Tim Burton y el cine ‘stop-motion’

Tim Burton es uno de los cineastas contemporáneos más reconocidos internacionalmente, si bien es cierto que sus últimos trabajos no han sido muy aplaudidos.

A pesar de que solo ha hecho tres películas de animación y un cortometraje, se le conoce mucho por estas cintas y realmente son dignas de estudio por todo lo que se puede extraer de ellas.

Burton se formó como animador en los estudios Disney en Burbank (Los Ángeles, Estados Unidos) y a pesar de que la mayor parte de su cine es live action, ha conseguido imprimir en este el aura de esta formación como animador. Buen ejemplo de ello es su Alicia en el país de las maravillas (2010) o Beetlejuice (1990).

El origen de todo: stop-motion

El stop-motion es una técnica de animación cinematográfica que tuvo su importancia, sobre todo usada para hacer efectos especiales, en el cine de principios del siglo XX. Consiste en una animación fotograma a fotograma.

El arte stop-motion de Harryhausen en Jasón y los argonautas (1963) que después Sam Raimi  homenajearía en El ejército de las tinieblas (1992) con sus soldados esqueléticos.
El arte stop-motion de Harryhausen en Jasón y los argonautas (1963) que después Sam Raimi homenajearía en El ejército de las tinieblas (1992) con sus soldados esqueléticos.

Es decir, se captura un objeto inanimado en un punto, en la siguiente foto se captura más cerca, en la siguiente más cerca. De este modo, parece que el objeto se mueve solo al reproducir las imágenes juntas y más rápido.  

Se usaba para hacer efectos especiales en un momento mucho más limitado para el cine en cuestiones tecnológicas. Hay diversas formas de hacer stop-motion. Puede hacerse con objetos físicos inanimados o pueden hacerse muñecos articulados, normalmente de plastilina o algo similar, para hacer una película animada.

Algunos de los máximos exponentes del cine en utilizar esta técnica fueron Georges Méliès o Ray Harryhausen, que en 1950 enriqueció el stop-motion aplicándola a muchas de sus películas en las siguientes décadas.

La película de King Kong, la de 1933, fue realizable gracias al stop-motion. El mono gigante era realmente una especie de marioneta de 45 cm de alto, articulado para parecer lo más natural posible.

King Kong (1933)
King Kong (1933).

Los efectos especiales digitales de finales de siglo comenzaron a dejar el stop-motion relegado a desaparecer, pero precisamente fue Tim Burton uno de los que devolvió a la vida a esta técnica gracias a su cine de animación.

Rodolfo Sáenz expone en su libro Arte y técnica de la animación que “en 1993, A Nightmare Before Christmas, de Tim Burton, es el primer largometraje de muñecos que recibe distribución mundial y propone una concepción totalmente novedosa del tratamiento del género” (Saén Valiente, 2008: 26).

Hasta entonces, el stop-motion solo se empleaba para efectos especiales o cosas muy específicas. Burton consiguió demostrar que las películas rodadas de esta manera tienen una magia especial que no poseen las demás.

Primera incursión de Burton en el stop-motion: Vincent

En la extensa filmografía del director californiano podemos encontrar únicamente cuatro películas de animación. Es sorprendente porque, como ya se ha comentado, Burton es muy representativo del cine de animación.

Sin embargo, la mayor parte de su producción cinematográfica no tiene que ver con esto. Si bien es cierto que sus películas de live action están a medio camino entre esto y la animación.

Hay que recordar que Tim Burton se formó en CalArts, el centro de formación de animadores que la Disney tiene en California. Esto quiere decir que el director tenía desde joven una marcada inclinación por la animación.

No obstante, su bagaje personal le llevó a hacer un tipo de animación no siempre pensada específicamente para niños.

Así, en 1982 aparece la primera pieza animada de Burton, el cortometraje en blanco y negro Vincent. Esta cinta corta de unos 5 minutos de duración y en esos pocos minutos condensa el cine del director.

La historia se basa en el poema El cuervo de Edgar Allan Poe. Al menos en cuanto a la estructura. Su narrador (Vincent Price), nos cuenta de forma poética la historia de Vincent Malloy, un niño atraído por el terror, algo melodramático e introvertido, al que le gustaría ser Vincent Price.

En él que se puede reconocer a un Tim Burton infante, solitario e interesado por lo siniestro. Además de a Poe, el corto tiene referencias al cine expresionista alemán. También se pueden intuir algunos de los personajes que luego aparecerían en su siguiente animación con stop-motion: Pesadilla antes de Navidad.

La consolidación de la técnica y estética: Pesadilla antes de Navidad y La novia cadáver

Ya hemos hablado de Pesadilla antes de Navidad (1993) en Las Furias, pero vamos a profundizar un poco más. La primera cosa curiosa es que es el mayor éxito animado de Tim Burton y curiosamente no está dirigida por él, sino por Henry Selick, que después dirigiría las maravillosas James y el melocotón gigante y Los mundos de Coraline basada en un libro de Neil Gaiman.

James atacado por una araña en James y el melocotón gigante, basado en el libro de Roald Dahl.
James atacado por una araña en James y el melocotón gigante, basada en el libro de Roald Dahl.

Como se ha reseñado, en esta película hay elementos que ya aparecen en Vincent, especialmente en lo referente a formas de algunos personajes secundarios y a la atmósfera general.

Se le vuelve a relacionar con el cine expresionista (un tipo de cine oscuro, con planos aberrantes, monocromático o en el que las sombras juegan un papel fundamental).

También el argumento sigue siendo, como en todas sus películas de animación, oscuro y quizá no recomendado para niños muy pequeños. Demuestra así que este tipo de cine no tiene por qué estar orientado estrictamente a un público infantil, sino que va más allá.

Pesadilla antes de Navidad.
Pesadilla antes de Navidad, de Henry Selick.

En Pesadilla antes de Navidad, Burton consolida su estética y el uso de su técnica favorita para la animación: el stop-motion. A la historia de Jack Skellington y su crisis vital le sigue la de Victor en La novia Cadáver (2005).

Quizá lo más diferenciador de esta película es precisamente el color, pero no en esencia. Me explico, los colores empleados por Burton siguen siendo oscuros y muy bien usados para diferenciar distintos escenarios.

En La novia cadáver el mundo de los vivos es gris y plano, mientras que el mundo de los muertos tiene colores brillantes y casi neones. Así diferencia fácil y acertadamente un espacio de otro.

La novia cadaver.
La novia cadáver, de Tim Burton.

Todos los elementos ya comentados siguen presentes en esta historia, aunque quizá es casi más aterradora que Pesadilla antes de Navidad por ser más explícita en la manera de representar a los personajes y por tratar directamente y sin ambages el tema de la muerte.

Algo esto último que ya está en la historia anterior, pero disfrazado (nunca mejor dicho) de Halloween, mientras que en La novia cadáver sabemos desde el principio que hay personajes que están muertos. Es más cruda que la Pesadilla en ese sentido.

El punto y final: Frankenweenie

El germen de esta cinta está en la tercera película que rodó Tim Burton. Frankenweenie (1984), es la tercera película de Tim Burton. Un cortometraje de 25 minutos en live action y blanco y negro en el que participaba Shelley Duvall (El resplandor) y que está totalmente basado en la historia de Frankenstein de Mary Shelley.

A Victor se le muere su perro y decide revivirlo en una noche de tormenta, el resultado es perfecto para él, pues tiene a su mascota de vuelta, pero siniestro y aterrador para todos los que le rodean.

En Frankenweenie (2012) Burton decidió volver a esa historia y rodarla en largometraje pasándola por el filtro de la animación stop-motion. Vuelve a la animación siete años después de La novia cadáver y lo hace recuperando el blanco y negro de Vincent.

El resultado es una película simpática, menos tétrica bajo mi punto de vista que las otras dos, y que sigue siendo fiel a sus principios estéticos, algo que no ha abandonado Burton desde Vincent, que fue por otra parte su primera idea original llevada a la pantalla.

Los pilares de su cine live action están en su primer corto animado. La esencia y estética reconocible del director en toda su filmografía se inició con Vincent y sigue vigente a día de hoy en la mayoría de su obra.

Frankenweenie.
Frankenweenie.

Todas las cintas de animación del californiano comparten una estética basada en el expresionismo alemán. Colores oscuros y apagados. Personajes con la misma forma física y rasgos reconocibles en la cara (como ojos enormes y redondos), que hacen que su cine sea muy reconocible.

Con Frankenweenie se cierra el círculo por ser una idea que tuvo poco después de Vincent, recuperar el blanco y negro de este y agrupar, como el resto, los rasgos característicos de su cine de animación haciéndolo tener un estilo único.

Además, es la última película animada que hasta la fecha ha hecho Tim Burton.