embargo, el subtexto es tan interesante como estremecedor. La violencia de género de una distopía donde la tecnología se convierte en la mejor herramienta para el maltratador.

Hazel (Cristin Milioti) es la protagonista de esta serie de televisión. En la primera temporada estrenada en 2021 se narraba un futuro distópico donde ella vivía junto a su marido Byron (Billy Magnussen) en una casa virtual. Un matrimonio aparentemente feliz y consentido, que termina por resultar en una relación basada en la violencia de género. Donde él la mantiene a ella encerrada en contra de su voluntad, e incluso la espía y controla.

El control es uno de los principales recursos del maltratador sobre la mujer. Algo que con los avances tecnológicos se vuelve todavía más sencillo y peligroso. En Made for Love además, se añaden los ingredientes del aislamiento social y el chantaje emocional. Una trivialización de la violencia de género que, si no se tiene una mente crítica, puede no llegar a calar.

Cristin Milioti y Billy Magnussen en Made for Love.
Cristin Milioti y Billy Magnussen en Made for Love.

La proliferación de las distopías basadas en el progreso tecnológico

La tecnología es una herramienta útil para el progreso social. Sin embargo, en las manos equivocadas, puede resultar peligrosa. Black mirror (Chanel 4, Netflix, 2011-2019) fue una de las series más exitosas que abordó dicho enfoque. Construyendo en cada episodio un universo distópico que lleva al extremo las tecnologías actuales. El parecido con la actualidad es sobrecogedor. Poniendo en alerta a la audiencia sobre los peligros de una herramienta utilizada diariamente, y en ciertos casos, incluso demasiado tiempo.

Cristin Millioti en Made for Love.

Otras series más recientes como Upload (Amazon Prime, 2020-2022) abordaban la simulación virtual como solución a la pregunta existencial, ¿qué hay después de la muerte? Una nueva religión contemporánea basada en las tecnologías como salvación. Algo que no resulta tan descabellado si escuchamos las palabras en boca del empresario multimillonario Elon Musk. El hombre más rico del mundo hablando sobre la posibilidad de vivir en una simulación virtual.

Esta idea es la principal desarrollada en Made for Love. Con un matiz turbador. La realidad virtual y el progreso de las tecnologías en manos de un multimillonario cuyo principal objetivo es mantener a su lado, controlada, a su esposa. Byron, mayor reflejo del capitalismo, es también la violencia de género encarnada.

Made for Love: el mito del amor romántico y la posesión como idea heteropatriarcal de las relaciones

Uno de los pilares que sustentan el guion de la teleserie es el mito del amor romántico. Esa concepción de las relaciones y el amor construida por el sistema heteropatriarcal. Una de las principales ideas vinculadas con dicha concepción es la posesión y el control de la pareja. La ubicación en el teléfono móvil, el observar las conversaciones… situaciones aparentemente triviales que son uno de los primeros pasos hacia una relación basada en la violencia de género.

El propio título de la teleserie es estremecedor: “Hecho por amor”. Frase que no suena tan anacrónica en la actualidad. “Lo hizo por amor”, “lo hizo porque la quería”, “quien bien te quiere te hará llorar”. Y una larga lista de frases incluidas en nuestro imaginario colectivo de forma inconsciente. Pero que sustentan una cultura peligrosa donde la mujer está bajo el control del hombre. Y eso, además, es aceptado como un gesto romántico.

Cristin Millioti en Made for Love.
Cristin Millioti en Made for Love.

Pero el amor no es eso. Las relaciones románticas no deben estar basadas en el control, sino en la confianza y la honestidad. Porque como bien decía la feminista postcolonial bell hooks en su libro Todo sobre el amor: “No tenemos que amar, elegimos amar. Cuando entendemos al amor como la voluntad de nutrir nuestro crecimiento espiritual y el de los demás, queda claro que no podemos afirmar que amamos si somos dañinos y abusivos. El amor y el abuso no pueden coexistir”.

La violencia de género en pantalla, ¿capitalización o crítica?

Gracias a los productos audiovisuales los problemas sociales han sido visibilizados en pantallas. Articulados y representados de manera que puedan formar parte de un colectivo imaginario transformado y crítico.

Sin embargo, los medios de comunicación son un arma de doble filo. Del mismo modo que las tecnologías pueden ser peligrosas en las manos equivocadas, también lo son los medios audiovisuales. Y es que ciertas producciones capitalizan la violencia de género, así como el movimiento feminista. Algunas como Sexo/vida (Netflix, 2021), o la película Aguas profundas (Adrian Lyne, 2022) son vendidas como productos novedosos e incluso feministas, que construyen precisamente todo lo contrario. Incluso películas como Hasta que nos volvamos a encontrar (Bruno Ascenzo, 2022) o Fuimos canciones (Juana Macías, 2021) tienen un subtexto peligroso para la audiencia.

Cristin Millioti en Made for Love.
Cristin Millioti en Made for Love.

En esta línea, la serie Made for Love desarrolla una primera temporada precipitada que enlaza con una segunda temporada totalmente prescindible. La crítica inicial expuesta en la primera parte parece ir contaminándose de los matices heteropatriarcales que intenta exponer. El capítulo piloto sienta un precedente cautivador. Con la protagonista caminando descalza y la respiración acelerada al más puro estilo Revenge (Coralie Fargeat, 2017). Sin embargo, los pasos emprendidos por Hazel se hacen tan pesados que la audiencia termina por agotarse de observar. Tan rápido como la vida de un aparato tecnológico cuya duración está ya decidida por la obsolescencia programada.