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‘Cómo no hacer nada’, un manifiesto contra el discurso de la eficiencia

Cristina Sierra

¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un tiempo para ti? Días en los que no estar ocupada de la mañana a la noche, sin mirar las notificaciones del móvil y pasando de todo. ¿No te lo puedes permitir? Pues la escritora estadounidense Jenny Odell te dice un rotundo sí. Y lo hace a través del libro-manifiesto Cómo no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención, publicado en castellano por la editorial Ariel hace tan solo unos días. Una guía para que atendamos más a las cosas que no están en nuestro teléfono. Por cierto, es uno de los libros favoritos de Barack Obama.

Hace unas semanas te hablábamos del concepto Niksen, el arte neerlandés de no hacer nada, valorar tu tiempo de vida y no sentir remordimientos por no ser productivo o eficiente durante un buen rato. Y en ese empeño seguimos. Ahora te traemos la guía Cómo no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención de la artista, escritora y profesora de Stanford Jenny Odell, que acaba de ser publicada en España.

Este libro-manifiesto pretende que nos cuestionemos de una vez por todas, y de forma radical, «la forma en la que estamos capitalizando nuestro tiempo, la rentabilización de nuestra atención y el estado de impaciencia y ansiedad en el que vivimos», apunta Jenny Odell.

En un mundo en el que nuestro valor está determinado por la productividad y el rendimiento, la acción de no hacer nada puede ser nuestra mayor forma de protesta.

Jenny Odell, escritora.
Cómo no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención, de Jenny Odell.

Cómo no hacer nada. Sinopsis

«En un mundo en el que nuestro valor está determinado por la productividad y el rendimiento, la acción de no hacer nada puede ser nuestra mayor forma de protesta«, así lo argumenta en esta obra Jenny Odell, quien cuestiona la capitalización de nuestro tiempo y la rentabilización de nuestra atención por parte de organizaciones tecnológicas que provocan un aumento de la individualidad, polarizan la opinión pública y tratan de ocupar nuestra atención durante el mayor tiempo posible.

Tal y como explican desde la Editorial Ariel en la presentación de este libro: «Marcados por la lógica invasiva de las redes sociales y el culto a la marca personal, hemos olvidado lo que significa la inactividad. Desde esta perspectiva, «no hacer nada» es ganar tiempo para nosotros mismos, ser contemplativos, recuperar el nexo con la realidad física y encontrar modos de relacionarnos de los que no se benefician ni las empresas ni los algoritmos. Este libro es un manifiesto contra el discurso de la eficiencia y el tecnodeterminismo. Un ensayo original en el que recuperar nuestro espacio alejados de un ritmo vertiginoso constituye un acto de resistencia política».

Después de todo, solo se vive una vez, ¿no?

Describía Séneca en De la brevedad de la vida, el horror de volver la vista
atrás y descubrir que la vida se nos ha escurrido entre los dedos. Por su parte, Robert Louis Stevenson, en 1877, describía el ajetreo como un “síntoma de una vitalidad deficiente” y observaba “a unas personas vivas-muertas, estereotipadas, que apenas son conscientes de vivir salvo en el ejercicio de alguna ocupación convencional”.

Todo esto tiene más vigencia que nunca en una sociedad en la que se capitaliza cada segundo de nuestra atención y nuestro tiempo de vida. Más allá de nuestras ocupaciones laborales, nuestro tiempo es oro para todas aquellas empresas que sacan rendimiento financiero de cada instante de nuestra atención mirando la pantalla de un smartphone. ¿Cómo nos afecta todo esto a nivel psicológico y en las relaciones que establecemos con los demás?

Una época compleja requiere tiempo para pensar

En este sentido, Jenny Odell pone el foco en las repercusiones que ya está teniendo este ensimismamiento individual en nuestro día a día como sociedad .»A un nivel colectivo, lo que hay en juego es aún más importante. Sabemos que vivimos en una época compleja que exige ideas y conversaciones complejas que, a su vez, necesitan de un tiempo y un espacio que no se encuentran por ninguna parte. Lo práctico de una conectividad sin límites ha eliminado de un plumazo los matices de la conversación cara a cara, llevándose por delante, de paso, gran cantidad de información y de contexto.»

La escritora Jenny Odell, autora de Cómo no hacer nada. Resistir a la economía de la atención (Ed. Ariel).
La escritora Jenny Odell, autora de Cómo no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención (Ed. Ariel).

Y añade: «En ese ciclo infinito en el que la comunicación se ve atrofiada y en que el tiempo es dinero, existen pocos momentos para apartarse, y pocas maneras de encontrarnos los unos con los otros. El sentido de no hacer nada, tal como yo lo defino, no es volver al trabajo más fresca, lista
para ser más productiva, sino más bien cuestionarse lo que en la actualidad percibimos como productivo

En defensa de ‘la nada’ (o del todo)

Jenny Odell quiere dejar claro que no pretende animar a la gente a que deje de hacer cosas del todo, pero sí tratar de que seamos conscientes de la importancia de tener esos momentos de desconexión (y reconexión) y desarrollar mecanismos que nos permitan resistirnos a esa economía de la atención que comercializa con nuestro tiempo de vida.

Encontrar esos periodos y espacios para “no hacer nada” es de vital importancia, asegura, porque sin ellos no tenemos modo de pensar, reflexionar, sanarnos y sostenernos individual o colectivamente. «Existe un tipo de nada que es necesaria para acabar haciendo algo«, nos explica Odell.

Ser más ‘nosotros’

«Lo que sugiero es que adoptemos una actitud protectora hacia nosotros
mismos, hacia los demás y hacia lo que quede de aquello que nos hace seres humanos, incluidas las alianzas que nos sustentan y nos sorprenden. Sugiero que protejamos nuestros espacios y nuestro tiempo para las actividades y los pensamientos no instrumentales, no comerciales, para el mantenimiento, para el cuidado y para la cordialidad

«Y sugiero que protejamos con ardor nuestra animalidad humana en contra de todas las tecnologías que ignoran y desdeñan de manera activa el cuerpo, los cuerpos de otros seres y el cuerpo del paisaje en el que habitamos.»

Imagen icónica sobre la economía de la atención. REUTERS/Dado Ruvic.
Imagen icónica sobre la economía de la atención. REUTERS/Dado Ruvic.

Resistir a la economía de la atención

Este libro de Jenny Odell nos invita a entender el mundo de una forma más personal, cooperativa y natural e incorpora algunos conceptos de los que, previsiblemente, se hablará largo y tendido durante los próximos años como el biorregionalismo. Un modelo de pensamiento para pararnos a pensar en el lugar, en el aquí y el ahora, y conectarnos con los espacios, sus gentes y su cultura para enfocar nuestra atención en otras cosas que nos ayuden a ser más nosotros, sin algoritmos ni métricas de productividad.

Cómo no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención es un libro para reflexionar, para mirarnos a nosotros mismos, a la sociedad que hemos construido y tratar de encontrar otros caminos más satisfactorios desde el autoconocimiento y la interioridad. La revolución pasa por ser de nuevo más humanos, conscientes de nuestro cuerpo, del lugar que habitamos, del hoy en el que vivimos. La estrategia de Odell ha sido redirigir su atención al entorno natural para enfocarse y vivir una vida más significativa. Se trata de que cada uno de nosotros encontremos la nuestra.

«Viviendo, como vivo, entre las montañas, y viendo esta cultura de la rapidez y la emprendeduría, no puedo evitar formularme la siguiente pregunta: ¿Qué significa construir mundos digitales cuando el mundo real se desmorona delante mismo de nuestras narices?«.

Jenny Odell

Cada vez más separados y con menos tiempo para pensar, recuperar nuestra atención parece ser el acto más revolucionario.

Fuente: Editorial Ariel.

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