Sitges 2026: ‘Sick’, el despertar sexual en la adolescencia desde el body horror
La actriz polaca Agata Trzebuchowska se estrena como directora nada más y nada menos que desde el terror. Tras su popular papel protagonista en Ida (Pawel Pawiloski, 2013) salta a la dirección con la nueva película, Sick. Una historia con muchas capas que, conforme se van descubriendo, van cumpliendo el objetivo de incomodar al público hasta sobrepasar unos límites extremos.
Maks tiene 16 años y durante las vacaciones tiene que hacerse cargo de su abuela que está enferma. En su casa de campo, también está su hermana mayor Emma. Aunque esta va y viene cuando se le antoja sin prestar demasiada atención al cuidado de su abuela. Cuando el joven llega a la casa, se encuentra con una abuela muy desmejorada que ni tan siquiera es capaz de hablar. Desde luego, aunque Maks adora a su abuela, no es la mejor idea de vacaciones para un adolescente. Pero tampoco le quedaba elección.
Este sencillo argumento podría haberse abordado de diferentes formas. Sin embargo, la historia se va complicando con una serie de deseos prohibidos y despertares sexuales que pondrán en cuestión lo que es correcto o no. Algo que Maks y Emma parecen no tener claro por la ausencia de referentes adultos en su vida que se lo hayan enseñado.
La cineasta polaca toma la acertada decisión de hablar sobre el incesto y el despertar sexual adolescente desde el marco del terror y, particularmente, el body horror, poniendo en pie un muy buen trabajo con muy pocos recursos.

Sick, un manejo excelente del body horror sin necesidad de ver ni sangre ni vísceras
La película comienza y lo primero que vemos en pantalla es a un joven adolescente estallándose ante el espejo un grano de la nariz. ¿Quién no ha hecho eso alguna vez? Y, lo más interesante, ¿quién no lo ha hecho por placer a pesar de lo repugnante que es? Esa es la clave de Sick. Por eso, lo primero que vemos es algo tan cotidiano y banal como un joven explotándose un grano. Y no lo hace en cualquier lugar, sino en el baño de un transporte público, dejando todo el espejo manchado del asqueroso fluido.
De este modo, se sienta el precedente de lo que nos espera en el resto del metraje. El body horror que AgataTrzebuchowska no consiste en cuerpos y pieles que se descomponen en pantalla como en La sustancia (Coralie Fargeat, 2025), ni en la explosión de vísceras como en cualquiera de Cronenberg. En la película polaca son los fluidos corporales más cotidianos y comunes a todos el mundo los que provocan que el público quiera mirar hacia otro lado en diversas ocasiones.
Tal y como la propia directora confiesa, su principal objetivo en la película era incomodar y, sin duda, lo consigue. No obstante, esta incomodidad va mucho más allá del vertido de fluidos en pantalla, dado que es la historia entre Maks y Emma, relacionada con la sexualidad, la que resulta más desagradable.
Sick, Adán y Eva y la tentación de comer del fruto prohibido
Desde religiones como el cristianismo, Adán y Eva representan las dos primeras figuras humanas que existieron en el mundo. Él, creado por Dios del barro y el polvo, ella creada a partir de una costilla de Adán. Solos en el Jardín del Edén, una serpiente en representación de lo maligno, tienta a Eva para que coma del fruto prohibido y, al hacerlo, termina también arrastrando a Adán al pecado.
En la historia que se desarrolla en Sick, en cierto modo, parece que se juega con esta idea de Adán y Eva. Porque, desde un punto de vista terrenal alejado de toda idea religiosa, si él y ella eran los primeros en estar en el mundo, ¿no tendría más sentido que fueran hermanos? Y, si fuera así, y no había nadie más alrededor, ¿cómo conseguirían procrear si no era el uno con la otra?
La manzana y la serpiente aparecen también en la película de forma simbólica, como esos elementos pecaminosos que llevan a los jóvenes a traspasar unos límites inmorales. Porque, tal y como declara la directora, ¿a quién no le han prohibido algo alguna vez y esto ha provocado que aquello resultara todavía más tentador?
El deseo sexual se esboza en la película polaca desde una perspectiva muy polémica: el incesto. Pero Emma y Maks han crecido sin ninguna figura adulta que les diga lo que está bien y lo que está mal. Y ante el fuego interior que les nace al pasar de la etapa adolescente a la adulta, la racionalidad y moralidad resultan totalmente ajena para ellos. El trabajo de la actriz Katarzyna Lubik y el actor Konrad Kako es esencial para plasmar esta idea, y ambos hacen un trabajo de interpretación magistral.

Sick, una película muy incómoda que pone en jaque lo ético y moral
Agata Trzebuchowska confiesa que tenía dos ideas principales que quería trasladar a la pantalla. Hablar sobre el horror de hacerse mayor y, por otro lado, el incesto como concepto incómodo en la sociedad. Con estas dos premisas tan complejas, la directora termina creando Sick dentro del cine de género.
Entre las referencias que encendieron la chispa creativa en la cineasta está el libro The summer garden de Rayford Aquirre, donde se habla sobre vivir y crecer sin referencias adultas. Muy en la línea de películas esenciales como Canino (2009) de Yorgos Lanthimos donde la educación no excede las cuatro paredes de la casa y, en este caso, no viven con más referencias adultas que la de sus padres.
En definitiva, los mandatos morales y éticos en una sociedad están regidos por diversos factores. Desde lo cultural, lo social, religioso e incluso económico, y en cada lugar del mundo dependiendo del contexto histórico, estos mandatos han ido cambiando. Lo que sí está claro es que, cualquier adolescente tiene que atravesar una etapa muy compleja cuando empieza a reconocerse como ser sexual en la sociedad. Y la directora polaca ha trasladado a la pantalla a la perfección estas sensaciones desde un prisma totalmente aberrante e inquietante que, otra cosa no, pero incomodar, incomoda.
Imagen de portada de @Maciej Edelman
