‘Tokio, estación de Ueno’: los hombres invisibles

Tokio, estación de Ueno es una dolorosa novela cargada de crítica y verdad sobre la supervivencia en las ciudades y la descomposición de la familia. Un cuento, una fábula preciosista sobre el dolor y la soledad. Sobre las víctimas que deja a su paso la sociedad capitalista. Una certera e implacable mirada a ese mundo que no queremos mirar.

Sinopsis de Tokio, estación de Ueno

Kazu nació en Fukushima en 1933, el mismo año que el emperador japonés. Su vida se ha visto siempre ligada a la de la familia imperial. Ahora su espíritu no puede descansar. Se ve condenado a vagar por el parque que se extiende junto a la estación de Ueno, en Tokio. Ese lugar marcó su existencia y fue el escenario de su muerte.

El parque fue lo primero que vio al llegar a Tokio para trabajar como peón en los preparativos de los Juegos Olímpicos de 1964, y también fue allí donde terminó sus días. Como uno más de los muchos desheredados que lo habitan. Traumatizado por el tsunami de 2011 y enfurecido por el anuncio de los Juegos de 2020. Con el paso de los años, Kazu ha perdido toda noción física del mundo que le rodea, pero su capacidad de percepción es más aguda que nunca. De su mano atravesamos las luces y las tinieblas de la vida de Tokio.

Editorial Impedimenta.
Tokio, estación de Ueno, de Yu Miri, publicado por la editorial Impedimenta.

Las mujeres y hombres invisibles

La novela de Yū Miri nos habla de la superficialidad de un mundo lleno de belleza. Un mundo lleno de una belleza tan invisible como muchos de los ciudadanos que lo habitan.

A lo largo de la historia, hubo momentos en los que ver una sencilla flor, suponía disfrutar de un precioso momento estético. Hoy en día, las flores más bonitas pasan completamente desapercibidas. Nadie les hace caso. La gente las pisa. Las mata. Solo cobran importancia en el ramo de una novia, en las rosas que se regalan los amantes, o en las coronas de los funerales. Son un simple adorno en un parque. Un punto de color sobre verde o un pequeño motivo del diseño de algún vestido. Lejos están los tiempos en los que eran tan valoradas como mirar un Monet o un Klimt.

Nuestra sociedad, tiene la capacidad de hacer invisible la belleza. De hacer invisible la vida. Nuestra sociedad posee un hambre insaciable. Nos consume a la misma velocidad que nos incita a consumir. Nos devora y en muchos casos, nos regurgita transformados en otro ser. En un ser invisible.

Estación de Ueno.
Estación de Ueno.

Si no producimos, si no tenemos posesiones o papeles de colores con números impresos de inmenso poder, seremos invisibles.

Nuestra familia nos dejará de ver. Perderán esa capacidad. Así como nuestros amigos, compañeros de trabajo, o nuestros vecinos. Los techos ya no serán para cubrirnos, se convertirán en anhelos. La calle será nuestro nuevo hogar. Nuestro baño, salón y dormitorio. Solo nuestros perros y gatos nos apreciarán. Pero como nos muestra Yū Miri en Tokio, estación de Ueno, adquiriremos un nuevo poder, un talento perdido. Podremos volver a ver la belleza de la vida. De lo que pasa desapercibido. Las flores dejaran de ser invisibles para nosotros.

Sobre Miri, Yū

Yū Miri nació en la ciudad japonesa de Tsuchiura en 1968. Hija de emigrantes coreanos, pertenece a la etnia Zainichi y es de nacionalidad surcoreana, a pesar de escribir en japonés.

Yū Miri. Autora de Tokio, estación de Ueno.
Yū Miri.

Víctima en su infancia de episodios de xenofobia y de acoso escolar. Tras varios intentos de suicidio, encontró refugio en la literatura tras descubrir a Edgar Allan Poe, Dostoievski, Faulkner y Truman Capote.

Creció en Yokohama y posteriormente trabajó en la compañía de teatro Tokyo Kid Brothers como actriz y asistente de dirección. En 1986, formó la compañía teatral Seishun Gogetsuto, pero pronto empezó a escribir prosa. Su primera novela, una obra semiautobiográfica titulada Ishi ni Oyogu Sakana (El pez nadando en la piedra, 1994), se convirtió en el foco de una controversia ética y legal. No pudo ser publicada hasta 2002.

Es autora, entre otras, de las novelas Furu Hausu (Casa llena, 1996), gracias a la que se alzó con el Premio Noma, y Kazoku Shinema (Cine familiar, 1997), galardonada con el premio Akutagawa. Su novela autobiográfica Inochi (Vida) fue adaptada al cine en 2002.

Póster de la adaptación a cine de Inochi por Tetsuo Shinohara.

Su obra más notable para crítica y lectores es Tokio, estación de Ueno (2014), que fue premiada en 2020 con el National Book Award de Literatura Traducida en Estados Unidos. Desde 2001, Yu Miri vive en Kamakura.

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