‘The Sandman’: País de Sueños (Parte 3)

Bienvenidos una noche más al Sueño. Hoy trataremos el tercer arco argumental de The Sandman, llamado País de Sueños. Particularmente, aquí es donde empecé de verdad a disfrutar la serie y a tener un apunte de lo que realmente terminaría por ser.

Es casi palpable como Gaiman se sacude casi por completo el cepo de las «peticiones» de la editorial, DC. Comienza a narrar con soltura, a su estilo particular y sin miedo a la supervisión de todo novel en un puesto de responsabilidad.

Para empezar, reescribe todo el asunto de lo que es la continuidad de una historia a largo plazo. Los cuatro capítulos que la componen, del 17 al 20 de la serie regular, no tienen una temporalidad sucesiva. Hay que leer uno para comprender que ocurre en el siguiente. Se consolida el estilo Gaiman, que, solo tímidamente, había despuntado en dos o tres números anteriores.

Como cuatro sueños en cuatro noches distintas, cada capítulo es una extraña e imaginativa historia en apariencia independiente del anterior. Se pueden disfrutar como relato corto incluso sin haber leído nada de todo lo anterior y sin tener que leer nada de lo que vendrá, teniendo solo en común entre ellas la aparición de un Eterno.

En tres de ellas este será Sueño, pero en la última profundizamos en su empática hermana, Muerte.

Muerte en País de Sueños.
Muerte en País de Sueños.

Qué sueños vendrán en ese sueño

Así, en el número 17 de País de Sueños, tenemos la primera historia del arco, Calíope.

Gaiman no se olvida aún del todo de las viejas «exigencias» de Vértigo. Nos encontramos con un relato con un corte oscuro, que roza un terror mucho más sutil que el explorado hasta ahora, pero que sigue intentando dar algo de la grima que se supone que deben dar los relatos de esta línea.

Un terror muy personal.

País de sueños: Calíope

Calíope es la historia de un aspirante a escritor que hace un trato con un viejo vendedor de best-sellers para que le ceda su secreto. El aspirante acaba como él, encerrando y violando a su musa para conseguir el éxito. Y lo consigue. Pero Calíope no solo tiene el nombre de la musa clásica, es que lo es, atrapada según los misterios en la falda del monte Olimpo.

Es la misma que fue madre de Orfeo con Oniros… O Morfeo, Sueño de los Eternos. Y aunque no acabaron muy a buenas, este, al atender por fin sus súplicas tras su largo encierro, no se tomará muy a buenas lo de un mortal encadenando a una fuerza de la imaginación…

Supongo que es como aquella frase que venía a decir que los buenos escritores embellecen la realidad, los mediocres a veces consiguen mostrarla tal cual es, y los malos la violan y la dejan mutilada.

Seguro que Gaiman nunca la olvida.

El capítulo es en apariencia sencillo, pero de una premisa que deja un genial sabor de boca a su desenlace con cumplida y (hoy estoy cruelmente bromista, aunque no llego a que sea una broma asesina, así que añado un «nunca mejor dicho», ejem) muy imaginativa venganza… (leedlo y sabréis por qué lo digo).

Las referencias a historia clásica se pueden ir buscando si despiertan la curiosidad del lector tanto sobre mitos griegos. Nos darán pistas tanto sobre historias del pasado, como sobre aquellas que han de venir de Morfeo/Oniros u otros interesantes datos históricos contados de pasada. Nos enseñará lo que es un bezoar y por qué eran tan apreciados.

¿Qué es un bezoar? Un país de sueños.
¿Qué es un bezoar?

El oscuro y curioso estilo de Kelley Jones y Malcom Jones III que ilustra el capítulo, completa la sensación de ser algo muy distinto a lo antes visto a esta pequeña historia acerca de las grandes historias.

¿Nunca os habéis preguntado por qué hay escritores menores hasta entonces que de repente saltan al candelero con grandes sagas y de pronto ¡poof!, parecen desaparecer y jamás terminan ese último libro de esa última exitosa saga? O sea, yo no quiero señalar a Zafón o a George R. R. Martín, pero… ahí lo dejo caer. Ejem.

País de sueños: El Sueño de un millar de gatos

En el número 18 tenemos una deliciosa historia con todo el aire de una fábula con moraleja final incluida. Esta vez variando definitivamente el tono oscuro del relato por el lirismo poético y un sentido del humor irónico.

La historia cuenta la reunión de unos cuantos gatos de toda procedencia para escuchar el relato de una vieja gata siamesa.

Esta les cuenta cómo los humanos, de los que hasta entonces se sentía hija mimada, ahogaron a sus cachorros. Desde entonces se dio cuenta de su destino miserable y viaja por el Sueño para que el Rey de los Sueños le cuente como liberarse.

Él le revela la sencilla solución. Los humanos ya lo hicieron una vez, cambiando así para siempre el mundo de gatos y humanos. Por eso viaja por los confines del mundo buscando oyentes, intentando que un millón de gatos sueñen lo mismo una sola noche; un mundo donde no son esclavos, sino amos…

Ilustrada nuevamente por los Jones, esta historia que parece una sencilla humorada sin mayor propósito nos revela algunas cosas nuevas.

Si la anterior nos hablaba de la edad real de Sueño, su impacto en las historias humanas y sus relaciones familiares fuera de los Eternos, esta nos enseña su fluidez como representante de los Sueños de todas las criaturas.

Cómo se muestra, tanto según lo que él desea, cómo lo que desea ver el Soñador. Con lo que su forma corpórea no es estable. Que no hace especiales migas con ninguna raza, aunque es receptivo a todos, según lo que considere competencia directa de su Dominio…

Gatos. País de sueños.

País de sueños: El Sueño de una noche de verano

En el número 19 tenemos El Sueño de una noche de verano. Un juego encantador de metarrealidad en todas sus acepciones, tal como lo es la mismísima obra de Shakespeare a la que hace referencia. O en este caso quizás sería más indicado hablar de metateatralidad. Es un poco confuso todo, pero no deja de ser un juego de muñecas rusas de ingeniosa ironía y perfección.

No es la primera vez que Gaiman se lanza a un juego semejante por la misma época isabelina. De hecho, esta historia es una especie de continuación de aquella en la que se nos presentaba a Hob Gadling, el testarudo inmortal. Pero también se nos enseña cómo un joven William Shakespeare hace un trato con Morfeo, para tener mejores sueños teatrales que su rival en los teatros y compañero de copas, Kit Marlow (en su época se le consideraba el mejor escritor teatral, aunque le pesara al maestro Shakespeare, pero jamás pasó a la posteridad como el aunque vendiese mas obras),

A cambio, Morfeo le pide en pago tres obras, dedicadas por entero a los sueños que el Señor de los Sueños desea ver interpretados.

Todo esto como de pasada, pero aquí se ve que sería importante para continuar con la historia. Como excusa para introducir a la época y al escritor, que imagino serán muy del gusto de Gaiman. Y ese es su estilo.

Así, la historia nos muestra como Morfeo pide que se interprete la primera de esas obras terminadas por Shakespeare, El Sueño de una noche de verano, ante un público muy particular: las mismas hadas de la obra que sin que Shakespeare lo sepa, pues la historia la soñó, existen en la realidad.

The Sandman: Un País de Sueños, por Charles Vess.
The Sandman: Un País de Sueños, por Charles Vess.

El juego es tan impactante que ganó (lo contaré luego en detalle) un premio importante de narrativa fantástica.

El Sueño de una noche de verano habla recurrentemente de sueños, pero de acontecimientos fantásticos que ocurren de veras en la obra. Que sus componentes instan a tomar como un sueño por el público por ser demasiado extraños para ser creídos.

No solo eso: El Sueño de una noche de verano, es quizás la única que contiene en su argumento dos niveles de realidad tespiana. Narra con una obra teatral, entre otras cosas, cómo se prepara otra obra dentro de la primera. Cómo los actores hacen su casting, etc, con lo que aprendemos algo sobre las particularidades del teatro isabelino (como por ejemplo, que las mujeres debían ser interpretadas por hombres, para evitar la admiración masculina excesiva. Tal y como insinúan, no creo que esto funcionara exactamente como creían que funcionaría. Ejem).

Para rizar el rizo, el público, en este caso, son las mismas hadas que se representan en la obra, Oberon, Titania, y su séquito. Como si la representación no contuviera, como comedia de situación que es, ya suficientes enredos.

Aún más: durante la representación de la obra, cuyo argumento es bien conocido, Puck, el duende bromista (y según parece un poco psicópata), intrigado por el juego, roba la máscara y se interpreta a sí mismo.

Muerte en País de Sueños.
Puck, el bromista. País de sueños.

Es solo un apunte del ultimo y magistral juego de metarrealidad. Entre los actores están Shakespeare y su hijo Hamnet. En la realidad, sabemos que Shakespeare fue como mínimo un padre algo frio y distraído por el teatro y los negocios, y nos muestran la soledad del pequeño actor.

Titania, reina de las Hadas, cuya representación en la obra se encapricha de un niño humano para que sea su criado, parece estar bien representada. Se la ve intrigada por Hamnet y en el descanso le ofrece un viaje a las maravillas de su país encantado.

En el mundo real, donde las enfermedades eran comunes para los infantes, el pequeño murió no mucho después de la época del relato. Quizás un sueño amable que Gaiman regala al recuerdo de un padre algo ausente, pero genial escritor.

Enrevesado, pero magistral. Esta vez es Charles Vess el ilustrador, como no podia ser menos a la hora de representar hadas en un bosque…

País de sueños: Fachada

Y en el 20 está Fachada. Un curioso penúltimo intento de la serie de acordarse de los crossovers superheroicos con el universo DC regular, pero esta vez, al estilo Gaiman.

Aprovechan un personaje del que se sacó nulo provecho, Urania Rainie Blackwell, alias Elemental Girl. Básicamente, la contrapartida femenina tan de moda en cierta época en los cómics, donde por cierto suelo acordarme a veces mucho de la pobre Calíope, ejem, de otro personaje tristísimo, pero que nadie pensó nunca en cargarse, Metamorfo.

Los poderes y aspectos de ambos son casi idénticos, y consistían en convertir cualquier parte de su cuerpo en otros elementos químicos sólidos o gaseosos conservando la conciencia y revirtiendo luego a un aspecto monstruoso y como de retales de elementos.

A diferencia de Metamorfo, Rainie se ha alejado del mundo superheroico y vive una historia demasiado humana. Su diferencia la aísla de los demás. Vive como una deformidad que debe ocultar, lo que la hace vivir encerrada y sin amigos. Deseando y temiendo salir al exterior. Su existencia es una tortura de soledad y ansiedad diarias. Desea morir, pero no puede, porque, en teoría, su condición es de inmortalidad.

Gaiman aprovecha para tapar algún agujero gordo en la trama de algunos de los guiones más malos de DC al escucharla amablemente y mostrarle que también los inmortales pueden morir. Ya se enfrentó a alguno que lo hizo.

Amablemente le aconseja que no se aferre a las fachadas o al pasado, pero Rainie esta más allá de toda esperanza. Se lo toma como una incitación a dejar atrás su fachada mortal. Muerte, resignada a un poco más de indeseado trabajo, le enseña a mirar una vez más tras las apariencias para que consiga lo que quiere. Le desea mejor suerte para la próxima… Parece ser que Gaiman contempla la reencarnación como algo bonito de soñar.

Muerte en País de Sueños.

Vagando por el País de Sueños

Todas las historias contienen elementos que infunden temor, pero a un nivel tan humano que pierde todo lo burdo. Y de hecho, hay un cierto romanticismo en todas y cada una de ellas. Convirtiéndose en admoniciones poéticas para el ser humano, en fábulas. País de Sueños es el inicio de lo que será lo mejor de The Sandman. Y se lee en un suspiro…

Este conjunto de cuentos, leída la colección completa, comprenderemos que no son inconexos. Sencillamente, el hilo que los conecta se hace mucho más amplio en el espacio y el tiempo. Por tanto, solo con la aparición recurrente de algunos de los personajes (no tenemos nunca claro cuáles serán protagonistas globales o no hasta que leemos bastantes de ellos, pero eso no quita el sueño-permitidme la broma-cuando disfrutas un relato individual), veremos el cuadro total, lo que los relaciona con otros recurrentes, lo importantes que eran las pistas sobre su vida que otorgan.

Contienen datos que permiten conocer a pequeños bocados no solo el pasado de los personajes que conectarán entre sí, sino también las circunstancias que provocan acontecimientos futuros importantes o que nos hacen comprender carácter o decisiones.

Haciéndonos sentir que conocemos al personaje y su historia con la profundidad con la que conoces a un viejo amigo de años. En lugar de quedarte en una historia que sucedió ante tus ojos en tres horas o tres días durante seis o siete capítulos, pero en la que te introdujiste mucho más en lo que hacían que en como y porque lo hacían. Es difícil de explicar sin haberlo leído, pero probadlo, la sensación final es deliciosa, y bastante inusual en un cómic.

Además, cada relato está tan lleno de guiños históricos y datos curiosos. Imaginación desbordante e impresiones sobre el alma y la cotidianeidad humana (pocas veces analizadas mientras la vivimos desde dentro en lugar de leerla) dentro de un montón de sucesos extraños.

Da la sensación de estar leyendo una pequeña fábula moderna, de sabor clásico, pero totalmente adaptada al talante actual. Bocaditos de cuento que se leen con auténtico disfrute. Y son realmente cortos. Una gozada.

Bonus: la historia de los World Fantasy Awards.

Hay una historia muy curiosa detrás de el número 19, El Sueño de una noche de Verano.

Este es el primer y único (podría ser el último) relato proveniente de un comic-book que ha ganado un premio importante de fantasía narrativa: el World Fantasy Award a la mejor historia corta, allá por el 1991.

Muy mal debía estar el panorama ese año (los buenos aficionados a la ciencia-ficción o la narrativa fantástica saben que efectivamente, salvo gloriosas excepciones que muy rápido no escriben, está el pantano de la creatividad algo seco, repitiendo una y otra vez las mismas manidas fórmulas).

Que, a ver, a mí me gusta Tolkien como a cualquiera, pero llevo décadas viendo a los elfos y los orcos en los relatos de magia y espada como quien ve asomar una cucaracha, yo solo digo eso.

Dicen las malas lenguas que la historia de Gaiman ni se presentó a concurso, dado que hablamos de un premio a novelas. Pero que algún miembro del jurado la leyó, la echó sobre la mesa y tras arduas deliberaciones, se le concedió el premio por encima de los otros relatos en concurso. O sea, yo solo digo eso. Que tardáis en leer la serie los que no la conocéis.

Esto no sentó muy bien en la comunidad de escritores, que pusieron el grito en el cielo alegando que el premio no podía concederse a un comic-book, siempre según las malas lenguas, y reclamaron un cambio de las normas para que nunca más pudiera volver a ocurrir algo así.

La postura oficial actual (estos no son los androides que estáis buscando) es que no es necesario revisar el asunto dado que el premio concedido era un «Premio Especial Profesional».

No obstante, tras la polémica levantada (?), ningún «Premio Especial Profesional» ha vuelto a ser concedido a un comic o novela gráfica a día de hoy.

Con suerte, en algún momento el estigma del comic como arte menor o infantil en todos sus aspectos desaparecerá. Se podrá reconocer la excelencia sin prejuicio alguno, porque hay obras estremecedoras y de calidad excepcional de todas las temáticas y estilos de arte.

Mientras tanto, gracias por un trabajo bien hecho, Mr. Gaiman. En la historia queda.

¡Es magnífico!¡ Y es cierto!

Nunca sucedió tal cosa,

y sin embargo, ¡es cierto! 

¿Qué mágico arte es este?

                                                 

Puck Robin Goodfellow. País de Sueños

         

Continuará…

AQUÍ puedes leer The Sandman: Preludio (Parte 0)

AQUÍ puedes leer The Sandman: Preludios y nocturnos (Parte 1)

Pincha AQUÍ para leer ‘The Sandman’: La casa de muñecas (Parte 2)

                                          

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