Sitges 2021:’In the Earth’, Ben Wheatley contra Darwin y el antropocentrismo

In the Earth (2021) es la última película de Ben Wheatley, director de culto que fue vapuleado por la crítica tras su última película, Rebeca (2020), momento en el que algunos críticos llegaron incluso a dar su carrera por defenestrada.

No es necesario defender a Wheatley del escarnio inmerecido que recibió, porque él solo se ha encargado de sobreponerse a fuerza de rodar.

In the Earth nos lleva directos al Wheatley habitual, el que nos ofrece películas en apariencia sencillas porque fluyen con enorme agilidad, pero que ocultan múltiples capas de profundidad. Consiguiendo un bordado de hilo fino que para apreciarlo es necesario analizarlo de cerca, observando con cuidado todos sus detalles. Porque es justo en esa distancia corta donde Wheatley es capaz de maravillar, incluyendo también el film Rebeca.

In the Earth nos cuenta la historia de Martin (Joel Fry), un investigador de micorriza que tiene que encontrarse con Olivia (Hayley Squires), una antigua compañera que está realizando un experimento en el corazón del bosque.

El mundo en el que se encuentran está en mitad de una pandemia vírica catastrófica para la que la humanidad está buscando una cura.

In the Earth de Ben Wheatley.
In the Earth de Ben Wheatley.

Martin cuenta con la guardabosques Alma (Ellora Torchia) como guía para poder encontrar a Olivia. En el trayecto serán asaltados por Zach (Reece Shearsmith), al mismo tiempo que el bosque parece comportarse como un ente único con inteligencia propia.

La historia de terror que nos propone Wheatley tiene muchos aspectos sobre los que podríamos reflexionar, pero para comprender realmente qué nos quiere transmitir la película hay que fijarse en el detalle en apariencia más insignificante de la sinopsis; la micorriza.

¿Qué es la micorriza?

La palabra micorriza es el resultado de la combinación de los términos griegos mycos (hongos) y rhizos (raíces). Se refiere a una relación simbiótica entre hongos y plantas a través de sus raíces.

La planta recibe minerales y agua, mientras que los hongos reciben hidratos de carbono y vitaminas. Los hongos ayudan a las plantas contra problemas del suelo como la salinidad, cambios de temperatura o acidificación. Además, les permite alcanzar nutrientes lejanos a los que no podrían acceder únicamente con la longitud de sus raíces.

Esta relación de cooperación natural no es cerrada. Un mismo hongo puede estar conectado a diferentes raíces, al mismo tiempo que una raíz puede estar conectada a diferentes hongos. De esta forma se crea una red orgánica cooperativa bajo tierra que puede llegar a tener kilómetros de extensión.

La red orgánica puede llegar a hacer fluir nutrientes de un árbol a otro, llegando a aparecer plantas micoheterotrofas: plantas que ni siquiera necesitan hacer la fotosíntesis porque todos los nutrientes le llegan por la red de micorriza.

Existen plantas como las orquídeas que directamente no son capaces de sobrevivir sin la existencia de una relación simbiótica micorrízica. En su proceso evolutivo no se han adaptado como un ser vivo autosuficiente, sino que asumen la relación simbiótica como positiva y necesaria para su existencia.

Orquídeas, un ejemplo de la necesidad de una relación simbiótica.

Existen restos fósiles que ubican estos hongos hace más de 460 millones de años. Se considera que la relación simbiótica micorrízica fue esencial para la aparición de la vida vegetal y, posteriormente, para la aparición de la vida animal.

Las redes micorrizas, que se mencionan varias veces en In the Earth, nos llevan al kit de la cuestión conceptual que sobrevuela a lo largo del film, que es repensar el “origen de las especies”. No desde la lucha salvaje por la supervivencia, sino como una red interconectada que sobrevive gracias a la cooperación.

In the Earth: Mutualismo vs depredación

Piotr Kropotkin (1842 – 1921) fue un ferviente crítico de la propuesta del origen de las especies de Charles Darwin (1809 – 1882). Para Kropotkin las especies no evolucionaban siguiendo la selección natural, sino que consideraba la evolución asociada al mutualismo y la cooperación entre especies.

Piotr Kropotkin.

Darwin plantea una imposición por la fuerza, donde las especies más adaptadas son las más poderosas y dominantes, mientras Kropotkin propone un equilibrio fruto de relaciones simbióticas, resultando la adaptación no como la búsqueda de ser el más fuerte, sino consecuencia de buscar la mejora en función del contexto simbiótico.

Para Kropotkin el ser humano es una especie más. Mientras que en el darwinismo el ser humano es la especie mejor adaptada. La coloca por encima de todas las demás, dando lugar a la justificación teórica del antropocentrismo.

Cuando se mencionan las oposiciones al darwinismo se suele mencionar los enfrentamientos con la iglesia o con el lamarckismo, donde siempre sale ganando, pero se suele omitir el enfrentamiento con el mutualismo de Kropotkin.

Charles R. Darwin © Bettmann/CORBIS

En la actualidad esta postura que defiende la cooperación entre especies está volviendo a coger fuerza y adquirir relevancia, como puede apreciarse en la entrevista a Jordi Costa a colación de la exposición Ciencia Fricción: vida entre especies compañeras.

Y es de todo esto de lo que nos habla Ben Wheatley en In the Earth.

El lugar del ser humano en In the Earth

La película arranca con el ser humano amenazado por un virus que afecta a la población mundial, igual que en nuestra realidad presente. En este sentido se representa al ser humano como una especie amenazada que busca combatir un agente no humano para eliminarlo y sobreponerse.

A nadie se le ocurre poner en duda que nuestra especie debe eliminar todo aquello que lo amenace. No hay conflicto ético en este tipo de exterminio. Asumimos el enfoque darwinista en estado puro.

Ante esta situación aparece un enfoque completamente diferente, el mutualismo natural representado por la micorriza, que tiene especial densidad en el bosque donde acude Martin.

En la película se habla de esta masa orgánica subterránea como una especie de red neuronal. Como un ente que tiene una inteligencia similar a la humana y que incluso quiere transmitirse con los humanos.

El ser humano no acepta que pueda haber una especie no humana a la que no pueda dominar, por lo que le da rasgos humanos al mismo tiempo que la demoniza. Considerándola un espíritu malvado del bosque llamado Parnag Fegg.

Parnag Fegg. In the Earth.
Parnag Fegg.

Una red simbiótica inabarcable se reduce haciéndolo abarcable, proyectándole una forma y comportamiento humano. Como se puede apreciar en el cuadro donde Martin lo descubre y definen como se van a remitir a este ente a lo largo del film.

Además, se le atribuyen monstruosidades propias humanas, como es la desaparición de niños en los años 70. De alguna forma se exculpa a los humanos de estas monstruosidades para demonizar una organización natural que se escapa a su control.

Olivia y Zach

Y ante el problema que supone Parnag Fegg aparecen dos enfoques humanos, la ciencia y la religión. Zach representa al fanatismo religioso, obsesionado por servir a aquello que no entiende para conseguir su favor. Tal como se hacía en las religiones del antiguo Egipto con el Nilo a través de Happi o en la Grecia clásica con el mar a través de Poseidón.

Para conseguir su objetivo, el fanático religioso se sirve de rituales, ofrendas y sacrificios. El servidor fiel se siente un elegido y se frustra cuando considera que el ente no le concede todo lo que se merece.

Zach, interpretado por Reece Shearsmith. In the Earth.
Zach, interpretado por Reece Shearsmith. In the Earth.

Olivia representa al fanatismo científico. Obsesionada con descubrir patrones de datos donde quizás no existan, basándose en el ensayo error y la obsesiva repetición experimental hasta conseguir el resultado que está buscando.

Olivia se vuelve ciega a la lógica y se mantiene al margen de la fe. Su comprensión se reduce a aceptar lo que da resultados óptimos como válido y rechazar lo que falla por inválido, sumida en un objetivismo científico absoluto.

Mediante su metodología de trabajo, trata de comunicarse y comprender ese organismo múltiple que se desarrolla bajo tierra, pero la utilidad final de todos sus experimentos supone lograr dominar una fuerza de la naturaleza descontrolada para el ser humano.

Olivia, interpretada por Hayley Squires. In the Earth.

El enfoque religioso busca merecer el favor del ente mediante la idolatría, mientras que la ciencia busca dominar el ente mediante la adquisición de datos. Sin embargo, ninguno de estos enfoques admite una relación simbiótica de igual a igual.

Si el ferviente religioso realiza una ofrenda, el ente debe corresponderle con su favor, por lo que a pesar de denominarse servidor, en el fondo está dominando el ente. De la misma forma, la ciencia busca comprender al ente, pero con el objetivo de poder dominarlo. Por eso, a pesar de las disputas que puedan haber tenido, Olivia y Zach acaban aliándose porque tienen un objetivo común: dominar a Parnag Fegg.

La alianza de Olivia y Zach, a diferencia de la de Martin y Alma, no implica cuidarse entre ellos. Simplemente es un reparto de tareas para cada uno conseguir su beneficio personal. No supone una visión simbiótica de conjunto, sino un acuerdo temporal y egoísta.

Martin y Alma

Frente a los antagonistas Olivia y Zach, tenemos a los protagonistas Martin y Alma. Martin tiene relación con la red de raíces y hongos que se extiende bajo el suelo por su trabajo como investigador. Mientras que Alma tiene relación con todo lo que hay sobre el suelo, ya que es guardabosques. Ambos simbolizan a la perfección el concepto de relación micorrízica.

En los primeros momentos no acaba de funcionar a la perfección el encaje entre ellos, principalmente por Martin, pero a partir del momento donde les atacan durmiendo, su relación se transforma en una absoluta simbiosis.


Martin, interpretado por Joel Fry y Alma, interpretada por Ellora Torchia. In the Earth.
Martin, interpretado por Joel Fry y Alma, interpretada por Ellora Torchia. In the Earth.

A partir de ese evento, Martin y Alma se ayudan en cada momento para favorecer su supervivencia como conjunto, no como dos personas individuales. Podemos verlo claramente cuando escapan de Zach, favoreciendo cada uno que el otro pueda escapar gracias a que se ayudan.

Ambos se sacrifican por el otro y por eso consiguen salvarse. No es un “sacrificio para el otro” como impone Zach en su ritual religioso, sino que es un “sacrificio por el otro” realizado de forma voluntaria.

La relación de Martin y Alma con Parnag Fegg es totalmente diferente a la que tienen Olivia y Zach. Mientras Martin muestra cierta curiosidad, anteponiendo siempre el bienestar de las personas que le rodean, Alma por su parte simplemente acepta la existencia de “algo en el bosque” y se integra de forma natural y respetuosa.

Martin y Alma.

Alma no entiende la actitud de Olivia de querer comunicarse con el ente. No comparte la idea de que el propio ente tenga intención de comunicarse con ellos. Tal como le dice Alma a Olivia “Hablas de esa cosa como si fuese humana, pero no lo es”. Alma representa todo lo contrario al antropocentrismo de Olivia y Zach.

Las virtudes de Ben Wheatley

Tal como lleva mostrando Wheatley a lo largo de su filmografía, hay una serie de aspectos cinematográficos que domina claramente y que visten con elegancia cada una de sus películas. Destacamos entre todas sus virtudes el uso de los espacios, el montaje, las interpretaciones y el uso de la violencia.

Ben Wheatley.
Ben Wheatley.

El uso del espacio como contenedor simbólico de la narración. Tal como sucede en Hig-rise (2015), donde el edificio estructura la organización social o en Down Terrace (2009), donde a los protagonistas se les oculta una información en un piso claustrofóbico donde no existe la intimidad ni los secretos.

El tratamiento de los espacios está cuidado en la totalidad de las películas que componen su filmografía. Además, Wheatley imprime una estética de cámara especifica según la naturaleza física y simbólica de cada espacio. Lo que redondea el tratamiento artístico y narrativo del film.

En In he Earth, el espacio adquiere una importancia suprema, con especial interés por el suelo debido a esa inmensa e invisible red de micorriza. Este planteamiento tiene su repercusión en la estética de cámara, mostrando de forma recurrente planos donde el suelo adquiere un espacio y relevancia importante en el encuadre.

Aparecen encuadres con la cámara baja, ligeras angulaciones picadas que aumentan la extensión del suelo y planos abiertos donde el suelo es mucho más extenso que el volumen de los personajes.

Podemos ver este tratamiento sobre todo a partir del momento en el que Alma y Martin descubren la tienda vacía. Cuando se nos muestra un plano con la cámara muy baja con cierto temblor y vegetación en primer término, denotando en el encuadre de cierta “presencia” oculta.

Pocos planos después, en otro plano con Alma y Martin caminando por el bosque mostrado con la cámara baja, el movimiento de cámara nos lleva a finalizar el encuadre en unos hongos.

A partir de este momento, conforme se adentran en el bosque bajo el cual se extiende la red micorriza, la presencia del suelo influye en la estética de cámara y en las decisiones tomadas para componer los encuadres.

Violencia y patetismo

A diferencia de la violencia planificada que aparece como consecuencia de una cadena de actos, lo que la haría previsible por inevitable, Wheatley suele optar por una violencia repentina y desproporcionada. Llegando en casos a ser incluso inesperada.

Con el detonante provocado por el acto violento, Wheatley nos trasporta al imperio de lo aleatorio. El estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. La llegada del caos como un alud que gira toda la trama desarrollada hasta ese momento.

Reece Shearsmith en In the Earth.
Reece Shearsmith en In the Earth.

Wheatley tiende a mostrar una violencia torpe, zafia, sucia, llegando en casos a resultar patética. Toda su filmografía está invadida por este peculiar uso de la violencia, pero podemos destacar especialmente Down Terrace, Sightseers (2012) y Free Fire (2016).

En In the Eatrh la primera agresión violenta aparece de repente sin previo aviso, cuando Martin y Alma son atacados mientras duermen. Esa agresión y sus consecuencias serán el inicio del desvío de la trama. Llevará a los protagonistas hasta Zach, que encarna el agente violento fanático, desproporcionado y zafio que le encanta a Wheatley.

El momento de la amputación de los dedos de los pies es un buen ejemplo de esa violencia torpe y sucia que llega a resultar patética. Forzando una sensación ambigua en el espectador entre el desagrado y la comedia a la que Wheatley sabe inducir como nadie.

Zach y Martin. Parece que no van a pasar cosas buenas...
Zach y Martin. Parece que no van a pasar cosas buenas…

Al final de la película, Olivia y Zach amenazan a Martin y Alma con la violencia ritual. Este tipo de violencia también podemos reconocerla en películas previas de Wheatley. Como sucede en Sightseers y sobre todo en Kill list (2011). Así como también aparece una relación entre violencia y creencias religiosas en A Field of England (2013).

En Down Terrace no aparece esta relación directa, pero si que aparece cierto interés de los personajes por temas de ocultismo. Tal como se muestra en una conversación que tienen sobre El libro de los muertos.

Edición: Cambios de escena y juegos cognitivos

A parte de la fluidez interna durante la escena que suele apreciarse en la sucesión de planos durante la película, resulta interesante el tratamiento que se aplica en varias transiciones entre escenas. Hay una finura técnica y narrativa especial en la transición entre escenas en In the Earth.

Muchas veces, el paso de una escena a otra utiliza un breve plano intercalado. Supone una micro-escena intermedia, ubicada entre la escena que se abandona y la escena hacia la que se transita. Es un recurso interesante que se aplica en diversos cambios de escena y que muestra una finura especial en estas transiciones temporales y espaciales.

No es de extrañar el cuidado de Wheatley en este punto de ruptura espacio-temporal que supone el cambio de escena. Podemos ver como en Rebeca también aplica un tratamiento especial a estas transiciones.

En el caso de Rebeca, aparecen unos cortes que nos muestran de forma intermitente una combinación entre el último plano de la escena saliente y el primer plano de la escena entrante. Como si la escena pasada no se decidiese a terminar y la entrante dudase en querer aparecer. Es interesante el cuidado que aplica sobre este espacio vacío que suele suponer el paso de una escena a otra mediante un corte seco.

El otro aspecto a destacar en el montaje de In the Earth es el juego cognitivo utilizado en tres momentos diferentes del film. En estas partes del metraje, se intercalan un escaso número de frames. Siendo en casos concretos frames puramente subliminales. Logrando jugar con los procesos neuronales relacionados con la comprensión y lectura de plano.

En estos fragmentos se llega en ocasiones a mostrar imágenes por debajo de los umbrales de consciencia del espectador. Siendo este incapaz de percibirlas, o al menos, incapaz de describirlas.

Este juego de montaje que nos propone Wheatley provoca una sensación de saturación cognitiva. Una búsqueda de significado por parte del espectador entre imágenes parcialmente percibidas sin una cadena clara acción-reacción.

Estas combinaciones de edición, que aparecen cuando Martin huye de Zach, cuando Alma trata de atravesar la nube de esporas y cuando termina la amenaza de Olivia sobre Martin, nos recuerdan enormemente a la fantástica secuencia de montaje de A Field of England. Cuando Whitehead (Reece Shearsmith) consume setas y es perseguido por O’Neil (Michael Smiley).

En el fragmento en el que Zach persigue a Martin entre flashes hasta que aparece Olivia para rescatar a Martin, aparecen una gran cantidad de fotogramas subliminales que en su mayoría pasan desapercibidos para la percepción consciente del espectador. Estos fotogramas contienen en su mayor parte plantas y hongos, aunque también aparece imágenes del tótem de piedra.

En el momento en el que Alma trata de atravesar las esporas que flotan formando una nube impidiéndoles marcharse del campamento se suceden una gran cantidad de conjuntos de frames encadenados. Formados por subconjuntos de uno, dos o tres frames principalmente de plantas, que se combinan con imágenes distorsionadas que representan el estado intoxicado de Alma.

Por último, en el fragmento tras la desaparición de la amenaza de Olivia hacia Martin, se suceden de forma similar al anterior baterías de frames de plantas, pero en este caso se combina con imágenes de Alma ayudando a Martin.

Interpretaciones en el umbral de la cordura

Otro aspecto que podemos ver de forma recurrente en las películas de Wheatley aparece en el diseño e interpretación de determinados personajes. Muchas veces al ver sus películas no acabamos de discernir si los personajes están cuerdos o no. Hasta que se desencadenan sucesos violentos y los personajes revelan su esencia y profundidad.

Reece Shearsmith en In the Earth.
Reece Shearsmith en In the Earth.

Prácticamente en cualquiera de sus películas podemos encontrar este tipo de personajes, pero podemos destacar Down Terrace o Sightseers.

Este umbral de la cordura que requiere una gran ambigüedad sobre el estado mental del personaje, implica una enorme precisión por parte de los actores en su interpretación.

En el caso de In the Earth, Hayley Squires (Olivia) y Reece Shearsmith (Zach) transitan este umbral hasta cruzarlo y dejar claras sus intenciones de forma absolutamente coherente y precisa. Para cerrar el reparto, Ellora Torchia (Alma) y Joel Fry (Martin) redondean los matices de sus personajes con buenas interpretaciones.

Joel Fry en In the Earth.
Joel Fry en In the Earth.

No podemos terminar la revisión de In the Earth sin hacer mención a su diseño de producción. La película nace durante la pandemia del coronavirus, teniendo esta como punto de partida inspiracional. La historia se sintió que debía ser contada con urgencia, por lo que Wheatley recurrió a un rodaje rápido y con un equipo mínimo. Tal como ya había hecho anteriormente con Down Terrace.

El proyecto cinematográfico In the Earth fue filmado en 15 días con un equipo reducido de actores y técnicos, ya que además de acelerar el proceso de rodaje, le permitía seguir los protocolos sanitarios sin problemas.

In the Earth: Wheatley volvió a hacerlo

Ben Wheatley vuelve a la carga con una película que fluye como un disparo al mismo tiempo que tiene un entretejido fino y sutil que aporta diferentes capas de profundidad. Es un director que sabe combinar a la perfección el entretenimiento con el mensaje de calado hondo.

Ritos religiosos, ciencia ficción ecológica, terror. In The Earth.
Ritos religiosos, ciencia ficción ecológica, terror. In The Earth.

In the Earth es un film de terror que, además de hacernos disfrutar del cine como espectáculo, quiere transmitirnos un cambio de conciencia. Una ruptura del concepto antropocentrista imperante en la actualidad, donde nos hemos autocoronado como amos de todo lo que nos rodea, para invitarnos a transitar hacia una situación de mutualismo entre especies. Preocupándonos por aportar beneficio a nuestro entorno y no únicamente consumirlo hasta agotarlo.

In the Earth propone un replanteamiento de nuestra relación con la naturaleza y la búsqueda de una reconexión desde el respeto y la simbiosis.

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