‘The Sandman’: Preludios y nocturnos (Parte 1)

Bienvenidos al Sueño

Rose Walker

Hablamos, naturalmente, de ese lugar que pudimos conocer íntimamente, sin olvidar detalle luego en el mundo de la vigilia (como ocurre cuando lo sueñas), gracias a la galardonada serie de cómics The Sandman (1989).

Ese lugar comunal al que todos vamos a desarrollar nuestros propios sueños o personales pesadillas nocturnas cuando cerramos los ojos para dormir.

The Sandman: El cómic

Creada y guionizada por el escritor británico Neil Gaiman e ilustrada por, entre otros, Sam Kieth, Mike Dringenberg y Dave McKean.

Casi tres décadas de vigencia en reediciones a petición del público la pusieron en el punto de mira para una serie en imagen real de Netflix que, si no hay más retrasos, llegará a finales de este 2021.

El guion es, en sí, una compleja construcción de una catedral de historias que se pueden disfrutar individualmente y en cualquier orden sin perder coherencia o interés intrínsecos. Narradas a través de un amplio elenco de personajes que sutilmente acaban apilándose unas sobre otras para edificar una gran historia más universal.

Primer número de The Sandman.
Primer número de The Sandman.

Te mostraré el terror en un puñado de polvo.

La serie regular consta de 75 números mensuales de 24 páginas, Y dentro de esta gran historia hecha de otras más pequeñas, encontramos los constructos de mediana longitud, los arcos argumentales que sostienen a medio plazo el interés y ordenan esta construcción narrativa.

Desde luego es un desafío trasladar un guion como el de la serie nacida bajo el sello de DC Comics a imagen real. Está por ver hasta qué punto son capaces de conseguirlo teniendo en cuenta su compleja estructura y su arrollador surrealismo más que ocasional.

La serie de Netflix ha encontrado más sencillo abordar la historia a través de esos arcos, y eso mismo hará este pequeño análisis, siendo el primero el que abarca los números 1-7:  (I) Sandman, Preludios y Nocturnos.

Es, por supuesto, una referencia musical y una broma, un juego de palabras, al ser nuestra introducción al Sueño. Los guiños a la música son recurrentes. La idea de una obra puede ser un regalo en sueños del propio Morfeo, y a veces hacen referencia a si mismo…

¿Cuáles son las pesadillas de los superhéroes?

Preludios y Nocturnos es el punto de partida de la obra, el que presenta y estructura las bases y los protagonistas. Como tal, tiene tres objetivos claros, aunque a medida que se desarrolla queda claro que va fracasando (probablemente para bien) en al menos dos de ellos.

El primero: presentar a los personajes protagonistas

Cosa que hace con éxito y dotándolos de un misterioso interés y bastante carisma.

La historia nos muestra como una orden esotérica, La Orden de los Misterios, captura a Sueño por error en un ritual destinado a apresar a su hermana menor, Muerte.

Afortunadamente, porque como irán descubriendo, las consecuencias de mantener preso a un Eterno para el mundo no son pocas. Sin embargo, en su reclusión, Sueño queda tremendamente debilitado y alejado de sus objetos de poder, y cada vez más débil debe buscar como liberarse.

Morfeo en busca de venganza dibujado por Sam Kieth
Morfeo en busca de venganza dibujado por Sam Kieth.

Más tarde nos muestra su búsqueda de restauración y rehabilitación de su poder personal, y su decisión de reincorporarse a sus responsabilidades.

Como curiosidad, en uno de esos magníficos guiños y easter eggs que contiene la obra, plena de referencias literarias (con un amor obsesivo por las referencias shakespearianas) e históricas, decir que la Orden de los Misterios es un trasunto muy poco disimulado de la muy real Orden mágica de Thelema en la que participó el mismísimo Aleister Crowley.

Las disensiones entre sus personajes recuerdan a la historia del ingeniero de cohetes espaciales autodidacta Jack Parsons, un personaje curioso (Strange Angel, serie de TV, para más referencias sobre su vida).

La historia puede parecer absolutamente fantástica y surrealista, pero la realidad a veces casi supera a la ficción. Así lo que ocurre con más de uno de los personajes que Gaiman hace aparecer en estos comics.

El segundo: marcar el tono general de la obra

En principio se proyecta como una que pretende el acercamiento al terror gótico, con un tono algo más adulto de lo habitual en DC Comics, la casa madre en la que nace.

De hecho, es la época en la que Karen Berger, directora ejecutiva del sello, proyecta una línea editorial enfocada a un público más maduro que el habitual consumidor de superhéroes.

Donde puede haber violencia explícita, abuso de sustancias, terror, sexualidad y temas controvertidos, y temática más compleja y adulta. Nace así la línea Vértigo, y The Sandman es uno de sus buques insignia.

En estos primeros números es casi de obcecación reactiva como aparecen metidos prácticamente con calzador cada uno de los temas mencionados, como si al joven guionista se los hubieran puesto como requisito base imprescindible.

Lucifer y Sueño en el infierno.
Lucifer y Sueño en el infierno.

Son más oscuros y gore que aquello en lo que posteriormente va evolucionando la serie. Lo que no es tanto problema como la sensación de renquear un poco. De ir algo forzado ese tono. Aunque no dejan de ser episodios interesantes.

Especialmente aquellos en los que se empieza apuntar el tono de cuento postmoderno que abundará más adelante en la serie. Como Una Esperanza en el Infierno, donde Gaiman presenta por primera vez esa carismática visión de Lucifer que luego le ha dado su propia serie de TV, (sí, en este aspecto se basa).

O El Son de Sus Alas, que cierra el arco con la presentación de la hermanita Muerte, la más simpática y responsable de la existencia desde la descrita por Terry Pratchett, sin lugar a dudas…

Lo que lleva a…

El tercero: intento fallido

El de interconectar con fluidez el mundo de los siete Eternos con el Universo DC a través de personajes de otras colecciones regulares más antiguas.

En estos primeros 6 números, los cameos con personajes de DC Comics son incesantes y hasta motor en la narrativa.

Abel y Caín.

Caín y Abel, los únicos quizá que encajan con gracia posteriormente en este universo (sí, son los hermanos bíblicos) al contar ya previamente con sus  propias colecciones de “terror”, La Casa de los Secretos y La Casa de los Misterios. Son situados a menudo como alivio cómico en las regiones periféricas de la Pesadilla.

Son recuperados con cierto tino y permanecen como recurrentes; John Constantine, Etrigan o el villano de tercera Dr. Destino (John Dee), que es incluso el villano de buena parte del arco argumental. Enlazando su habilidad de hacer realidad los sueños a una conexión con un objeto de poder de Sueño. En cambio, vuelven a verse como algo demasiado forzado que de alguna forma en ocasiones entorpece el ritmo.

Morfeo y John Dee en The Sandman.
Morfeo y John Dee en The Sandman.

Con el paso del tiempo, y salvo contadas excepciones, estas apariciones superheróicas se irán reduciendo hasta casi desaparecer. Permitiendo a la serie desarrollar sus personajes y tener ritmo y personalidad intrínsecos.

Menos basados en el conflicto externo y mucho más centrados en el interno. En el crecimiento personal de Sueño y los que le rodean, con un tono mucho más poético, haciéndose probablemente aún más adulto.

En el mundo real, es más habitual pelear con uno mismo que con otras personas…

El Son de Sus Alas

Este episodio final, como final del arco que nos presenta a Sueño, es, sin duda, un punto y aparte fantástico que describe bien ese cambio de tono y desarrollo propios. Introduce en un solo capítulo con solidez y simpatía a aquella que iba a ser la apresada: Muerte.

Recuperado su poder, Sueño alimenta a las palomas en el parque pensando que hacer a partir de ahora, gozando probablemente de un episodio de estrés postraumático. Su reino ha sido muy dañado y no se encuentra con ganas de iniciar la recuperación. Pero acompañando a su extrañamente optimista y sensible hermanita pequeña, Muerte, en sus labores diarias, recupera el sentido del propósito…

Y sí, esas tareas son las que podéis suponer. Pero no hay el horror que podríamos esperar en ello. Aunque no la comprendan, solo hace su trabajo. Y lo hace con un grado de amabilidad y humanidad sorprendente. Es completamente necesaria.

Morfeo y Muerte en el parque. The Sandman.
Morfeo y Muerte en el parque. The Sandman.

En tan solo un capítulo y sin intervenciones de nada extrínseco a la serie, Gaiman hace un trabajo de presentación mucho más redondo de lo que hizo con Sueño en los seis anteriores.

Comienza a marcar el paso que hace diferente a The Sandman. Destacándola sobre otras cosas preexistentes, y preparando el terreno para el siguiente arco argumental, La Casa de Muñecas, que aún peca de defectos iniciales, pero va cogiendo lentamente la forma definitiva en la que cristalizará la narrativa. Lentamente irá de las Pesadillas al Sueño, pero eso es asunto para más adelante.

Plus: una pequeña historia sobre el poder de las historias

La historia de cómo se generan los personajes es siempre curiosa. De Sueño cuenta el autor que tuvo la idea viendo un kimono japonés, negro y con el filo bordeado en llamas, (el personaje lleva a menudo una capa así). Pero me parece especialmente bello el concepto de su Muerte.

No el visual, que también es simpático: Muerte es idéntica a la camarera que los atendía en un restaurante. La cruz de la Vida egipcia (Anhk) al cuello, menuda, gótica y de pelo oscuro.

Es el espiritual el que da nombre al capítulo y carácter al personaje.

A la hora de desarrollarlo, concibió al ángel de la Muerte islámico. Imaginad una presencia divina alta como una torre, sobrenaturalmente hermosa, imponente, con decenas de pares de alas, en absoluto silencio.

Cada una de esas alas está compuesta de plumas iridiscentes, como de pavo real. Y cada uno de esos “ojos” de las alas se abre y se cierra. Cuando uno se abre otro se cierra. Constantemente.

Y cada uno de esos movimientos representa un alma humana que parte para siempre del mundo, recogida por el ángel.

Ahora imaginad en el silencio y conociendo su significado, el susurro interminable de esas alas con esas plumas en constante movimiento, sabiendo que todo forma parte de un orden divino superior. Uno que puede parecer severo, pero que contiene un propósito que desconocemos, incluso amable.

El son de sus alas.

¿Dices que los Sueños no tienen poder aquí?

 Entonces dime, Lucifer Estrella del Alba…

¿Qué poder tendría el Infierno si los condenados

  no soñasen con el Cielo?

The Sandman, Una Esperanza en el Infierno.

Continuará…

AQUÍ puedes leer The Sandman: Preludio (Parte 0)

AQUÍ puedes leer The Sandman: La casa de muñecas (Parte 2)

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