Las 10 películas más extrañas de la historia del cine (Parte 2)

Bueno, y aquí volvemos de nuevo con un puñado de rarezas, con la continuación del las películas más extrañas para comentar furiosamente, aunque sin duda, aún muchas más se quedaran en el tintero. Por ejemplo…

PINCHA AQUÍ para ver la primera parte de las 10 películas más extrañas del cine.

Videodrome. David Cronenberg, 1983

En la punta de la lengua tengo la muy oscura Pieles, de Eduardo Casanova, y sin duda es un accésit muy interesante… pero existiendo el señor Cronenberg desde mucho antes del 2017 del que data la cinta, ni me molesto.

La obra de David Cronenberg ha tenido interesantes hits de taquilla productos de su tiempo que han quedado para el recuerdo de los anales del cine como La Mosca, protagonizada por Jeff Goldblum, pero más interesantes aún para esta lista son algunos de sus fracasos, al menos fracasos lejos de la etiqueta del indie, aunque han sido obras de culto y referentes también para algunos gustos selectos.

Prácticamente cualquiera de los filmes donde desbordan sus obsesiones más recurrentes como son la crítica social o el terror morboso psicosexual. Donde muestra a su vez su fascinación obsesiva por los impulsos de la carne y cierta aversión por sus debilidades. Expresadas en alucinadas deformidades que a menudo implican una repulsiva fusión entre la carne y la máquina, de la que H. R. Giger sin duda se gozaría en extremo. Esos films actúan como crítica a la creciente dependencia del ser humano a las nuevas tecnologías, o quizás como deseo subconsciente de usar estas para huir de la fragilidad morbosa de la carne. Suya es la genial frase «la vida es una enfermedad de transmisión sexual»-.

Podrían servir de ejemplo Rabid o ExistenZ, donde explora el mundillo de los videojuegos, pero se suele señalar como su película emblema a la morbosa Videodrome. En ella trata todos sus temas con relación al papel de la invasión televisiva en nuestro espacio vital cotidiano, entre otras muchas cosas. En cierta forma, una visionaria predicción de internet y de la Deep Web. Rara un rato, pero de muy digno e interesante visionado.

El Ángel Exterminador. Luis Buñuel, 1962

Decir rareza es decir surrealismo, así que no podía faltar en la lista uno de los mejores representantes españoles del mismo, el director Luis Buñuel. Aunque también se le etiqueta dentro de la muy interesante corriente de surrealismo sudamericano que también surgió en el cine. Como ocurre en otras ocasiones, casi cualquiera de las películas de su extensa filmografía se merece este puesto o puede que alguno más alto, como pueda ser la internacionalmente premiada Un perro andaluz, o Simón del desierto.

En este caso, El Ángel Exterminador, de profunda carga crítica contra la sociedad, y especialmente contra la burguesía, cosa que tampoco es novedad en sus cintas, narra la historia de un grupo de burgueses invitados a una fiesta de la nobleza que, por motivos desconocidos, cuando llega la hora de marchar no pueden salir. A medida que pasan los días y los recursos escasean, los modales civilizados van dejando paso a las actuaciones desesperadas. Toda una metáfora.

Dogville. Lars Von Trier, 2003

Partiendo del voto personal del director danés de hacer un cine completamente distinto a lo convencional, sabemos que esperar: sí, es otro de esos directores de muchas películas extrañas. Para empezar, Trier es uno de los impulsores del movimiento cinematográfico llamado “Dogma”. Una especie de intento por parte de un número limitado de directores de hacer el cine más accesible y relevante. Con obras más relacionadas con el mundo real.

Algo así como un retorno a la Nouvelle Vague que permitía algo más de libertad formal –Dogville, sin inscribirse enteramente en la vanguardia de Dogma 95, recuerda mucho el amor de Lars Von Trier por el expresionismo alemán en cuanto a elementos estéticos- pero no demasiada, en cuanto a que los autores debían ajustarse a un decálogo de normas que en su conjunto clamaban por las historias cotidianas, los escenarios cotidianos, y el minimalismo de conjunto, dando protagonismo a la historia.

En principio no suena tan extraño, pero el gusto por encontrar una narrativa ajena a la comercialidad hollywoodense acaba produciendo filmes bastante curiosos. Que a menudo requieren una complicidad. Un esfuerzo interpretativo del espectador. Por no mencionar bastante paciencia ante la falta de steady-cam de un cine que proclama las bondades narrativas de filmarlo todo en planos-secuencia únicos y cámara en (temblorosa) mano.

Pero aun así es cierto que han salido muy interesantes películas, como esta Dogville, protagonizada por Nicole Kidman. La historia de una mujer que huyendo de la ley llega a un pequeño pueblecito americano cuya población pacta con ella dejarla vivir entre sus muros, escondiéndola de la ley, a cambio de su trabajo.

Dogville, una de las películas más extrañas e interesantes del listado.
Dogville, una de las películas más extrañas e interesantes del listado.

La premisa es anodina, y es la puesta en escena lo chocante. Todo el filme se hace con características estéticas prácticamente teatrales que convierten al espectador en un dios que todo lo ve en el pueblo a través de unas paredes realmente inexistentes. Ha de colocar su imaginación, dado que el escenario es una planta arquitectónica del pueblo dibujada en el suelo.

Es cierto que esto aporta un centro del interés del espectador en el comportamiento de los personajes. Los puedes contemplar a tu antojo, tanto el privado como el público, de un solo vistazo. Y la historia de como la aparente amabilidad humana va derivando en un abuso de poder brutal, merece mucho la pena.

Extraña, pero gran película.

Mulholland Drive. David Lynch, 2001

Un autor imprescindible en una lista sobre películas extrañas, nuevamente cualquier película de este autor puede entrar por derecho propio en ella.

David Lynch es un director obsesionado con los toques oníricos recurrentes que rompen la lógica de la narrativa. Exactamente igual que si estuviéramos contemplando un sueño. Sus temáticas suelen ser igual de extrañas que las de uno.

He escogido esta cinta de tintes noir protagonizada por Naomi Watts y Laura Helena Harring por ser quizás una de las que más retrasan los elementos extraños. Al espectador no hecho a Lynch le parece estar viendo una obra canon de investigación detectivesca con toques de thriller, y es de sopetón que se da cuenta de que el director pretende otra cosa y de que «Totó, ya no estamos en Kansas». Lo que hace la ruptura aún más llamativa. No obstante, ya entramos en una narrativa

Hay quien le ha buscado hasta una coherencia lógica al final, como siempre ocurre con estas propuestas. Buena suerte con ello, yo también tengo mi teoría.

De todos modos, su obra de culto Eraser Head, o películas como Terciopelo Azul -admito que esta última me gusta bastante-, entre otras varias, bien podrían estar en este medallero sin desmerecer en absoluto, o hasta mejorar lo presente. Interesantes todas.

Están vivos. John Carpenter, 1988

Vale, quedan películas mucho más extrañas. El veterano director neoyorquino John Carpenter ni siquiera es un director dedicado a buscar nuevas formas de narrativa cinematográfica. Al contrario, sigue los cánones más clásicos del estilo de películas palomiteras. Y aunque ha hecho bastantes de culto en ese ámbito, como la saga de Halloween o La Cosa, muchas veces resbala hacia el lado de la serie B más convencional.

Pero me apetecía comentar esta película porque aunque tampoco es que sean extrañas las películas que nos hablan, como esta Están vivos, de una invasión alienígena en la sombra que es descubierta in extremis, pocas veces he tenido el goce de ver que una película tan poco concebida para la autoreflexión, siendo más bien una cinta ochentera de acción, contenga tanta feroz crítica social y tan, tan acertada, de forma que ha pasado a ser mítica y por eso mismo.

Es extraño, muy extraño, ver expuesto el tema de una clase social dominante que se mezcla con nosotros como lobos con corderos, manipulando nuestros intereses para servir a los suyos, completamente ajenos a los nuestros y que nos perjudican cuando los obtienen a nuestra costa, de forma tan simple y a la vez tan efectiva.

Cuando John Nada, el currito protagonista interpretado por Roddy Piper -no, no fue The Rock el primer luchador de la WWF que dio el salto a la gran pantalla- descubre casualmente unas gafas de sol que le permiten ver a los alienígenas infiltrados que controlan nuestra sociedad, y sus mensajes subliminales en los objetos más cotidianos (la TV, revistas, el maravilloso “este es tu Dios” en los billetes)… Bueno, pasan muchas cosas que tienen que ver con detener la invasión pero casi es lo de menos. La gloria ya se ha alcanzado.

Aun rozando como roza la serie B sin vergüenza alguna, merece la pena por los momentazos de revelación. Recordad, los ricos y los poderosos les pertenecen. Tú OBEDECE.

Berberian Sound Studio. Peter Strickland, 2012. Bonus (*)

No me resisto a darle una mención a esta curiosísima cinta de Peter Strickland, porque siento que lo merece. Recuerdo la sensación ante el primer visionado casual de la peli. Como con un ritmo más pausado que el de un burócrata que te pide ir a buscar un sello por duplicado, y prácticamente con la misma sensación de exotismo, (es decir, nula, estás viendo casi todo el tiempo la vida de un técnico de sonido), como fue creciendo mi interés paulatinamente intentando abarcar lo que me querían contar. Que me enganchó fuerte, vaya.

Y lo que me querían contar era una historia que se ve pocas veces, a decir verdad, ninguna fuera de los documentales. Bajo la capa cosmética de una película de terror que cuenta como se hace una película de terror, en el ejercicio de la mejor narrativa de metarrealidad al tipo de Cómo ser John Malkovich, por ejemplo, la cinta es un homenaje al mejor -porque es el peor- giallo de la época dorada italiana, ese cine de terror basado en películas de ínfimo presupuesto que tanto se dio en la Bota.

Esas que acaban bajo el sello Sub Z de lo tremendamente malas que son, pero que han fascinado a legiones de público no a pesar de sus defectos, sino por ellos mismos: calidad ausente, mucho gore penoso, y sobre todo una forma de saltarse los sellos de la censura sobre elementos de morbo sexual o violento de los tiempos en los que se inicia, bajo la excusa del sello del terror. Los locos asesinos ya se sabe hacen cualquier cosa.

La película en su faceta de contar como funciona un pequeño estudio (de hecho el más pequeño, más barato y más casposo de toda Italia, el Berberian Sound Studio) y como se produce una obra de este estilo me pareció un detalle fantástico. De esos que no sabes que vas a gozar y que se van a disfrutar hasta que los ves.

Aunque no esperéis entretenimiento en sí, por contradictorio que esto suene. El apartado del técnico generando los efectos, (por cierto, el apartado de sonido de la película es sin duda de diez, pero no es de esas cosas que suelan llenar salas, lo bien que hayan repartido la acústica partiendo lechugas…y aun así, me pareció fascinante ese vistazo a la tramoya). Y sí, la historia de terror con tintes subliminales acerca de las cosas que podían pasar y callarse en películas de este corte, da para hacer pensar sobre el modo de vida de este sector para minorías, pero que en su momento tuvo muchísimo público, y aún hoy cierto aire de culto legendario aunque casposo. Perturbadora su idea, además, por las sugerencias de snuff.

Rara lo es un rato, dentro de una narrativa en su mayoría tan formal que se hace anodina hasta el tramo final; pero hasta su forma de serlo es extraña porque como su mismo protagonista, tampoco lo parece tanto ni sabes muy bien que estás viendo o si quieres hacerlo, hasta que poco a poco la vas desgranando y te quedas con cara de ¿pero qué he visto aquí? Y aun así descubres que te ha gustado… como con el mismo giallo.

Y hasta aquí nuestro breve viaje por el mundo de las películas como mínimo curiosas, pero interesantes… ¿Habrá alguna por ahí capaz de quitar el podio a las aquí presentes?

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