Antología ‘La maldición’: de Hill House a Bly Manor

Silvia Panadero

Creo que ya he dicho alguna vez que yo no soy muy dada a ver películas o series de terror. Tuve una época, en la universidad, en que las veía sola sin problema, pero la verdad es que no sé de dónde me vino ese alarde de valentía porque no me ha vuelto a pasar. Sí, soy una cagona y por ello probablemente me pierda grandes obras audiovisuales. Eso es lo que ha estado a punto de pasarme con La maldición de Hill House (Mike Flanagan, 2018) y La maldición de Bly Manor (Mike Flanagan, 2020).

Cuando Hill House se estrenó, allá por 2018, empecé a verla acompañada, por supuesto. No obstante, me daba tanto mal rollo que obligué a mi acompañante a dejar de verla también. Muchos de mis amigos me han hablado de ella en este tiempo y, finalmente, les he hecho caso y en menos de una semana me he puesto al día con Hill House y Bly Manor.

La actriz Carla Gugino en el papel de Olivia Crane en La maldición de Hill House.
La actriz Carla Gugino en el papel de Olivia Crane en La maldición de Hill House. ©Netflix.

La maldición de Hill House: un reparto poco conocido, pero espectacular

Esta primera entrega está basada en la novela homónima de 1959 escrita por Shirley Jackson. El argumento de la historia no es nada original, ya que se basa en una familia que se muda a una gran casa en Estados Unidos para arreglarla, venderla y construirse la suya propia. La idea era pasar allí ocho semanas, un verano, pero como era de esperar, la cosa se complica.

La historia transcurre en dos líneas temporales, el presente donde ya ha acontecido el trauma con la casa y todos son adultos, y el pasado, mostrando cómo fue el verano que pasaron en Hill House.

La familia Crane está compuesta por Hugh Crane (padre de familia interpretado por Timothy Hutton y Henry Thomas), Olivia Crane (madre de familia encarnada por Carla Gugino) y los cinco hijos de estos Steve, Shirley, Theo, Luke y Nell, interpretados por Michiel Huisman, Elizabeth Reaser, Kate Siegel, Oliver Jackson-Cohen y Victoria Pedretti, en sus versiones adultas.

A pesar de no tener grandes nombres súper conocidos, como se estila últimamente en las producciones seriadas, el reparto es sencillamente genial. Quizá, por poner una pega, al menos al ver la serie doblada en español, la actuación de Samantha Sloyan, actriz en el rol de la mujer de Steve, no me ha convencido mucho.

Mis personajes favoritos son, sin duda, Shirley, Theo y Olivia, tanto por el trabajo actoral de las tres mujeres como por las tramas de sus caracteres durante el metraje.

Un viaje del pasado al presente y viceversa

Como se puede suponer por el título, la casa a la que se muda la familia Crane está encantada. Cosas raras se suceden durante cada capítulo, especialmente a los niños. Todos ellos tienen experiencias paranormales, especialmente los más pequeños, Luke y Nell.

El día en que todo se desencadena, el padre despierta a los niños en mitad de la noche y se los lleva de allí, dejando a la madre sola en la casa. Cuando regresa a por ella, está muerta. Al parecer quería hacerles daño a sus hijos, pero no tenemos los detalles de esto hasta el mismo final de la serie.

Ya de adultos los niños lidian con su trauma, Steve ha escrito un libro sobre lo que pasó en la casa y ha sido un éxito, Theo, que solo con tocar algo o alguien conoce la historia de ese objeto o persona, es Doctora en Psicología, Shirley tiene una funeraria, Nell está bastante perturbada, ya que no deja de tener visiones y Luke es heroinómano y trata, sin éxito, de desintoxicarse.

El retorno a Hill House

No se llevan muy bien con el padre, especialmente Steve, y no suelen juntarse todos. No obstante, Nell, la que peor quedó después de salir de aquella casa, recae y vuelve a Hill House, donde aparentemente se suicida. Esto hace que la familia se reencuentre y que los secretos que Hugh Crane ha estado ocultando durante años salgan, por fin, a la luz.

En cada capítulo vamos a ver el pasado y como, en el presente, los niños ya adultos lidian con él. Así se irá desentrañando la historia, poco a poco, hasta que lleguemos a saber qué pasó en la casa realmente.

La maldición de Hill House.
¿Qué habrá detrás de la puerta roja?

Terror bien hecho

Si quitásemos todas las tramas de terror que hay en la serie nos quedaría un drama familiar perfectamente válido. Al final, la historia es la de una familia que ha pasado por un hecho traumático, sobre sus rencillas, los reproches de los hijos a sus padres, en definitiva, el drama de cualquier familia. Lo único diferenciador es que todo está revestido bajo el aura del suspense, el horror y el miedo.

Es cierto que el final no me convenció del todo. Me faltó algo más de explicación. No llegamos a saber a ciencia cierta qué pasó en la casa para que esté encantada. Nos dicen que los dueños originales estaban locos y, al parecer, el patriarca los mató a todos, pero esta es deducción mía más que otra cosa. También hay una trama, la del matrimonio que cuida la casa y que tienen algo de protagonismo hacia el final, que la veo bastante cogida con pinzas y que si se eliminase no cambiaría nada sustancial en el relato fantasmagórico de la familia Crane.

Muchos productos audiovisuales de este género solo buscan asustar, dar miedo, darle al espectador el morbo que lo atrae a este tipo de producciones. Sin embargo, tanto Hill House, como Bly Manor, van mucho más allá y, por encima de todo, hablan de la vida, de las relaciones humanas, la familia y el amor. Además de todo eso, dan un miedo que te cagas.

La maldición de Bly Manor: segundas partes que fueron mejores que las primeras

No se puede decir que esta sea una segunda temporada al uso. Ambas se pueden ver en Netflix como dos series con una temporada cada una, pero es una especie de antología sobre maldiciones que tienen muchos puntos en común, entre ellos, como es de suponer, el mismo creador.

Bly Manor está basada en el libro de Henry James Otra vuelta de tuerca. Obviamente está basado, es decir, tiene muchas licencias y muchas cosas que no están en la novela de 1898. El creador, no obstante, ha respetado los nombres de todos los personajes y los de la casa, algo que agradecemos los que hemos leído el libro.

Cuando terminé de verla no estaba segura de si esta segunda parte me había gustado más que la primera. No obstante, ahora que han pasado unos días, puedo decir con total seguridad que así es. No solo que me gustara más, sino que la historia me parece mejor.

Victoria Pedretti (Dani) y Benjamin Evan (Miles) en La maldición de Bly Manor. Foto: Eike Schroter ©Netflix.
Victoria Pedretti (Dani) y Benjamin Evan (Miles) en La maldición de Bly Manor. Foto: Eike Schroter ©Netflix.

La aventura de la au pair americana en Inglaterra

Dani es una chica joven, interpretada por Victoria Pedretti, que llega a Inglaterra huyendo de algo de su Estados Unidos natal. Encuentra un anuncio en el que se solicita una au pair interna para cuidar de dos niños pequeños, Flora y Miles, de 8 y 10 años. El tío de ambos no sabe cómo hacerse cargo de ellos y necesita a alguien que ejerza las funciones que él no quiere ejercer.

Estos niños se han quedado huérfanos, sus padres murieron en un viaje a la India. Ahora viven en una imponente casa victoriana, conocida como Bly Manor, con un cocinero (Owen, interpretado por Rahul Kohli), una jardinera (Jamie, interpretada por Amelia Eve y Carla Gugino) y un ama de llaves, Hannah Grosse, encarnada por T’nia Miller.

Desde casi el primer momento empiezan a pasar cosas raritas en la casa. Dani se acaba enterando de que la anterior au pair, la señorita Jessel, se suicidó tras haber mantenido un idilio con el ayudante del tío de los niños, Peter Quint, ahora desaparecido.

A partir de ahí todo son risas, especialmente para mí, que ya solo el ambiente lúgubre hace que tenga pesadillas. Lo cierto es que en Hill House hay más cosas desagradables, más fantasmas y más sustos, pero la historia de Bly Manor es una delicia.

Saltos temporales, incomprensión y cambio en la narrativa

En el capítulo cinco la señora Grosse, el ama de llaves, es absoluta protagonista. Tú sabes que los creadores de la serie te quieren contar algo, pero hasta que no acaba la temporada no te vas a enterar.

El caso es que Hannah, que es el nombre de pila de Grosse, comienza a dar saltos temporales. Abre una puerta y de repente está años atrás, cuando los padres de los niños estaban vivos, se vuelve a girar y está en la hoguera que hicieron la noche anterior bebiendo vino, abre otra puerta y ve una grieta que nadie más puede ver.

Deduces lo que pasa, que esta mujer está más para allá que para acá, pero tampoco estás seguro de nada como espectador: ¿eso solo le pasa a Hannah?, ¿les pasa a todos los de la casa?, ¿están todos muertos o no hay nadie muerto?

La maravilla del capítulo 8

Pero es que en el capítulo 8 te rizan el rizo. Ya no por los saltos temporales, sino porque todo el capítulo es la historia, narrada en blanco y negro, de lo que pasó en Bly Manor y por qué una mujer sin puta cara se pasea por las noches por sus pasillos. La protagonista de esta historia dentro de la historia vuelve a ser Kate Siegel.

Al final resulta que la mansión está embrujada por el amor que siente una madre hacia su hija y por la traición entre dos hermanas que estaban solas en el mundo y acabaron matándose mutuamente.

Ese capítulo resulta muy emotivo, la verdad es que es el mejor de la serie. Es el momento en el que te van encajando todas las piezas. Si en Hill House pecaban de no contar bien la historia de por qué la mansión estaba embrujada, aquí se explayan y emplean un capítulo entero para eso, siendo además dulce, bonito y devastador a partes iguales.

Terror bien hecho (parte 2)

No quiero hacer más spoilers de los que ya he hecho, pero es que es imposible no hablar de ciertas cosas y, aunque es terror bien hecho, como su predecesora, es cierto que hay tramas que sobran.

En este caso solo he encontrado una (que recuerde ahora mismo) que no pinta nada. Resulta que la au pair se ha ido de EE. UU. porque se iba a casar con su amigo de toda la vida. Casi cuando la boda está encima, ella le deja, están hablando en un coche y él, enfadado, sale del coche y lo atropella un camión. Después el fantasma del marido que no fue se le aparece siempre que se mira en un espejo.

Pues bien, la forma de resolver esta trama es, básicamente, ninguna. En una escena se ve cómo Dani se enfrenta a él y le reta diciéndole que por fin están solos. Corte a… y fin de esa trama. Horrible, eso sí que es para llorar del miedo. Si eliminásemos toda esa trama del novio americano del metraje no cambiaría absolutamente nada de la trama principal de la serie.

Catherine Parker (Perdita) y Kaqte Siegel (Viola) en el episodio 8 de La maldición de Bly Manor. Foto: Eike Schroter ©Netflix.
Catherine Parker (Perdita) y Kaqte Siegel (Viola) en el episodio 8 de La maldición de Bly Manor. Foto: Eike Schroter ©Netflix.

Quitando eso el resto me ha parecido genial. Te pierdes a partir del capítulo cinco, vas naufragando entre los recuerdos y saltos temporales de los protagonistas y, al final, te encuentras en ese maravilloso capítulo 8 en el que todo se aclara y te cuentan una historia, no muy original, pero sí muy bien contada.

La maldición: más que terror

No es solo terror y ahí está el éxito de ambas series. No nos hablan de fantasmas solo para crear espectáculo, buscando ese morbo de los que solo quieren asustarse sin más. Es mucho más que eso. De hecho, esta segunda entrega, como ya he dicho, apenas tiene sustos, aunque a mí la mujer sin cara me ha dado el mismo miedo (o más) que los múltiples fantasmas de Hill House.

Yo sé que para los que somos miedosos es complicado ver este tipo de cosas y conseguir dormir el mes posterior a haberlas visto, pero de verdad lo recomiendo mucho porque merecen la pena y si no se ven, se corre el riesgo de perderse dos historias muy especiales y muy bien narradas.

Si quieres saber cuáles son Las mejores películas de terror de todos los tiempos, visita este artículo.

Become a Patron!

Comentarios

en este artículo

Aún no tenemos comentarios. ¡¡Puedes ser el primero!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *